La productividad del viernes: un fenómeno medido por estudios
Un análisis de la consultora de recursos humanos Randstad revela que la productividad laboral tiende a fluctuar a lo largo de la semana, evidenciando comportamientos interesantes entre los diferentes días laboral.
Según un estudio basado en 3 000 entrevistas a empleados de entre 18 y 65 años, se observó que los días de mayor rendimiento suelen ser martes y miércoles, alcanzando puntuaciones de hasta 8,1 sobre 10 por la mañana. Sin embargo, el viernes por la mañana también muestra cifras relevantes, manteniéndose en torno a los 7,8 puntos.
A pesar de que se registre un descenso en la productividad a partir del jueves, el viernes por la mañana se considera un período de alta eficiencia. La razón detrás de este fenómeno puede estar relacionada con la cercanía del fin de semana, lo que genera una anticipación que activa la motivación de los trabajadores, ayudando a mejorar su enfoque y a reducir la procrastinación.
Otro aspecto a considerar es el efecto de cierre, donde los empleados sienten una presión interna por completar tareas antes de que termine la semana laboral. Este impulso puede hacer que las horas del viernes por la mañana sean productivas, aunque no siempre sean sostenibles.
Por contraste, el lunes genera un mayor nivel de inercia, ya que la carga mental acumulada tiende a ser alta y la motivación puede tardar en reactivarse. Los estudios indican que el lunes es, a menudo, el único día donde algunos empleados sienten ser ligeramente más productivos en la tarde que en la mañana.
En conclusión, este fenómeno del viernes sugiere que la productividad está influenciada en gran medida por factores psicológicos. Para aquellos que buscan optimizar su rendimiento a lo largo de la semana, la creación de hitos semanales puede resultar beneficiosa para replicar el impulso observado los viernes.

