La ley que entorpecerá las custodias compartidas ha sido aprobada en primera vuelta por el Consejo de Ministros, marcando un cambio relevante en el marco legal que regula la protección de menores en España. Impulsada por el Ministerio de Juventud e Infancia, liderado por Sira Rego, la normativa introduce nuevas condiciones que afectan directamente a los procesos judiciales de familia, especialmente en lo relativo a la custodia de los hijos.
El anteproyecto busca reforzar el principio del interés superior del menor, pero ha generado debate por sus posibles efectos en el equilibrio entre progenitores. En concreto, la ley que entorpecerá las custodias compartidas plantea limitaciones que podrían dificultar la aplicación de este modelo en determinados casos.
La ley que entorpecerá las custodias compartidas y el nuevo papel del menor
Uno de los cambios más significativos de la ley que entorpecerá las custodias compartidas es la eliminación del límite de edad para escuchar a los menores en procedimientos judiciales y administrativos. Hasta ahora, esta obligación se aplicaba a partir de los 12 años o cuando se consideraba que el menor tenía suficiente madurez.
Con la nueva normativa, todos los menores deberán ser escuchados, independientemente de su edad. Según el Gobierno, esta medida busca garantizar su participación efectiva en decisiones que afectan a su vida. Sin embargo, algunos expertos advierten de que esta modificación podría introducir mayor complejidad en los procesos judiciales.
La ministra Sira Rego ha defendido que escuchar a los menores es una “garantía de derechos” y una herramienta clave para proteger su bienestar emocional y psicológico.
Prohibición del SAP y su impacto en las custodias
Otro de los pilares de la ley que entorpecerá las custodias compartidas es la prohibición expresa del llamado Síndrome de Alienación Parental (SAP). Esta figura había sido utilizada en algunos procedimientos para explicar el rechazo de un menor hacia uno de sus progenitores.
A partir de ahora, cualquier resolución judicial basada en este concepto podrá ser impugnada. El objetivo, según el Ejecutivo, es evitar interpretaciones que puedan perjudicar a los menores o influir de forma indebida en decisiones sobre custodia.
No obstante, esta prohibición también ha suscitado controversia, ya que algunos profesionales consideran que elimina herramientas de análisis en situaciones complejas de conflicto familiar.
Restricciones que afectan a la custodia compartida
El aspecto más debatido de la ley que entorpecerá las custodias compartidas es la introducción de criterios más estrictos para conceder este tipo de custodia. En particular, se establece que no podrá acordarse cuando existan indicios de que podría perjudicar el bienestar físico, psicológico o emocional del menor.
Este enfoque refuerza la protección del menor, pero también abre la puerta a interpretaciones más restrictivas por parte de los tribunales. En la práctica, podría traducirse en una reducción de los casos en los que se concede la custodia compartida.
Además, la norma establece que cuando un menor manifieste rechazo hacia uno de sus progenitores, las autoridades deberán analizar las causas y actuar en consecuencia. Este punto, según algunos juristas, podría influir de manera decisiva en la resolución de conflictos familiares.
Más cambios en el sistema de protección infantil
Más allá de la custodia, la ley que entorpecerá las custodias compartidas introduce otras medidas orientadas a reforzar la protección de los menores. Entre ellas, destaca el endurecimiento de los requisitos para trabajar en ámbitos relacionados con la infancia, como la educación o el deporte.
Asimismo, se prevé la creación de turnos de oficio especializados en violencia contra menores, con el objetivo de mejorar la asistencia jurídica en estos casos. También se amplía la capacidad de actuación de la administración, permitiendo que organismos públicos intervengan en situaciones de desprotección grave.
Otro punto relevante es la posibilidad de que un solo progenitor autorice el acceso del menor a servicios de apoyo psicológico o social. Esta medida pretende evitar bloqueos en contextos de conflicto familiar.
Reconocimiento como víctimas y nuevas garantías
La normativa también reconoce a los hijos de mujeres víctimas de violencia de género como víctimas directas, ampliando así su protección dentro del sistema legal. Este reconocimiento refuerza el enfoque integral de la ley en materia de violencia.
En este contexto, la ley que entorpecerá las custodias compartidas se presenta como una herramienta para garantizar entornos seguros para los menores, aunque deja algunos aspectos pendientes de regulación futura, como el régimen de visitas en casos de violencia.
Debate abierto sobre sus consecuencias
La aprobación de la ley que entorpecerá las custodias compartidas ha abierto un intenso debate en el ámbito jurídico y social. Mientras el Gobierno defiende que se trata de un avance en la protección de la infancia, algunas voces alertan de posibles efectos no deseados en los procesos de custodia.
El equilibrio entre proteger al menor y garantizar los derechos de ambos progenitores será uno de los principales retos en la aplicación de esta normativa. En cualquier caso, su desarrollo parlamentario y posterior implementación determinarán el alcance real de estos cambios.
En definitiva, la ley que entorpecerá las custodias compartidas marca un punto de inflexión en la legislación sobre familia e infancia en España, con implicaciones que se irán definiendo en los próximos meses a medida que avance su tramitación.
