Gracias al telescopio James Webb, los científicos confirman que 2024 YR4 no impactará contra nuestro satélite en 2032.
El asteroide 2024 YR4, de unos 60 metros de largo —aproximadamente el tamaño de un edificio de 20 pisos—, llamó la atención mundial a principios de 2025. Inicialmente, existía una pequeña pero preocupante posibilidad de que chocara contra la Tierra en diciembre de 2032. Afortunadamente, nuevas observaciones descartaron esa amenaza, y posteriormente se calculó que podría acercarse peligrosamente a la Luna con un 2% de probabilidad de impacto.
Ahora, gracias a datos obtenidos por el Telescopio Espacial James Webb los días 18 y 26 de febrero de 2026, los científicos del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) del Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) de la NASA han confirmado que 2024 YR4 pasará a 21.200 km de la superficie lunar, eliminando el riesgo de colisión.
«Esta actualización refleja una mayor precisión en nuestra comprensión de la ubicación prevista del asteroide en 2032, en lugar de un cambio en su trayectoria orbital», explicó la NASA en un comunicado.
Observaciones casi imposibles
El equipo del Laboratorio de Física Aplicada de Johns Hopkins utilizó el James Webb para capturar dos de las observaciones más tenues jamás realizadas de un asteroide. Desde la primavera de 2025, 2024 YR4 era prácticamente invisible desde la Tierra y otros telescopios espaciales, lo que convirtió al Webb en la herramienta clave para refinar su órbita.
El asteroide fue descubierto a finales de 2024 por la estación del Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides en Chile. Inicialmente, los cálculos mostraban que podría representar un riesgo significativo para la Tierra y la Luna en 2032. Con más datos y análisis globales, la NASA concluyó que no supone peligro ni ahora ni durante el próximo siglo.
Qué habría significado el impacto lunar
Aunque el asteroide no causará daños, los astrónomos admiten que habría sido un espectáculo único: la formación de un cráter de hasta un kilómetro de diámetro, visible en tiempo real, habría ofrecido una oportunidad sin precedentes para estudiar el impacto de objetos de tamaño conocido sobre la superficie lunar. Finalmente, nuestro satélite natural se librará de esta cicatriz cósmica.
