Las fuerzas marroquíes han interceptado ya a cerca de 300 personas que intentaban aproximarse a la frontera con Ceuta tras los llamamientos difundidos en redes sociales. El dispositivo incluyó gases lacrimógenos, helicópteros, drones y controles masivos, mientras EFE y TVE fueron obligados a abandonar Castillejos.

La frontera de Ceuta ha vivido este sábado una nueva jornada de máxima tensión. Las fuerzas de seguridad de Marruecos han impedido que cientos de personas, en su mayoría migrantes subsaharianos, alcanzaran el perímetro fronterizo español después de varias concentraciones registradas en las inmediaciones de Fnideq, conocida en español como Castillejos.

El balance ha cambiado rápidamente durante el día. Las primeras informaciones hablaban de 148 personas interceptadas, pero fuentes de seguridad marroquíes elevaron posteriormente la cifra hasta 294 migrantes, de los cuales 248 serían originarios de países del África subsahariana y 46 marroquíes.

Hasta el momento, las autoridades marroquíes aseguran que no se ha producido ninguna entrada colectiva en Ceuta.

Marruecos carga contra grupos que avanzaban hacia Ceuta

Los principales enfrentamientos se produjeron en una zona montañosa situada aproximadamente a tres kilómetros de la frontera española.

Las fuerzas marroquíes utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los grupos que trataban de avanzar hacia el perímetro, mientras el dispositivo contó también con helicópteros, drones y unidades caninas.

La operación se enmarca en el enorme despliegue preparado durante los últimos días después de que comenzaran a circular en redes sociales mensajes convocando un nuevo intento de cruce masivo para este 15 de agosto.

La preocupación era especialmente elevada después de la grave crisis registrada a finales de julio, que dejó Ceuta completamente desbordada.

Casi 300 migrantes interceptados

Las cifras oficiales fueron aumentando conforme avanzaban las operaciones.

En una primera actualización, las autoridades marroquíes informaron de 148 personas interceptadas: 128 subsaharianas y 20 marroquíes.

Posteriormente, fuentes de seguridad citadas por EFE elevaron el balance hasta 294 interceptados, con 248 procedentes del África subsahariana y 46 ciudadanos marroquíes.

Marruecos también asegura haber detenido durante los últimos días a 61 personas sospechosas de promover o difundir en redes sociales llamamientos para intentar cruces irregulares hacia Ceuta.

La actuación preventiva continuará, según las autoridades del país vecino.

Castillejos, blindada por tierra, mar y aire

El dispositivo marroquí ha transformado el entorno fronterizo.

Durante los últimos días se reforzaron los controles en las carreteras procedentes de Tetuán y Tánger, con la intención de impedir que grandes grupos pudieran concentrarse cerca del Tarajal.

Además, las fuerzas marroquíes han utilizado drones, helicópteros, embarcaciones rápidas y unidades terrestres para controlar tanto las montañas próximas a Castillejos como la costa.

La vigilancia marítima resulta especialmente importante ante la posibilidad de que algunos migrantes traten de bordear los espigones a nado, una de las vías utilizadas habitualmente para alcanzar territorio español.

Marruecos instala nuevas barreras y concertinas

La preparación para este 15 de agosto no se limitó al despliegue policial.

Marruecos había reforzado previamente la frontera mediante nuevas barreras metálicas y concertinas destinadas a dificultar que grandes concentraciones llegaran directamente hasta el perímetro español.

La estrategia consiste en mantener a los posibles grupos de migrantes alejados de la propia frontera y dispersarlos antes de que puedan concentrarse en un mismo punto.

La diferencia respecto a la crisis de finales de julio resulta evidente: en esta ocasión, Rabat ha desplegado medios preventivos mucho antes de que los grupos pudieran alcanzar el Tarajal.

Más de 1 500 policías y guardias civiles desplegados en Ceuta

España también ha reforzado significativamente su presencia.

Ceuta cuenta estos días con más de 1 500 efectivos de Policía Nacional y Guardia Civil, destinados tanto al control del perímetro terrestre como a la vigilancia marítima y la seguridad dentro de la ciudad.

El dispositivo incluye efectivos especializados y patrullas del Servicio Marítimo de la Guardia Civil.

La intención es impedir una repetición de las escenas vividas a finales de julio, cuando la llegada masiva de personas puso al límite la capacidad de acogida y los servicios públicos de la ciudad.

EFE y TVE, obligadas a abandonar Castillejos

Uno de los episodios más controvertidos de la jornada ha afectado directamente a la prensa española.

Las autoridades marroquíes ordenaron abandonar Castillejos a los equipos de EFE y Televisión Española que se habían desplazado hasta la localidad para informar sobre lo que estaba ocurriendo.

Según EFE, un representante vinculado al Ministerio del Interior marroquí comunicó a los periodistas que tenían que marcharse de la localidad sin ofrecer una explicación concreta.

También les habría advertido de que, si no cumplían la orden, podrían perder sus acreditaciones profesionales y sus equipos podrían ser intervenidos.

Los hoteles donde se alojaban los periodistas también les comunicaron que habían recibido instrucciones de las autoridades para que abandonaran los establecimientos.

Los periodistas no pudieron grabar el operativo

La decisión limita la posibilidad de verificar de manera independiente todo lo sucedido durante las operaciones desarrolladas en las colinas próximas a la frontera.

Los equipos de TVE y EFE habían acudido a Castillejos precisamente para cubrir el despliegue marroquí y los movimientos de migrantes.

La expulsión de ambos medios añade así un componente político y de libertad de información a una jornada que ya estaba marcada por la tensión migratoria y de seguridad.

EFE señaló además que trató de obtener explicaciones del Ministerio del Interior marroquí, sin recibir inicialmente respuesta.

La crisis del 30 de julio sigue muy presente

Todo el dispositivo de este sábado tiene como telón de fondo la enorme entrada registrada a finales de julio.

Durante aquellos días, decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta, provocando una crisis sin precedentes recientes por su dimensión.

Las estimaciones publicadas han variado conforme las autoridades actualizaban los datos, pero distintas fuentes sitúan la entrada por encima de 70 000 personas.

Organizaciones humanitarias han cifrado además en al menos 141 los fallecidos durante los intentos de llegar a Ceuta en aquellos días, principalmente por las peligrosas travesías marítimas.

El episodio continúa teniendo consecuencias directas sobre la ciudad autónoma.

Ceuta todavía no ha recuperado la normalidad

Dos semanas después de aquella crisis, Ceuta continúa afrontando una presión extraordinaria sobre sus servicios.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había cifrado recientemente en alrededor de 5 000 las personas que todavía permanecían en la ciudad tras las llegadas de finales de julio, mientras las autoridades ceutíes han manejado cálculos superiores.

Además, la atención a menores no acompañados continúa siendo uno de los problemas más delicados.

La ciudad lleva semanas reclamando al Gobierno central medidas excepcionales para evitar el colapso de sus recursos.

Marruecos endurece ahora el control de su lado de la frontera

Lo ocurrido este sábado muestra una actitud mucho más contundente por parte de Rabat.

El despliegue de miles de efectivos, controles de carretera, vigilancia aérea y marítima y nuevas barreras busca impedir que los grupos lleguen siquiera a aproximarse a Ceuta.

La respuesta permite a Marruecos mostrar que está dispuesto a frenar nuevas entradas, aunque el episodio también reabre una cuestión políticamente incómoda para España: hasta qué punto depende la seguridad de la frontera ceutí de la voluntad de cooperación del país vecino.

Esa pregunta adquiere aún más importancia después de las recientes declaraciones de miembros del Gobierno marroquí reivindicando las históricas aspiraciones de Rabat sobre Ceuta y Melilla.

Una jornada sin entrada masiva, pero con la frontera bajo máxima tensión

El balance provisional deja por ahora una diferencia fundamental respecto al 30 de julio: no se ha producido un nuevo cruce colectivo hacia territorio español.

Sin embargo, la presión no ha desaparecido.

Cientos de personas intentaron acercarse a la frontera, cerca de 300 fueron interceptadas y Marruecos tuvo que desplegar un dispositivo extraordinario para impedir que alcanzaran el perímetro.

El operativo continuará mientras persista el riesgo de nuevos movimientos.

Ceuta puede haber evitado este sábado otro escenario de desbordamiento, pero la crisis deja una conclusión difícil de ignorar: la frontera sigue dependiendo de una vigilancia excepcional a ambos lados y de la cooperación efectiva entre España y Marruecos.

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