Profesionales sanitarios que emigraron hace años vuelven voluntariamente a Venezuela para atender a miles de afectados por el devastador doble terremoto que ha dejado una grave crisis humanitaria.
Mientras Venezuela continúa enfrentándose a una de las mayores catástrofes naturales de su historia reciente, una ola de solidaridad comienza a abrirse paso entre los escombros. Médicos venezolanos que emigraron a distintos países han decidido regresar voluntariamente para ayudar a las miles de personas afectadas por el doble terremoto que devastó especialmente el estado de La Guaira.
Muchos de ellos dejaron atrás trabajos estables, familias y comodidades para volver a un país marcado por la destrucción. Su objetivo es uno: salvar vidas.
Dejarlo todo para volver a ayudar
La doctora Marianyi Bastidas, residente en Chile desde hace varios años, tomó una decisión que refleja el compromiso de muchos profesionales venezolanos.
Pidió un permiso sin sueldo en el hospital donde trabaja, aceptó viajar con un billete solo de ida financiado por una organización humanitaria y regresó a Venezuela apenas unos días después del desastre.
Su motivación es profundamente personal. Dos de sus primos continúan desaparecidos tras el derrumbe de varios edificios en La Guaira y un tercero falleció mientras transportaba ayuda humanitaria a los supervivientes.
«Mi corazón está roto. No me importa perder mi trabajo. El dinero va y viene. Necesito estar aquí», aseguró la médica.
Una red internacional de voluntarios sanitarios
Bastidas no viajó sola.
Junto a ella llegaron otros tres médicos venezolanos establecidos en Chile, siguiendo a un primer grupo formado por 18 especialistas, entre ellos pediatras, anestesistas y expertos en rescate, que habían aterrizado días antes.
Según explican los propios voluntarios, ya existe una lista de entre 70 y 80 médicos venezolanos residentes en el extranjero dispuestos a viajar a Venezuela para relevar a los equipos que actualmente trabajan sobre el terreno.
El objetivo es mantener una presencia médica permanente mientras dure la emergencia.
Hospitales improvisados y miles de pacientes
Muchos de estos profesionales trabajan en clínicas de campaña instaladas en parques, refugios y hospitales provisionales.
En Catia La Mar, una de las localidades más castigadas por el seísmo, los médicos atienden diariamente a decenas de personas que presentan problemas muy diversos:
- Pacientes con enfermedades crónicas sin acceso a medicación.
- Heridos con lesiones musculares y traumatismos.
- Personas con crisis de ansiedad y estrés postraumático.
- Niños separados temporalmente de sus familias.
La doctora Luisanna Rivas, también llegada desde Chile, explica que muchos supervivientes necesitan tanto atención médica como apoyo emocional.
«Hay personas que simplemente quieren hablar. Necesitan que alguien las escuche», afirma.
Una crisis sanitaria que va mucho más allá de las heridas físicas
Los sanitarios advierten de que la emergencia no termina con el rescate de los supervivientes.
El colapso de viviendas, la falta de agua potable y las dificultades para acceder a tratamientos médicos están agravando numerosas patologías previas.
Hipertensión, diabetes, infecciones, problemas respiratorios y trastornos psicológicos forman ya parte del día a día de los equipos médicos desplegados en la zona.
Miles de profesionales movilizados
Las autoridades venezolanas aseguran que en la operación humanitaria participan actualmente:
- Profesionales sanitarios procedentes de 33 países.
- 11 hospitales de campaña internacionales.
- Cerca de 30 000 efectivos nacionales.
- Más de 3 000 rescatistas internacionales.
Las cifras oficiales elevan ya el balance del desastre a miles de fallecidos y decenas de miles de damnificados, mientras continúan las labores de búsqueda entre los edificios derrumbados.
La solidaridad supera las fronteras
El regreso de médicos venezolanos emigrados representa uno de los gestos más simbólicos surgidos tras la tragedia.
Muchos abandonaron el país durante los últimos años debido a la profunda crisis económica, política y sanitaria que provocó la salida de millones de venezolanos hacia distintos lugares del mundo.
Sin embargo, la devastación causada por los terremotos ha provocado un movimiento inverso: profesionales que deciden volver temporalmente para ayudar a sus compatriotas.
Una tragedia que sigue dejando historias de esperanza
En medio del dolor, los sanitarios también viven momentos que justifican cada hora de esfuerzo.
La doctora Eleidy Acuña, desplazada desde el estado Miranda, relató cómo atendió a varios niños que habían quedado separados de sus padres tras los derrumbes.
Horas después, una mujer llegó convencida de que su hija había fallecido bajo los escombros. Gracias a unas fotografías tomadas previamente por la médica, pudo descubrir que la niña seguía con vida.
«Ese abrazo me dio la fuerza para seguir aquí hasta que desmonten este campamento», recuerda emocionada.
Venezuela afronta una reconstrucción que llevará años
La emergencia sanitaria continúa siendo solo una parte del enorme desafío que afronta el país.
Miles de familias permanecen sin vivienda, numerosas infraestructuras han quedado destruidas y las necesidades médicas siguen aumentando cada día.
Mientras las excavadoras continúan retirando escombros y los equipos de rescate buscan supervivientes, decenas de médicos venezolanos siguen llegando desde distintos rincones del mundo para demostrar que, incluso después de emigrar, el compromiso con su país permanece intacto.

