Ni el jonrón de Lindor ni rituales simbólicos logran frenar el desplome de unos Mets que tocan fondo y encienden todas las alarmas en la MLB.
Lo que está ocurriendo en Nueva York ha dejado de ser una mala racha. Es una crisis estructural que amenaza con hundir la temporada antes de tiempo.
Derrota tras derrota: una caída sin freno
En el Citi Field, los New York Mets volvieron a caer, esta vez 5-3 ante los Minnesota Twins, sumando su duodécima derrota consecutiva.
Una cifra demoledora:
- Peor racha desde 2002
- Sexta peor en la historia del club
- A solo cinco derrotas del récord negativo absoluto (17)
El resultado deja a los Mets con récord de 7-16, el peor de toda la MLB en solitario.
Ni supersticiones ni líderes: nada funciona
La desesperación ha alcanzado niveles insólitos.
Antes del partido, el reportero Steve Gelbs intentó romper la mala suerte con un collar de ajo y quemando salvia fuera del estadio.
Resultado: ninguno.
Ni siquiera el jonrón de tres carreras de Francisco Lindor, que parecía cambiar la dinámica, fue suficiente.
La sensación es clara: el equipo está completamente bloqueado.
Un partido que resume el desastre
El encuentro fue un reflejo perfecto del momento del equipo:
- Nolan McLean dominó con cinco innings perfectos
- Lindor dio ventaja con un jonrón clave
Todo apuntaba a una victoria necesaria. Pero entonces llegó el colapso.
En el séptimo inning, Minnesota empató.
Y en el noveno, el desastre:
- Boletos innecesarios
- Errores defensivos
- Decisiones cuestionables
El resultado: otra remontada en contra y otra derrota evitable.
Bullpen bajo sospecha
Uno de los grandes focos de preocupación es el relevo.
El cerrador Devin Williams atraviesa un momento crítico:
- 7 carreras limpias en sus últimas 3 salidas
Sus propias palabras reflejan el ambiente:
“Nunca había sido parte de algo así”
El bullpen, lejos de sostener ventajas, se ha convertido en un problema estructural.
Afición al límite: del sarcasmo a los abucheos
El ambiente en el estadio fue un termómetro del caos:
- Aplausos irónicos para el relevista Austin Warren
- Cánticos de “MVP” en tono sarcástico
- Abucheos generalizados al final del partido
La conexión entre equipo y afición está completamente rota.
Steve Cohen y la presión interna
El propietario Steve Cohen apareció en el dugout antes del partido, intentando transmitir calma.
Se declaró:
- “Tranquilo”
- “Preocupado”
- “Enfocado”
Pero la realidad es otra.
La presión sobre el manager Carlos Mendoza crece cada día, y su continuidad empieza a cuestionarse seriamente.
Intentos de motivación… sin efecto
Como parte de la reacción interna, los jugadores encontraron en sus casilleros el libro “The Coffee Bean”, un texto de autoayuda que promueve transformar la adversidad en oportunidad.
Por ahora, el mensaje no ha calado.
El equipo sigue hundido en una espiral negativa sin salida visible.
La esperanza: el regreso de Juan Soto
La única luz al final del túnel podría ser el regreso del dominicano Juan Soto, previsto para el próximo partido.
Aunque desde el cuerpo técnico evitan venderlo como solución milagro, la realidad es evidente:
es su mejor jugador… y posiblemente su última esperanza real.
Un dato que lo cambia todo
Históricamente, ningún equipo que haya encadenado 12 derrotas consecutivas ha logrado clasificarse a playoffs en la era moderna.
Un dato que convierte la situación en algo más que preocupante:
la temporada podría estar ya al borde del colapso definitivo.
Conclusión: al límite del abismo
Los Mets no solo pierden.
Se derrumban cada noche de una forma diferente.
Errores, falta de confianza, decisiones cuestionables y una presión creciente forman un cóctel peligroso.
La pregunta ya no es cuándo ganarán.
La verdadera cuestión es si aún están a tiempo de salvar una temporada que se les escapa de las manos.
