Un nuevo fármaco mejora tratamiento del Parkinson y reduce movimientos involuntarios
Investigadores de la Universidad de California en San Diego han identificado un innovador compuesto de doble acción que tiene el potencial de mejorar los tratamientos actuales contra los trastornos neurodegenerativos. Este compuesto podría potenciar los efectos terapéuticos de la L-DOPA, el tratamiento de primera línea para la enfermedad de Parkinson, y al mismo tiempo reducir significativamente los efectos secundarios del uso prolongado de este fármaco.
La investigación ha sido publicada en la revista Science Translational Medicine. Según los resultados, es necesario investigar este nuevo compuesto como terapia complementaria para quienes ya reciben el tratamiento convencional. Los investigadores sugieren que la metodología empleada podría facilitar el descubrimiento de otras moléculas que mejoren los medicamentos diseñados para el sistema nervioso central.
El uso de medicamentos para combatir el desgaste neuronal es crucial, aunque su uso prolongado puede provocar reacciones adversas en los tejidos nerviosos. En el caso de la L-DOPA, su uso extendido puede resultar en discinesia, que se caracteriza por movimientos involuntarios que afectan la calidad de vida de los pacientes.
Para abordar esta problemática, el equipo utilizó un enfoque basado en ciencias ómicas para entender cómo influye el tratamiento habitual en la expresión génica en el cuerpo estriado, una región del cerebro que regula el movimiento. Tras el análisis de datos transcriptómicos en ratones tratados con diferentes dosis, los investigadores compararon los resultados biológicos con una base de datos farmacológica, dando lugar al descubrimiento del medicamento SB-0107, inicialmente destinado a problemas cardíacos.
Este fármaco puede imitar la firma de expresión génica de la L-DOPA y suprimir los patrones de discinesia. Con esta información, los autores diseñaron un análogo del compuesto y lo probaron en un modelo de macaco con enfermedad avanzada. Los resultados mostraron mejoras en los problemas motores y en el rendimiento en tareas cognitivas. Los investigadores concluyen que priorizar el enfoque farmacológico de un fármaco efectivo puede ser beneficioso en el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.
