El proyecto Ports-Pike prevé alcanzar hasta 8 GW de capacidad, comenzar a prestar servicio en 2028 y movilizar 35 000 empleos durante seis años de construcción.
La carrera mundial por dominar la inteligencia artificial ya no se libra únicamente con algoritmos y chips. También exige cantidades gigantescas de electricidad, suelo, centros de datos y capital. Y Estados Unidos se prepara para otro proyecto de dimensiones extraordinarias.
Nvidia respaldará con hasta 105 000 millones de dólares, aproximadamente 90 600 millones de euros, el desarrollo de un gigantesco campus de centros de datos en Ohio, según la información comunicada sobre la operación.
El complejo, denominado Ports-Pike, será construido y operado por SB Energy y tendrá como cliente a OpenAI mediante un contrato de arrendamiento a 20 años.
La magnitud energética permite entender mejor la dimensión del proyecto: está planteado con una capacidad inicial de 4,25 gigavatios (GW), ampliable posteriormente en otros 3,75 GW, hasta alcanzar un máximo de 8 GW.
Nvidia apuesta miles de millones por la infraestructura de la IA
La financiación comprometida por Nvidia estaría condicionada al cumplimiento de diferentes requisitos del proyecto, entre ellos que SB Energy pueda comenzar a prestar servicios desde el complejo a partir de 2028.
La primera fase contempla disponer de aproximadamente 800 megavatios (MW) en 2028.
El movimiento encaja con la estrategia que Nvidia está desplegando para convertir la infraestructura de inteligencia artificial en una nueva categoría de inversión. La compañía anunció recientemente acuerdos con grandes grupos financieros para movilizar, con el tiempo, más de 500 000 millones de dólares de capital de terceros destinado a infraestructura de IA.
El negocio de Nvidia, por tanto, está evolucionando mucho más allá de la simple venta de procesadores gráficos. La compañía tiene un interés directo en que exista suficiente infraestructura eléctrica y de centros de datos para desplegar millones de sus chips.
OpenAI será uno de los grandes beneficiarios
El proyecto está diseñado para proporcionar la enorme capacidad informática que requieren los modelos de inteligencia artificial cada vez más avanzados.
Para OpenAI, disponer de infraestructura de estas dimensiones supone garantizar capacidad a largo plazo para entrenar y ejecutar sistemas de IA a una escala difícil de imaginar hace apenas unos años.
No es una estrategia aislada. Nvidia y OpenAI ya anunciaron en septiembre de 2025 una asociación para desplegar al menos 10 GW de sistemas Nvidia, equivalentes potencialmente a millones de GPU. Nvidia manifestó entonces su intención de invertir progresivamente hasta 100 000 millones de dólares vinculados a ese despliegue.
La expansión de la infraestructura se ha convertido así en una de las principales prioridades del sector.
Hasta 8 GW: la electricidad se convierte en el gran desafío de la IA
Uno de los datos más llamativos de Ports-Pike es precisamente su potencia proyectada de hasta 8 GW.
Los centros de datos destinados a inteligencia artificial presentan unas necesidades energéticas extraordinarias debido a la cantidad de aceleradores que funcionan simultáneamente para entrenar modelos y responder posteriormente a millones de usuarios.
Esto está convirtiendo la disponibilidad de energía eléctrica en un factor estratégico para las tecnológicas.
La propia OpenAI ha defendido públicamente esta tesis. La compañía sostiene que Estados Unidos necesita incrementar sustancialmente su capacidad energética si quiere conservar el liderazgo tecnológico frente a China. En sus planes de infraestructura estadounidense, OpenAI ya contempla instalaciones en diferentes estados con varios gigavatios de capacidad.
El debate tecnológico está pasando, por tanto, de quién dispone del mejor modelo de IA a quién puede suministrar suficientes chips, electricidad y centros de datos para ejecutarlo a gran escala.
35 000 empleos durante seis años
El impacto económico prometido también resulta considerable.
La construcción de Ports-Pike está planteada durante aproximadamente seis años, hasta 2032, y las previsiones difundidas apuntan a la creación de unos 35 000 puestos de trabajo relacionados con la fase de construcción.
Una vez operativo, el complejo podría sostener alrededor de 2 500 empleos a largo plazo.
El proyecto representa así otra muestra del intento estadounidense por convertir el auge de la inteligencia artificial en una herramienta de inversión industrial y creación de infraestructura física, y no únicamente en crecimiento de empresas tecnológicas de Silicon Valley.
OpenAI llevará herramientas de ChatGPT a universitarios de Ohio
El acuerdo incorpora además un componente educativo.
Según los detalles anunciados, OpenAI prevé invertir alrededor de 84 millones de dólares —unos 72 millones de euros— para facilitar a estudiantes universitarios de Ohio acceso a herramientas relacionadas con ChatGPT.
La estrategia combina así inversión tecnológica, infraestructura, empleo y formación en IA.
OpenAI ya ha vinculado sus planes estadounidenses de centros de datos a programas de formación profesional y capacitación para los empleos que necesitará esta nueva infraestructura tecnológica.
Nvidia también reforzará directamente a SB Energy
La operación no se limitaría a financiar el centro de datos.
Nvidia destinará además alrededor de 1 500 millones de dólares —unos 1 300 millones de euros— a SB Energy, reforzando al grupo como desarrollador especializado en infraestructura energética y centros de datos para inteligencia artificial.
SB Energy ya mantiene una estrecha relación con OpenAI. En enero de 2026, OpenAI y SoftBank anunciaron una inversión conjunta de 1 000 millones de dólares en SB Energy, con 500 millones aportados por cada compañía.
OpenAI también seleccionó a SB Energy para desarrollar y operar un centro de datos de 1,2 GW en el condado de Milam, Texas.
Es decir, Ports-Pike forma parte de un movimiento mucho más amplio para construir una red estadounidense de gigantescos centros de computación.
Estados Unidos acelera la construcción de centros de datos
La dimensión de estas inversiones ayuda a comprender por qué la infraestructura de inteligencia artificial se está convirtiendo en una cuestión estratégica para Washington.
OpenAI, Oracle y SoftBank ya habían anunciado la expansión de Stargate con cinco nuevos emplazamientos de centros de datos. Entre ellos figuraba otro proyecto en Lordstown, Ohio, además de instalaciones en Texas, Nuevo México y otros puntos de Estados Unidos.
Stargate nació con un compromiso inicial de inversión de hasta 500 000 millones de dólares en infraestructura estadounidense de IA.
La escala financiera es difícil de comparar con la anterior generación de la economía digital.
Los gigantes tecnológicos necesitan ahora construir auténticas fábricas de computación, conectadas a grandes redes eléctricas y equipadas con enormes cantidades de procesadores avanzados.
La otra cara del boom: energía, redes eléctricas y costes
El crecimiento acelerado de estos centros también plantea interrogantes.
Una instalación con capacidad de varios gigavatios necesita una infraestructura energética extraordinaria. Eso obliga a analizar cuestiones como nueva generación eléctrica, conexiones a la red, costes energéticos, disponibilidad de suelo y suministro de agua, dependiendo de la tecnología de refrigeración utilizada.
La propia OpenAI reconoce que la energía se está convirtiendo en uno de los grandes cuellos de botella de la inteligencia artificial. En documentos sobre su estrategia estadounidense, la compañía ha destacado la enorme expansión eléctrica de China y ha advertido de la necesidad de aumentar la capacidad estadounidense para competir en IA.
El desafío para Estados Unidos será conseguir que esta carrera por la inteligencia artificial no termine trasladando costes desproporcionados a hogares y empresas en aquellas regiones donde se concentren los centros de datos.
Nvidia ya no quiere vender únicamente chips
El proyecto también refleja una transformación importante en la estrategia de Nvidia.
La compañía que se convirtió en el gran proveedor de GPU durante el boom de la inteligencia artificial está avanzando hacia un ecosistema mucho más amplio: chips, sistemas completos, centros de datos, financiación e infraestructura energética.
Jensen Huang, fundador y consejero delegado de Nvidia, ha defendido precisamente el concepto de las «fábricas de IA» como infraestructura productiva capaz de generar valor económico. Nvidia considera que este tipo de capacidad informática está evolucionando hacia una nueva clase de activo financiable por grandes inversores institucionales.
El razonamiento empresarial resulta evidente: cuanto mayor sea la infraestructura mundial disponible para inteligencia artificial, mayor será potencialmente la demanda de sistemas Nvidia.
La batalla por la IA entra en una nueva fase
Ports-Pike ilustra hasta qué punto la competición tecnológica está adquiriendo dimensiones industriales.
Ya no basta con desarrollar el modelo de inteligencia artificial más avanzado. Las compañías necesitan decenas de miles de millones en financiación, millones de chips, nuevas centrales y conexiones eléctricas, enormes centros de datos y trabajadores especializados.
Nvidia, OpenAI, SoftBank y SB Energy están situándose en el centro de esa transformación.
Si el proyecto alcanza finalmente sus 8 GW de capacidad, Ohio podría convertirse en uno de los grandes polos mundiales de infraestructura destinada a inteligencia artificial.
Y la cifra de hasta 105 000 millones de dólares asociada al respaldo de Nvidia evidencia una realidad cada vez más clara: la próxima batalla tecnológica mundial se disputará tanto en los centros de datos y las redes eléctricas como en el software.
