La publicidad podrá aparecer en ChatGPT Free y Go, mientras Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu seguirán sin anuncios. OpenAI asegura que los anunciantes no tendrán acceso a las conversaciones.

ChatGPT entra oficialmente en el negocio de la publicidad. OpenAI ha comenzado a desarrollar un modelo en el que determinados usuarios podrán encontrarse anuncios después de las respuestas del asistente, abriendo una nueva vía de ingresos para financiar el enorme coste de mantener una de las plataformas de inteligencia artificial más utilizadas del mundo.

La compañía inició las pruebas en Estados Unidos el 9 de febrero de 2026 y asegura que la implantación será progresiva. Por el momento, los anuncios pueden aparecer entre los usuarios de los planes Free y Go, mientras que Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu permanecerán libres de publicidad.

OpenAI establece además una línea roja relevante: las cuentas identificadas como pertenecientes a menores de 18 años no recibirán anuncios.

Los anuncios aparecerán después de las respuestas de ChatGPT

OpenAI asegura que la publicidad estará visualmente separada del contenido generado por la inteligencia artificial.

Los anuncios pueden mostrarse debajo del final de una respuesta, identificados claramente como contenido patrocinado. Durante la fase actual tampoco aparecen en el navegador ChatGPT Atlas.

La compañía sostiene que un anuncio no modificará ni condicionará la respuesta proporcionada por ChatGPT.

Según su documentación, el sistema publicitario funciona de manera separada del modelo encargado de generar las respuestas y los anunciantes no pueden pagar para alterar, posicionar o modificar lo que responde el asistente.

Es una distinción crucial. OpenAI pretende monetizar la audiencia de ChatGPT sin convertir las respuestas del chatbot en contenido patrocinado encubierto.

ChatGPT utilizará el contexto de la conversación para elegir anuncios

La cuestión más delicada aparece en la forma de seleccionar la publicidad.

OpenAI explica que su sistema puede considerar el contexto y la intención de la conversación actual para decidir qué anuncio resulta potencialmente relevante.

También puede analizar elementos proporcionados por el anunciante, como la página de destino, el título del anuncio, su contenido y las opciones de segmentación seleccionadas.

Cuando la personalización publicitaria está activada, pueden entrar en juego determinadas señales procedentes de una experiencia más amplia dentro de ChatGPT, incluyendo conversaciones anteriores y memoria, dependiendo de la configuración elegida por el usuario.

Esto significa que la publicidad de ChatGPT puede tener un grado de contextualización particularmente elevado: el sistema conoce el asunto sobre el que está conversando el usuario en ese momento.

OpenAI asegura que los anunciantes no podrán leer los chats

Aquí aparece una diferencia fundamental.

Que ChatGPT pueda utilizar internamente determinadas señales para seleccionar publicidad no significa que las conversaciones sean entregadas a los anunciantes.

OpenAI afirma expresamente que no comparte las conversaciones con los anunciantes y no vende los datos personales de sus usuarios a las empresas publicitarias.

Según la compañía, los anunciantes tampoco reciben el historial de conversaciones, las memorias, el nombre, correo electrónico, ubicación precisa, dirección IP o información sensible del usuario.

Durante esta primera etapa reciben principalmente información agregada sobre el rendimiento de sus campañas, como el número total de visualizaciones o clics.

La excepción lógica aparece cuando el propio usuario decide comunicarse directamente con un anunciante mediante una función publicitaria. En ese supuesto, la empresa podrá ver los mensajes que el usuario le envíe directamente.

La memoria podrá influir en la publicidad personalizada

OpenAI reconoce que, cuando la personalización publicitaria está activada, determinadas señales de chats anteriores y memoria pueden utilizarse para intentar mostrar anuncios más relevantes.

El usuario podrá desactivar esta opción.

Además, las interacciones puramente publicitarias —por ejemplo, ocultar, denunciar, visualizar o pulsar un anuncio— no se incorporarán automáticamente a las memorias de ChatGPT, según la documentación de la compañía.

OpenAI también mantiene Temporary Chat como un espacio sin publicidad. Las conversaciones temporales no mostrarán anuncios.

Política y salud personal quedan fuera

La empresa ha establecido restricciones para evitar que la publicidad aparezca junto a determinados asuntos especialmente sensibles.

Los anuncios no son elegibles para aparecer cerca de conversaciones sobre salud personal, salud mental o política, entre otras categorías reguladas o sensibles.

OpenAI afirma además que actualmente no permite publicidad política en ChatGPT.

La medida intenta evitar algunos de los problemas que durante años han generado controversia en las grandes plataformas digitales: segmentación política, explotación publicitaria de información extremadamente sensible o utilización de perfiles personales para influir en decisiones delicadas.

La versión gratuita tendrá una alternativa sin publicidad

OpenAI introduce además una opción especialmente interesante para quienes no quieran pagar una suscripción pero tampoco quieran recibir anuncios.

Los usuarios del plan Free podrán elegir una modalidad gratuita denominada Ads-Free.

El precio de eliminar la publicidad no será económico, sino funcional: menos mensajes diarios y acceso reducido a determinadas herramientas.

Entre las funciones que podrían quedar fuera se encuentran herramientas como generación de imágenes o investigación avanzada.

En términos prácticos, OpenAI plantea tres grandes alternativas: utilizar gratuitamente ChatGPT aceptando publicidad y manteniendo mayores capacidades; permanecer gratis y eliminar los anuncios a cambio de límites más estrictos; o contratar un plan de pago sin publicidad.

Plus y Pro seguirán sin anuncios

Los usuarios que pagan por los principales planes de suscripción no tendrán publicidad.

La documentación especifica que Plus, Pro, Business, Enterprise y Edu permanecerán sin anuncios.

El plan Go sí podrá mostrarlos.

La publicidad se convierte así en una forma de subvencionar parcialmente el acceso gratuito a una tecnología cuyo funcionamiento exige una enorme infraestructura de centros de datos, chips y electricidad.

OpenAI justifica precisamente su decisión por la necesidad de mantener ChatGPT accesible para cientos de millones de personas mientras continúa invirtiendo en infraestructura y desarrollo.

Los anunciantes también competirán mediante pujas

ChatGPT empieza además a adoptar algunos elementos conocidos de la publicidad digital.

Cuando existan varios anuncios candidatos, OpenAI explica que el orden puede determinarse mediante una combinación de relevancia y pujas de los anunciantes.

Es decir, el dinero pagado por una empresa puede influir en qué anuncio aparece primero entre los que el sistema considera aptos, aunque OpenAI insiste en que esa puja no influye en las respuestas de ChatGPT.

Durante las pruebas pueden mostrarse una o varias unidades publicitarias después de una respuesta, incluyendo productos de un único anunciante o de varias empresas.

El usuario podrá saber por qué recibe un anuncio

OpenAI incorpora también controles para gestionar la experiencia publicitaria.

Los usuarios elegibles podrán acceder a Settings > Ads controls para modificar sus preferencias.

Desde allí será posible desactivar la personalización, consultar determinados datos utilizados para los anuncios y eliminar información publicitaria.

Cuando aparezca un anuncio, el menú asociado permitirá ocultarlo, denunciarlo, consultar por qué se está mostrando o compartirlo con ChatGPT para hacer preguntas sobre él.

Desactivar la personalización, sin embargo, no significa eliminar la publicidad. Los anuncios podrán seguir seleccionándose según el contexto de la conversación actual.

Para eliminarlos será necesario utilizar la modalidad gratuita con restricciones o contratar uno de los planes sin anuncios.

OpenAI abre una nueva batalla multimillonaria en la inteligencia artificial

La decisión representa un cambio importante en el modelo económico de la IA generativa.

Hasta ahora, la monetización de ChatGPT había descansado fundamentalmente en suscripciones, servicios empresariales y acceso comercial a modelos y herramientas. La publicidad añade una fuente de ingresos capaz de aprovechar la enorme escala de usuarios gratuitos.

Pero también abre un debate inevitable.

Una conversación con una inteligencia artificial puede revelar mucho más sobre la intención inmediata de una persona que una simple búsqueda tradicional. Un usuario puede explicar qué coche quiere comprar, dónde piensa viajar, qué ordenador necesita o qué producto está comparando.

Ese contexto convierte a los asistentes de IA en espacios potencialmente muy valiosos para los anunciantes.

Precisamente por ello, la separación entre respuesta, datos personales y publicidad será determinante para mantener la confianza de los usuarios.

OpenAI asegura que los anunciantes no podrán leer las conversaciones, que los chats no se venden y que la publicidad no influye en las respuestas.

La compañía tendrá ahora que demostrar que esa separación funciona también cuando el negocio publicitario alcance una escala considerable.

La inteligencia artificial entra así en una etapa conocida para Internet: después de conquistar cientos de millones de usuarios, llega el desafío de convertir esa audiencia en ingresos sin deteriorar el producto ni comprometer la privacidad que esperan quienes lo utilizan.

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