La expresión «de un plumazo» se utiliza para describir una acción que se lleva a cabo de manera rápida y sin rodeos. Según la Real Academia Española, significa «de manera expeditiva» y su uso es frecuente al hablar de decisiones inmediatas, como reformas normativas o despidos.
El origen de la frase se sitúa en la época anterior a la imprenta, cuando los textos eran copiados a mano con pluma y tinta. Durante este periodo, existía una práctica común de censura, muchas veces de carácter religioso o institucional, en la que se revisaban los manuscritos en busca de fragmentos considerados inapropiados. Cuando se hallaba alguna parte cuestionable, el texto se eliminaba de forma directa, ya sea mediante tachaduras o borrados rápidos.
Este gesto de borrar con un solo movimiento de la pluma es lo que dio origen a la palabra «plumazo», que se relaciona con acciones rápidas y contundentes. Con el tiempo, el término ha evolucionado, ampliando su uso figurado para referirse a cualquier decisión tomada de manera definitiva y sin dilación, abarcando aspectos que van desde cambios administrativos hasta decisiones de índole personal.
Parallelamente, también se ha desarrollado la expresión «a vuelapluma», que se refiere a escribir de forma rápida o improvisada.
