Parche de seda para reparar el cerebro tras un ictus

Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad Complutense de Madrid, en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han desarrollado un nuevo tratamiento con un parche de fibroína de seda que podría activar mecanismos de protección y reparación en el cerebro después de un ictus.

El ictus, también denominado infarto cerebral, ocurre cuando se bloquea una arteria que suministra oxígeno al cerebro, resultando en daños en el tejido cerebral. Esta condición es una de las principales causas de muerte en mujeres en España, así como la segunda en la población general.

El estudio, llevado a cabo por el Centro de Tecnología Biomédica de la UPM, presenta una estrategia terapéutica basada en el uso de biomateriales naturales que son biocompatibles. El parche de fibroína de seda que han diseñado es capaz de liberar de manera controlada una molécula que promueve la llegada de células madre a la zona afectada.

Esta nueva metodología tiene como objetivo activar los mecanismos de autorreparación del cerebro, abordando algunas limitaciones de las terapias actuales que enfrentan la fragilidad de las moléculas terapéuticas y las barreras naturales del cerebro.

Aunque existen tratamientos que buscan disolver o retirar el coágulo que causa el ictus, no siempre son efectivos y no todos los pacientes pueden acceder a ellos. Además, actualmente no se cuentan con terapias capaces de reparar directamente el tejido cerebral dañado.

Las secuelas del ictus son significativas. Se estima que entre el 30% y 40% de los sobrevivientes presentan secuelas que afectan su vida diaria, incluyendo alteraciones motoras o cognitivas.

El nuevo enfoque ha sido probado en modelos animales. En experimentos con ratones sometidos a un ictus, el parche de seda mostró efectos positivos, incluyendo la selección y retención de células madre en el área del implante. También se observó una reducción en el tamaño del infarto cerebral y una mejora en la recuperación funcional, concretamente la restauración de la actividad eléctrica del cerebro y mejoría en la destreza sensoriomotora.

El material utilizado para el parche es conocido por su resistencia y su capacidad de degradarse de manera controlada, lo que permite una liberación sostenida de las moléculas terapéuticas. El proyecto se encuentra enmarcado en la iniciativa MINA-CM, que es financiada por la Comunidad de Madrid y busca impulsar tecnologías para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades neurológicas.

Además, la empresa SILKBIOMED, una spin-off de la UPM, ha estandarizado el proceso de fabricación del parche, un paso importante para su futura producción a gran escala. Los investigadores concluyen que esta estrategia tiene un gran potencial no solo para el tratamiento del ictus, sino también para otras lesiones cerebrales agudas como los traumatismos craneoencefálicos.

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