En A Coruña, los perros guía de la ONCE reivindican su derecho de acceso a comercios de alimentación mientras denuncian el desconocimiento legal que aún genera conflictos con algunos negocios.
Lo que está ocurriendo en pleno 2026 en A Coruña vuelve a poner sobre la mesa un problema incómodo: el desconocimiento de la normativa que garantiza el acceso de los perros guía a establecimientos públicos. En total, 13 perros guía de la ONCE acompañan estos días a personas con discapacidad visual en la ciudad, pero todavía se encuentran con trabas en su entrada a comercios de alimentación.
Derechos reconocidos por ley, pero aún cuestionados en la práctica
La denuncia de los usuarios se produce en vísperas del Día Internacional del Perro Guía (29 de abril), una fecha simbólica que la ONCE aprovecha para reivindicar bajo el lema «Perros Guía, sí».
Según la legislación autonómica y la Ley de Bienestar Animal vigente, las personas que dependen de estos animales tienen derecho pleno de acceso a espacios públicos y privados de uso público, incluyendo:
- Supermercados
- Fruterías
- Carnicerías
- Pescaderías
- Mercados y comercios de alimentación
Sin embargo, la realidad es que muchos pequeños establecimientos siguen sin aplicar correctamente la normativa, ya sea por desconocimiento o por interpretaciones erróneas de la ley, generando situaciones incómodas e incluso conflictos con los usuarios.
Un problema de formación y aplicación de la normativa
Desde un punto de vista crítico, este caso vuelve a evidenciar una brecha habitual en España: la distancia entre la legislación aprobada y su aplicación real en el día a día.
Los usuarios denuncian que algunos comerciantes:
- Desconocen el derecho de acceso de los perros guía
- Imponen restricciones no contempladas por la ley
- Generan situaciones de tensión con clientes con discapacidad visual
La normativa es clara: no se puede cobrar ningún recargo adicional ni limitar el acceso por la presencia del animal, ni siquiera en espacios con alta afluencia de clientes.
Dónde sí y dónde no pueden acceder los perros guía
La ONCE recuerda que estos animales pueden acceder a prácticamente todos los espacios públicos, incluyendo:
- Restaurantes y bares
- Transporte público (autobuses, trenes, taxis, VTC, aviones y barcos)
- Centros educativos y sanitarios
- Instalaciones deportivas y culturales
- Centros religiosos
Sin embargo, existen excepciones muy concretas:
- Zonas de manipulación de alimentos
- Quirófanos o salas de curas
- Atracciones de ferias o parques de atracciones
- Agua de piscinas no habilitadas para animales
Una labor silenciosa: formación, bienestar y disciplina
Los perros guía no son simples animales de compañía. Desde su nacimiento en la Fundación ONCE del Perro Guía, pasan por un proceso de formación altamente especializado.
Durante su primer año viven con familias educadoras, donde se garantiza su socialización. Posteriormente reciben un adiestramiento orientado a:
- Evitar obstáculos estáticos y en movimiento
- Detectar escaleras, bordillos o desniveles
- Buscar accesos o asientos
- Desobedecer órdenes peligrosas para el usuario
Además, están sujetos a controles sanitarios estrictos, con vacunación anual, desparasitación periódica y certificación veterinaria obligatoria.
Una red de inclusión que ya ha beneficiado a miles de personas
La Fundación ONCE del Perro Guía, creada hace más de 35 años, ha entregado cerca de 4 000 perros guía en España, consolidándose como una herramienta clave de autonomía para personas con discapacidad visual.
Su objetivo es claro: garantizar la independencia, seguridad y movilidad de sus usuarios en la vida diaria.
El reto pendiente: concienciación social y cumplimiento real de la ley
Más allá del caso concreto de A Coruña, el debate vuelve a ser el mismo: la falta de conocimiento social sobre derechos ya reconocidos legalmente.
Mientras la normativa avanza en materia de inclusión, siguen apareciendo fricciones en la calle que evidencian una realidad incómoda: la ley existe, pero no siempre se cumple ni se conoce como debería.
En este contexto, la ONCE insiste en una idea clave: normalizar la presencia de los perros guía como parte de la vida cotidiana, sin obstáculos ni discriminación.
Conclusión
El caso de A Coruña no es aislado, sino un reflejo de un problema estructural: la desconexión entre la legislación y su aplicación práctica en el comercio local. La inclusión real de las personas con discapacidad visual depende no solo de las leyes, sino también de la formación, la sensibilidad y el cumplimiento efectivo por parte de toda la sociedad.
