El Concello de Pontevedra destina 4,4 millones de euros a renovar más de 40 kilómetros de carreteras, en un proyecto que el gobierno local vende como histórico, pero que reabre el debate sobre la gestión y prioridades del gasto público.
Un plan ambicioso… con dudas sobre su impacto real
El Ayuntamiento de Pontevedra, liderado por Miguel Anxo Fernández Lores (BNG), ha adjudicado esta semana un ambicioso plan de asfaltado que afectará a más de 40 kilómetros de viales repartidos entre el casco urbano, barrios, zonas rurales y polígonos industriales.
El contrato, dividido en cuatro lotes, asciende a 4,4 millones de euros y contempla no solo la renovación del firme, sino también la mejora de la señalización y la instalación de nuevos elementos de seguridad vial como reductores de velocidad.
Sin embargo, esta inversión —presentada como la mayor en la historia del municipio en materia de mantenimiento viario— plantea interrogantes sobre si llega tarde tras años de deterioro acumulado en muchas zonas.
Reparto del contrato: empresas locales y millones en juego
Dos empresas pontevedresas, EC Casas y COVSA, se reparten los trabajos:
- EC Casas ejecutará las obras en el núcleo urbano y barrios, por un total de 2,5 millones de euros.
- COVSA asumirá el asfaltado de los polígonos industriales y el rural, con una inversión cercana a 2,1 millones.
En el centro urbano se actuará en 33 calles clave, incluyendo vías relevantes como avenida de Vigo, Alameda, Sagasta o Plaza de Galicia, mientras que en los barrios se intervendrá en zonas como Monte Porreiro, A Parda o Estribela.
Polígonos y rural: una deuda histórica
Uno de los puntos más sensibles del plan es la intervención en los polígonos industriales de O Vao y O Campiño, que serán reasfaltados completamente con una inversión de un millón de euros.
Asimismo, se actuarán en 46 caminos rurales repartidos en parroquias como Campañó, Salcedo, Lérez o Ponte Sampaio, territorios que tradicionalmente han denunciado falta de mantenimiento.
Este enfoque intenta responder a críticas recurrentes sobre el abandono del rural frente a las políticas urbanas del BNG.
Plazos ajustados y dependencia del clima
El Concello estima un plazo de ejecución de cuatro meses y medio, con el objetivo de completar las obras dentro de este mismo año.
No obstante, el propio alcalde ha reconocido que el calendario dependerá de las condiciones meteorológicas, ya que no es posible asfaltar bajo la lluvia, un factor especialmente relevante en Galicia.
¿Inversión estratégica o parche electoral?
Fernández Lores ha calificado el proyecto como “la mayor inversión en seguridad vial de la historia de Pontevedra”, destacando que se actuará sobre más de 191.000 metros cuadrados de superficie.
Sin embargo, desde sectores críticos se cuestiona si esta actuación responde a una planificación estructural o a una operación de impacto político, especialmente en un contexto donde el estado de muchas carreteras llevaba años siendo motivo de quejas vecinales.
La clave estará en si este plan logra resolver problemas de fondo o se limita a un lavado de cara puntual.
¿Estamos ante una mejora real de la infraestructura o ante otro ejemplo de gestión reactiva del gasto público?

