Un impulso económico con interrogantes de fondo
El Concello de Poio ha anunciado la captación de más de 800 000 euros procedentes del Plan Extra de la Diputación de Pontevedra, una cifra que permitirá avanzar en el futuro Centro de Mayores de Campelo, cuyo presupuesto total ronda los 1,1 millones de euros.
Desde el gobierno local, encabezado por el alcalde Ángel Moldes, se ha calificado este movimiento como “un paso clave” para materializar una infraestructura que, según el discurso oficial, será “estratégica e imprescindible” para la población envejecida del municipio.
Sin embargo, más allá del optimismo institucional, surgen preguntas inevitables: ¿llega tarde esta inversión? ¿es suficiente para cubrir la creciente demanda asistencial?
Un proyecto social con fuerte carga política
El regidor ha defendido que el centro aspira a convertirse en “un espazo de referencia”, ofreciendo atención integral a las personas mayores y situando las políticas sociales en el centro de su mandato.
Este tipo de declaraciones, habituales en la retórica política local, buscan reforzar la imagen de gestión social. No obstante, críticos señalan que la ejecución real y los plazos serán la verdadera prueba, especialmente en un contexto donde el envejecimiento poblacional exige soluciones urgentes y sostenibles.
De guardería a centro de mayores: cambio de modelo
La futura infraestructura se ubicará en el edificio de la antigua guardería de Campelo, adquirido por el Concello a comienzos de 2024. El proyecto contempla una doble funcionalidad:
- Un espacio intergeneracional con zonas verdes, áreas de ocio y encuentro vecinal.
- Un centro especializado con talleres y servicios orientados a personas con deterioro cognitivo o alzhéimer.
Este enfoque mixto pretende adaptarse a las nuevas demandas sociales, pero también abre el debate sobre si la reconversión de espacios existentes es suficiente o si Galicia necesita una planificación más ambiciosa en materia asistencial.
Financiación pública y dependencia institucional
La fuerte dependencia de fondos provinciales, en este caso de la Diputación de Pontevedra, vuelve a poner sobre la mesa la cuestión de la autonomía financiera de los municipios.
El hecho de que más del 70 % del proyecto dependa de financiación externa evidencia una realidad recurrente: los concellos pequeños siguen condicionados por decisiones supramunicipales, lo que puede ralentizar proyectos considerados prioritarios.
Un reto creciente: el envejecimiento en Galicia
Galicia es una de las comunidades más envejecidas de España, y municipios como Poio no son la excepción. La creación de este centro responde a una necesidad evidente, pero también refleja años de falta de planificación estructural en políticas de dependencia.
Mientras el gobierno local celebra el avance, la ciudadanía espera respuestas concretas:
plazos claros, servicios reales y una gestión eficaz que vaya más allá del titular político.

