La controversia en torno al nombramiento de la nueva directora del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) sigue creciendo. Mientras buena parte del sector artístico cuestiona la idoneidad de la elección, la Xunta de Galicia se mantiene firme y denuncia una campaña impulsada por intereses ideológicos. El choque ha llegado ya al Parlamento gallego y amenaza con convertirse en una de las mayores crisis culturales de los últimos años en Galicia.
La Xunta se atrinchera ante la presión del sector artístico
El conselleiro de Cultura, José López Campos, defendió nuevamente en el Parlamento de Galicia el nombramiento de Eva López Tarrío como nueva directora del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC), una decisión que ha provocado una oleada de críticas tanto dentro como fuera de Galicia.
Las objeciones proceden de profesionales del arte contemporáneo, gestores culturales, comisarios y diversas instituciones vinculadas al sector, que consideran que el perfil de la nueva responsable no reúne la experiencia ni la especialización que tradicionalmente exige una institución de referencia como el CGAC.
Pese a ello, el titular de Cultura insistió en que López Tarrío fue seleccionada conforme a criterios de mérito, capacidad y concurrencia competitiva, asegurando que se trata de la persona más adecuada para liderar el centro en esta nueva etapa.
López Campos vincula las críticas a motivos ideológicos
Uno de los momentos más tensos del debate parlamentario llegó cuando José López Campos sugirió que parte de las críticas podrían estar relacionadas con el hecho de que Eva López Tarrío sea una mujer independiente y ajena a la órbita del nacionalismo gallego.
Según el conselleiro, determinados sectores actúan como si fueran los «propietarios de la cultura en Galicia», una afirmación que elevó aún más la tensión política alrededor del caso.
La declaración ha generado una nueva controversia, ya que muchos de los cuestionamientos al nombramiento han surgido desde ámbitos profesionales alejados de la confrontación partidista. Diversos expertos han insistido en que sus objeciones se centran exclusivamente en la trayectoria profesional y en la experiencia de gestión exigible para dirigir una institución cultural de primer nivel.
El BNG acusa a la Xunta de «control político» de la cultura
La diputada del BNG, Mercedes Queixas, aprovechó su intervención para exigir la rectificación inmediata del proceso y alertó del daño reputacional que, a su juicio, está sufriendo Galicia en los círculos culturales nacionales e internacionales.
Queixas llegó a preguntar al conselleiro: «¿Qué gana usted cuando el CGAC pierde?», acusando al Gobierno gallego de haber modificado previamente la normativa para facilitar una designación ajustada a sus intereses.
La parlamentaria nacionalista fue especialmente dura al denunciar lo que considera una política cultural basada en la arbitrariedad, el dedazo y el nepotismo, palabras que reflejan el elevado nivel de confrontación política alcanzado por este asunto.
La Real Academia Galega de Belas Artes entra en el debate
La polémica ha dado un nuevo salto tras la intervención de la Real Academia Galega de Belas Artes (RAGBA), que emitió un comunicado reclamando que el acceso a puestos de esta relevancia se rija estrictamente por los principios de mérito, capacidad y alta especialización profesional.
La Academia recordó que el CGAC constituye el principal referente de la arte contemporánea gallega y subrayó que su dirección debería recaer en profesionales con experiencia acreditada en la gestión de museos e instituciones culturales de primer nivel.
Aunque la RAGBA mostró respeto institucional hacia la Xunta, también dejó claro que seguirá vigilando la evolución del proceso para garantizar la calidad de las políticas culturales desarrolladas en Galicia.
El CGAC busca abrir una nueva etapa con un Plan Director
En medio de la polémica, José López Campos anunció que la Xunta pondrá en marcha durante los próximos días la elaboración del primer Plan Director de la historia del CGAC.
El documento estratégico cubrirá el período 2026-2030 y, según explicó el conselleiro, pretende definir el futuro del centro mediante un proceso de diálogo con artistas, comisarios, gestores culturales y representantes del sector.
La Xunta sostiene que esta hoja de ruta permitirá reforzar la participación de los profesionales de la cultura y adaptar el museo a los nuevos desafíos de la creación contemporánea.
Una batalla que trasciende un simple nombramiento
Lo ocurrido en el CGAC ya no se limita a la elección de una directora. El enfrentamiento ha abierto un debate mucho más amplio sobre la independencia de las instituciones culturales, el peso de la política en la gestión artística y los criterios que deben regir los nombramientos públicos.
Mientras el Gobierno gallego denuncia una campaña ideológica contra una candidata legítimamente seleccionada, buena parte del sector cultural reclama mayores garantías de profesionalización y transparencia.
La pregunta sigue abierta: ¿se trata de una defensa de la autonomía institucional frente a las presiones políticas o de un nuevo ejemplo de politización de la cultura pública?
Sugerencias multimedia
- Imagen principal: fachada del CGAC y fotografía de Eva López Tarrío.
- Infografía: cronología de la polémica desde el anuncio del nombramiento.
- Gráfico: comparación de perfiles profesionales de anteriores directores del CGAC.
- Imagen secundaria: debate parlamentario entre José López Campos y Mercedes Queixas.
