González Pons y Buxadé mantuvieron contactos antes de la votación que permitió sacar adelante la resolución sobre Ceuta, según Libertad Digital. La Eurocámara terminó condenando la instrumentalización migratoria como “guerra híbrida” y reclamando más cooperación a Marruecos.
PP y Vox han abierto una vía de entendimiento en el Parlamento Europeo alrededor de la crisis de Ceuta, después de años manteniendo estrategias diferenciadas dentro de las instituciones comunitarias.
Esteban González Pons, jefe de la delegación popular española, y Jorge Buxadé, responsable de Vox en Bruselas, mantuvieron contactos directos en las horas previas a la votación de la resolución sobre Ceuta para coordinar apoyos y garantizar una mayoría suficiente.
El resultado sí está confirmado oficialmente: el Parlamento Europeo aprobó el texto por 339 votos a favor, 225 en contra y 16 abstenciones y denunció la instrumentalización de la inmigración irregular como una “herramienta de guerra híbrida contra la integridad territorial de un Estado miembro”.
El acuerdo supone un acercamiento significativo entre dos partidos que ya colaboran en España, pero que pertenecen a familias políticas europeas diferentes.
González Pons y Buxadé, en el centro de los contactos
La negociación previa no figura en la documentación oficial del Parlamento Europeo y procede de la información publicada por Libertad Digital.
Según ese medio, González Pons y Buxadé negociaron directamente los términos del apoyo mutuo para evitar que la resolución impulsada desde el Partido Popular Europeo quedara bloqueada.
No sería la primera ocasión en que PP y Vox coinciden en una votación europea.
Ambas formaciones ya habían votado conjuntamente en cuestiones como Venezuela.
La novedad, según la información publicada, estaría en que esta vez no hubo únicamente coincidencia parlamentaria, sino contactos previos y compromisos cruzados.
Vox apoyó una resolución menos dura que su posición inicial
Vox había defendido antes de la votación una respuesta mucho más contundente contra Marruecos.
Buxadé planteó públicamente la posibilidad de suspender el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Marruecos, reforzar físicamente la frontera de Ceuta e incluso adoptar medidas similares a las utilizadas por algunos países del este de Europa en sus fronteras con Rusia y Bielorrusia.
El texto promovido por el PPE no llegó tan lejos.
La resolución finalmente aprobada reclama cooperación efectiva de Marruecos, refuerzo de las fronteras exteriores europeas y retorno de quienes no tengan derecho legal a permanecer en la Unión Europea.
Vox terminó respaldándola.
El PP habría aceptado apoyar una comisión de investigación
Según Libertad Digital, una de las contrapartidas negociadas habría sido el compromiso de los 22 eurodiputados del PP español de respaldar la creación de una comisión de investigación en el Parlamento Europeo sobre la crisis de Ceuta.
Buxadé pretende trasladar esta propuesta a los órganos internos de la Eurocámara.
La eventual creación de esa comisión todavía no está aprobada.
Por tanto, se trata de un compromiso político atribuido a ambas delegaciones y no de una decisión ya adoptada por el Parlamento Europeo.
También se pactó endurecer las condiciones sobre fondos europeos
La información publicada señala igualmente que Vox obtuvo la incorporación de una propuesta destinada a suspender fondos europeos a terceros países que no cooperen con la política migratoria y de retorno.
Este punto conecta con una de las cuestiones centrales de la resolución: cómo utilizar la financiación europea y los acuerdos internacionales para incentivar la colaboración de los países de origen o tránsito.
La Eurocámara reclama específicamente que Marruecos cumpla sus compromisos en gestión fronteriza, retornos y cooperación migratoria.
PP y Vox ya habían elevado conjuntamente el tono contra Marruecos
El acercamiento no surgió de forma repentina.
Dos días antes de la votación, representantes de PP y Vox ya habían comparecido en Estrasburgo defendiendo una reacción europea más contundente ante lo ocurrido en Ceuta.
Ambas formaciones llegaron a plantear que la UE revisara sus relaciones con Marruecos.
El popular Javier Zarzalejos cuestionó que pueda mantenerse una relación política y comercial completamente normalizada mientras persistan los problemas de cooperación, mientras Buxadé pidió directamente suspender el Acuerdo de Asociación.
Coincidían en el diagnóstico general.
Diferían en la intensidad de la respuesta.
La resolución terminó adoptando un lenguaje especialmente duro
El Parlamento Europeo aprobó finalmente un texto cuyo propio expediente parlamentario se titula “Los recientes ataques híbridos y la instrumentalización de migrantes en Ceuta y la necesidad de una respuesta coordinada para proteger las fronteras exteriores de la UE”.
La resolución expresa solidaridad con Ceuta y Melilla, recuerda las 141 personas fallecidas en el mar durante los acontecimientos del 30 y 31 de julio y denuncia la utilización de la inmigración irregular como herramienta de presión híbrida.
También establece como prioridad reforzar la protección de las fronteras terrestres y marítimas exteriores de la Unión.
Marruecos queda directamente señalado en la respuesta europea
El texto reclama además cooperación con Rabat.
La Eurocámara exige a Marruecos cumplir sus compromisos en materia fronteriza y migratoria y facilitar el retorno de aquellas personas que no dispongan del derecho legal a permanecer en territorio europeo.
PP y Vox llevaban semanas reclamando precisamente un endurecimiento de la posición española y europea frente al país vecino.
La diferencia es que Vox defendía medidas adicionales —como suspender acuerdos con Marruecos— que no fueron incorporadas plenamente al texto final.
El PSOE defendió una estrategia diferente
Los socialistas europeos no compartieron el enfoque impulsado por el PPE.
Antes de la votación, el eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar defendió que la discusión europea debía centrarse fundamentalmente en qué puede hacer la UE para ayudar y pidió evitar que España fuera presentada como responsable de la situación por tener a Ceuta y Melilla como fronteras exteriores.
El PSOE ha defendido también la necesidad de mantener canales de cooperación con Marruecos.
La diferencia con PP y Vox está principalmente en hasta qué punto debe señalarse públicamente a Rabat y qué instrumentos de presión deben utilizarse.
La crisis de Ceuta acerca posiciones entre PP y Vox
La votación introduce una cuestión política que va más allá de la propia ciudad autónoma.
El PPE forma parte actualmente del núcleo de acuerdos parlamentarios europeos junto con socialdemócratas y liberales.
Vox, en cambio, se integra en Patriotas por Europa, situado fuera de ese esquema tradicional.
Por eso, una negociación directa entre las delegaciones españolas de PP y Vox tiene relevancia política.
No implica que exista una alianza permanente entre ambos partidos en Bruselas.
Pero demuestra que pueden construir mayorías puntuales en cuestiones concretas cuando comparten objetivos.
Vox lleva tiempo defendiendo una mayoría alternativa
Vox sostiene desde hace tiempo que el Parlamento Europeo dispone potencialmente de una mayoría diferente a la tradicional basada en PPE, socialdemócratas y liberales.
Su propuesta pasa por acercar al PPE a las formaciones situadas a su derecha, fundamentalmente Patriotas por Europa y Conservadores y Reformistas Europeos (ECR).
La votación sobre Ceuta ofrece un ejemplo de cooperación parcial entre esos espacios.
El apoyo de Patriotas y ECR fue relevante para la aprobación de la resolución, junto con votos procedentes de otros grupos.
Pero una votación concreta no demuestra por sí misma que exista una mayoría estable para gobernar la Eurocámara.
La política española se traslada a Bruselas
El enfrentamiento sobre Ceuta ha terminado trasladándose prácticamente íntegro a las instituciones europeas.
PP y Vox han acusado al Gobierno de Pedro Sánchez de reaccionar tarde y de mantener una política excesivamente complaciente con Marruecos.
El Ejecutivo rechaza esas acusaciones y defiende que la solución requiere cooperación diplomática, aplicación de la legislación europea y coordinación con Rabat.
En España, ambos partidos también han presionado para acelerar los retornos.
El 15 de septiembre, PP y Vox reclamaron en el Congreso el cumplimiento del acuerdo existente con Marruecos para el retorno de menores migrantes, mientras el PSOE recordó que cada caso debe tramitarse conforme a las garantías legales correspondientes.
La crítica al Gobierno sigue siendo política, no una conclusión de la Eurocámara
Existe aquí un matiz fundamental.
La resolución europea no declara que Pedro Sánchez sea “cómplice” de Marruecos.
Esa formulación pertenece al enfrentamiento político entre partidos.
Lo que sí hace el Parlamento Europeo es denunciar la instrumentalización migratoria, hablar de guerra híbrida, reclamar mayor protección de Ceuta y exigir más cooperación a Marruecos.
PP y Vox consideran que esas conclusiones respaldan parcialmente sus críticas al Ejecutivo.
El Gobierno mantiene una lectura distinta sobre cómo debe gestionarse la relación con Rabat.
PP y Vox pueden volver a encontrarse en futuras votaciones
El aspecto potencialmente más relevante del episodio será comprobar si el acercamiento se limita exclusivamente a Ceuta.
Ambas delegaciones comparten posiciones en determinados asuntos relacionados con fronteras, inmigración, soberanía y política hacia Marruecos, aunque mantienen diferencias en otros ámbitos europeos.
Si la información sobre el compromiso para impulsar una comisión de investigación se confirma posteriormente con iniciativas formales en la Eurocámara, PP y Vox tendrán que volver a coordinar sus votos.
Eso permitiría comprobar si estamos ante una cooperación estrictamente excepcional o ante el comienzo de una dinámica parlamentaria más frecuente.
Ceuta consigue unir a dos delegaciones separadas en Bruselas
Por ahora, el hecho político es significativo pero debe acotarse.
PP y Vox no han creado una coalición europea.
Tampoco existe un acuerdo general entre el PPE y Patriotas por Europa.
Lo que se ha producido, según la información publicada por Libertad Digital, es una negociación concreta entre las delegaciones españolas para garantizar apoyos alrededor de la resolución sobre Ceuta.
El resultado verificable fue una mayoría de 339 eurodiputados que terminó respaldando una resolución muy crítica con la instrumentalización migratoria y que sitúa la crisis de Ceuta dentro del debate europeo sobre guerra híbrida y protección de las fronteras exteriores.
Ese resultado ofrece tanto al PP como a Vox argumentos para defender que su presión en Bruselas ha conseguido endurecer el debate europeo.
La siguiente prueba llegará si Buxadé impulsa formalmente la comisión de investigación anunciada y el PP mantiene entonces el apoyo que, según la información publicada, habría comprometido durante la negociación.
