PSOE Aragón Pilar Alegría atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente tras los resultados electorales del pasado domingo, que han abierto una profunda brecha interna en la federación socialista aragonesa. Las voces críticas, especialmente desde Zaragoza, han comenzado a exigir abiertamente las dimisiones de Pilar Alegría y Lola Ranera, a quienes señalan como responsables directas del desplome electoral y de haber traicionado el legado político de Javier Lambán.

El balance de las urnas ha sido demoledor. El PSOE ha perdido en Aragón cerca de 40.000 votantes respecto a los anteriores comicios, lo que ha provocado un terremoto orgánico que ya se compara con situaciones similares vividas en otras comunidades autónomas, como Extremadura. En el entorno socialista se habla sin tapujos de “debacle histórica” y de la necesidad de iniciar una ofensiva interna para “recuperar el partido” de la influencia de Ferraz.

La debacle del PSOE Aragón Pilar Alegría en cifras

Los números explican buena parte del enfado interno. Bajo el liderazgo de Pilar Alegría, el PSOE aragonés ha pasado de 23 a 18 escaños en apenas dos años y medio, una pérdida de cinco diputados que no tiene precedentes recientes en la comunidad. En términos de voto, la sangría asciende a 38.553 apoyos menos, una cifra que ha encendido todas las alarmas en el aparato regional.

Las críticas recuerdan que en 2023, cuando Javier Lambán perdió un solo escaño y algo más de 6.000 votos, se le exigió asumir responsabilidades políticas. Ahora, con un retroceso mucho mayor, consideran incoherente que Pilar Alegría pretenda mantenerse al frente del partido sin dar explicaciones ni asumir consecuencias.

Zaragoza, epicentro de la rebelión interna

La provincia de Zaragoza se ha convertido en el principal foco de oposición interna. Fuentes socialistas aseguran que el sector afín a Javier Lambán nunca llegó a desaparecer del todo y que aguardaba un resultado como este para volver a escena. En la provincia, el PSOE ha perdido más de 32.000 votos, mientras que en la ciudad de Zaragoza la caída alcanza los 50.000 sufragios, un dato que agrava aún más el diagnóstico.

Especialmente simbólico ha sido el resultado en el municipio natal de Lambán, donde el PSOE ha perdido más de 1.000 votos, el PP ha resistido y Vox ha duplicado prácticamente sus apoyos tras la visita de Santiago Abascal en campaña. Para los críticos, este resultado evidencia que la estrategia de Pilar Alegría no solo ha fracasado electoralmente, sino que ha erosionado los bastiones tradicionales del socialismo aragonés.

Pilar Alegría y Lola Ranera, en el centro de las críticas

Dentro del PSOE Aragón Pilar Alegría, las acusaciones no se limitan a la secretaria general. Lola Ranera, portavoz municipal en el Ayuntamiento de Zaragoza, también ha sido señalada como corresponsable del desastre. Ambas son acusadas de haber abandonado a Lambán para alinearse con Pedro Sánchez y Ferraz en el momento clave de las primarias internas.

La ruptura de Ranera con el sector lambanista fue especialmente dolorosa en Zaragoza, donde había sido una de las dirigentes más cercanas al expresidente aragonés. Su cambio de bando, apenas un día antes de cerrarse el plazo para presentar candidaturas, fue interpretado como una deserción que todavía hoy genera un profundo malestar interno.

Huesca, la gran derrota de Sánchez

El mal resultado del PSOE Aragón Pilar Alegría también se extiende a Huesca, donde el partido ha perdido dos escaños y más de 5.700 votos. Esta provincia era considerada clave para Ferraz, ya que allí se consolidó la figura de Fernando Sabés como principal apoyo de las tesis sanchistas en Aragón.

Para los críticos, el retroceso en Huesca representa una derrota directa de Pedro Sánchez, al ver cómo se desmorona el proyecto que impulsó desde Madrid. Sabés, que defendió el relevo de Lambán tras las elecciones de 2023, ha quedado ahora señalado tras no lograr frenar el desplome electoral.

Teruel, la excepción que confirma la regla

La única nota positiva para el socialismo aragonés ha llegado desde Teruel, donde el PSOE ha logrado mejorar ligeramente sus resultados. Allí, la influencia de Mayte Pérez, ex mano derecha de Lambán, ha conseguido contener la sangría de votos y mantener cierta estabilidad. No obstante, este repunte aislado no compensa las pérdidas sufridas en Zaragoza y Huesca.

En este contexto, el PSOE Aragón Pilar Alegría se enfrenta a una encrucijada decisiva. La presión interna aumenta, las comparaciones con otros relevos forzados se multiplican y el debate sobre el liderazgo ya es imposible de ocultar. Las próximas semanas serán clave para determinar si Alegría resiste o si, como reclaman cada vez más voces, se abre una nueva etapa en el socialismo aragonés.

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