El PSOE celebró públicamente la aprobación de la ley Magnitsky impulsada en 2012 por la Administración de Barack Obama, una norma concebida para castigar violaciones graves de derechos humanos en cualquier parte del mundo. Paradójicamente, una ampliación posterior de esa misma ley es la que hoy podría utilizar el Gobierno de Donald Trump para actuar contra el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero por sus estrechos vínculos con el régimen chavista.
Una ironía política que deja al socialismo español atrapado en su propio discurso.
El PSOE defendió la ley Magnitsky “en nombre de los derechos humanos”
Fue en mayo de 2013 cuando el PSOE, junto a PNV y CiU, presentó una proposición no de ley en la Comisión de Exteriores del Congreso instando al entonces Gobierno de Mariano Rajoy a apoyar iniciativas internacionales para depurar responsabilidades judiciales en el llamado caso Magnitsky.
En aquel debate, el entonces diputado socialista Ignacio Sánchez Amor alabó abiertamente la filosofía de la norma estadounidense, destacando su dimensión global:
“Hablamos de la defensa de los derechos humanos más allá de las fronteras de Estados Unidos”, afirmó el PSOE, lamentando que España no se sumara con más rapidez a ese tipo de medidas.
Aunque la iniciativa fue rechazada por la mayoría absoluta del PP, el posicionamiento socialista quedó registrado en el Diario de Sesiones.
¿Qué es la ley Magnitsky?
La ley debe su nombre a Sergei Magnitsky, abogado ruso que destapó un fraude fiscal de 230 millones de dólares cometido por funcionarios del Estado ruso. Magnitsky murió torturado en prisión en 2009, sin asistencia médica y con solo 37 años.
La norma original de 2012 permitía congelar bienes y prohibir la entrada en EE. UU. a funcionarios rusos implicados en violaciones de derechos humanos. En 2016, ya con Obama en la Casa Blanca, se aprobó la Ley Global Magnitsky, que extendió estas sanciones a cualquier país del mundo.
Manos Limpias pide aplicar la ley contra Zapatero
En el caso de Venezuela, la organización Manos Limpias presentó el pasado año un escrito ante el Departamento del Tesoro de Estados Unidos solicitando la aplicación de la Ley Global Magnitsky contra Zapatero.
Según el escrito, el expresidente español habría colaborado activamente con el régimen de Nicolás Maduro, un gobierno que Washington considera sostenido por estructuras narcoterroristas, como el Cartel de los Soles, y responsable de torturas, asesinatos, corrupción sistémica y persecución política.
Tras la reciente captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, y el control del régimen por Delcy Rodríguez, la presión internacional se ha intensificado.
Acusaciones graves: blanqueo y evasión de sanciones
Manos Limpias sostiene que, si Zapatero hubiera recibido pagos o contraprestaciones por sus gestiones en favor del chavismo, el patrimonio obtenido sería ilícito y podría encajar en delitos de blanqueo de capitales.
El escrito afirma que el expresidente español estaría vinculado a una trama destinada a burlar las sanciones de EE. UU. y la UE, mediante operaciones fraudulentas de importación de petróleo, con República Dominicana como centro de operaciones para ocultar y lavar beneficios.
De confirmarse, Zapatero incurriría plenamente en los supuestos recogidos por la Ley Global Magnitsky, que contempla:
- Prohibición de entrada en Estados Unidos
- Bloqueo de bienes y activos en territorio estadounidense
El socialismo ante su propio espejo
El caso deja una imagen políticamente incómoda: el PSOE defendiendo una ley internacional de derechos humanos que hoy podría volverse contra uno de sus expresidentes más influyentes.
Lo que ayer fue presentado como un avance moral y jurídico, hoy amenaza con convertirse en un boomerang político y judicial para el socialismo español.
La pregunta es inevitable:
¿defendía el PSOE los derechos humanos… o solo cuando no afectaban a los suyos?
