Moscú coloca bajo administración rusa negocios vinculados a Nestlé, Auchan, FM Logistic y la antigua Leroy Merlin. Francia exige revertir la medida mientras las intervenciones sobre activos extranjeros desde 2022 superan los 50 000 millones de dólares, según estimaciones citadas por Reuters.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha dado un nuevo paso en la intervención de empresas occidentales que todavía mantienen actividad en Rusia.
Un decreto presidencial firmado el 17 de septiembre coloca bajo administración temporal rusa participaciones pertenecientes a la multinacional suiza Nestlé y a varias sociedades vinculadas a grupos franceses como Auchan, FM Logistic y la antigua Leroy Merlin, actualmente operada bajo la marca Lemana Pro.
La decisión ha provocado una reacción inmediata de París.
Francia ha denunciado oficialmente la medida y ha pedido a Moscú que la revierta, al considerar injustificada la intervención de las filiales rusas de varias compañías francesas y europeas.
Una empresa rusa asumirá la administración
El decreto entrega la gestión de las participaciones afectadas a L.E.V. Management, una compañía rusa registrada en Moscú en 2024 y prácticamente desconocida hasta ahora.
Entre los activos intervenidos figuran Nestlé Russia y Nestlé Kuban, la filial rusa de Auchan, entidades vinculadas a FM Logistic y la sociedad que explota la antigua red de Leroy Merlin.
En el caso de Nestlé, la compañía mantiene seis fábricas y alrededor de 7 000 trabajadores en Rusia.
Auchan, por su parte, opera cerca de 229 establecimientos y emplea a más de 24 000 personas en el país.
No es todavía una nacionalización definitiva
La terminología es importante.
El Kremlin habla de administración temporal, no de una transferencia definitiva de la propiedad.
Juristas rusos citados por medios europeos señalan que la medida no modifica formalmente todavía la titularidad de las empresas.
Sin embargo, existen precedentes relevantes.
Rusia aplicó mecanismos similares a empresas como Danone y Carlsberg, y aquellas intervenciones acabaron posteriormente en ventas o transferencias de los negocios a propietarios rusos con importantes descuentos.
Por eso, aunque hablar hoy de “nacionalización definitiva” sería prematuro, las compañías occidentales afectadas afrontan el riesgo real de perder el control económico de sus activos.
El Kremlin lo vincula con los países considerados “hostiles”
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, relacionó la decisión con la procedencia de las compañías.
Moscú considera “países inamistosos” a los Estados que han impuesto sanciones contra Rusia desde la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.
Peskov aseguró que ese elemento fue uno de los factores tenidos en cuenta y acusó a determinados países europeos de participar activamente en acciones contra Rusia.
Estas declaraciones reflejan la posición oficial del Kremlin; los gobiernos europeos rechazan la justificación rusa para las confiscaciones y mantienen que sus sanciones responden a la invasión de Ucrania.
Francia exige que Putin dé marcha atrás
La reacción francesa llegó mediante un comunicado conjunto de los ministerios de Asuntos Exteriores y Economía.
París afirmó que “denuncia la puesta bajo administración provisional sin justificación” de las filiales rusas de diversas empresas francesas y europeas.
El Gobierno francés aseguró que mantiene contacto con las compañías afectadas y pidió formalmente a las autoridades rusas que reviertan la decisión.
Más de 50 000 millones de dólares intervenidos desde 2022
La operación forma parte de un proceso mucho más amplio.
Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, Rusia ha endurecido progresivamente las condiciones para que las compañías occidentales puedan abandonar el país.
Reuters señala que más de 50 000 millones de dólares en activos extranjeros han sido intervenidos o incautados desde 2022, de acuerdo con estimaciones de la consultora NSP.
La cifra debe entenderse como una estimación acumulada, no como el valor de los activos confiscados únicamente en esta última operación.
Nestlé analiza sus opciones
Nestlé ha confirmado que está estudiando la situación y las posibles vías para proteger sus negocios y trabajadores en Rusia.
El grupo suizo había reducido significativamente su actividad en el país desde el inicio de la guerra, aunque continuó comercializando principalmente productos considerados esenciales.
Auchan no realizó inicialmente comentarios detallados sobre la decisión.
Lemana Pro, la empresa que gestiona la antigua red de Leroy Merlin en Rusia, señaló que sus establecimientos seguían funcionando con normalidad tras conocerse el decreto.
La antigua Leroy Merlin tiene una situación particular
La referencia a Leroy Merlin requiere además un matiz empresarial.
El grupo francés Adeo había anunciado en 2023 la transferencia de su negocio ruso al equipo directivo local.
Posteriormente, la cadena pasó a operar bajo la marca Lemana Pro.
Por ello, aunque históricamente procede de Leroy Merlin, la estructura corporativa rusa actual no puede describirse simplemente como una filial francesa convencional.
La batalla por los activos rusos y europeos se intensifica
La decisión se produce mientras Europa mantiene congelados alrededor de 200 000 millones de euros de activos del Banco Central ruso, principalmente como consecuencia de las sanciones adoptadas tras la invasión de Ucrania.
Moscú ha advertido repetidamente de posibles represalias si Europa utiliza esos activos para financiar a Ucrania.
En ese contexto, las propiedades de empresas occidentales que permanecen dentro de Rusia se han convertido en una pieza adicional del enfrentamiento económico entre el Kremlin y los países europeos.
Un mecanismo cada vez más habitual desde 2023
Putin aprobó en 2023 el mecanismo que permite colocar temporalmente bajo gestión rusa activos propiedad de entidades procedentes de países considerados hostiles.
Desde entonces se ha utilizado contra alrededor de 25 compañías occidentales, según recopilaciones publicadas en Europa.
La experiencia demuestra que la etiqueta de “temporal” no siempre garantiza que los antiguos propietarios recuperen posteriormente el control.
Por ahora, eso es precisamente lo que está en juego para Nestlé y las empresas vinculadas a grupos franceses: la propiedad jurídica puede mantenerse formalmente intacta, pero el control efectivo de sus negocios en Rusia ya ha pasado a manos de un administrador designado por Moscú.

