El incremento de la exposición solar durante el verano eleva el riesgo de sufrir quemaduras solares. Estas lesiones cutáneas requieren cuidados específicos para garantizar la recuperación de la piel y mantener su función protectora.
Adrián González, director de comunicación de Mundo Natural, explicó en el programa Es Salud de esRadio que la piel actúa como la primera barrera de defensa del organismo. Por ello, preservar su integridad es esencial, especialmente tras una quemadura solar.
Los expertos recomiendan evitar nuevas exposiciones solares en la zona afectada hasta su recuperación. Además, es fundamental mantener una hidratación adecuada mediante productos específicos como geles o lociones corporales nutritivas. Entre ellos destaca el body milk reparador con más del 98 % de ingredientes naturales, incluyendo extracto de granada y aceite de oliva, disponible en la línea Mediterraneus.
La piel debe ser entendida no sólo desde un punto de vista estético, sino también funcional, ya que una quemadura supone una agresión que puede comprometer su papel protector.
En referencia al cuidado de áreas específicas, como los pies, donde el uso de chanclas puede causar resequedad y grietas, se aconseja la aplicación nocturna de manteca de karité acompañada de calcetines para mejorar la hidratación.
La prevención continúa siendo la estrategia más eficaz. Se recomienda una exposición al sol gradual, evitar las horas centrales del día cuando la radiación es más intensa, usar protección solar adecuada y buscar sombra cuando sea necesario.
Ante la aparición de ampollas extensas, dolor intenso, fiebre, mareos o síntomas similares, especialmente en niños, personas mayores o con condiciones de salud, se aconseja consultar a un profesional sanitario.
La quemadura solar no debe considerarse una consecuencia inevitable del verano, y el cuidado posterior es clave para restaurar la piel y mantener su función como barrera protectora.
