El Real Madrid vuelve a enfrentarse a un golpe devastador: Rodrygo Goes sufre rotura del ligamento cruzado anterior y menisco externo. Es la séptima lesión de cruzado en la plantilla desde 2023, reavivando el debate sobre los servicios médicos y la preparación física en Valdebebas.
Rodrygo, un año fuera y adiós al Mundial
El delantero brasileño sufrió molestias durante el partido ante el Getafe en el Santiago Bernabéu. Las pruebas médicas confirmaron el peor diagnóstico: rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo de la rodilla derecha.
La lesión le hará perderse lo que resta de temporada, el próximo curso en gran parte y el Mundial 2026 en Estados Unidos, México y Canadá. En el vestuario reconocen que el jugador está “destrozado”, tanto por el impacto deportivo como anímico.
Siete cruzados en dos años y medio
Las cifras agravan la preocupación interna. Desde agosto de 2023, el club ha registrado siete roturas de ligamento cruzado:
- Thibaut Courtois (agosto 2023)
- Éder Militão (agosto 2023 y noviembre 2024)
- David Alaba (diciembre 2023)
- Dani Carvajal (octubre 2024, con triple rotura ligamentosa)
- Joan Martínez (canterano)
- Rodrygo Goes (2026)
En varios casos, las lesiones se produjeron en el césped del Bernabéu o en la ciudad deportiva de Valdebebas, lo que ha abierto interrogantes internos sobre el estado del terreno de juego.
Servicios médicos en el foco
El debate no es nuevo. La salida y posterior regreso de Nico Mihic, así como los cambios en el rol del preparador físico Antonio Pintus tras la llegada de Xabi Alonso, reflejan un contexto de dudas en la estructura médica y de rendimiento.
Además de los cruzados, jugadores como Rüdiger, Camavinga, Güler o Mbappé han sufrido problemas de rodilla en los últimos meses, alimentando la sensación de fragilidad física en la plantilla.
Decisiones que pesan
En el caso de Rodrygo, el futbolista continuó en el campo durante media hora tras notar molestias, un detalle que ahora genera reflexión interna. Ni el jugador ni el cuerpo médico interpretaron inicialmente que se tratara de una lesión grave.
La acumulación de casos coloca al club ante un escenario incómodo: más allá de la fatalidad estadística, la reiteración de lesiones graves obliga a revisar protocolos médicos, cargas físicas y condiciones estructurales.
