La ensaimada mallorquina es uno de los dulces más emblemáticos de las Islas Baleares: un bollo ligero, enrollado en espiral y caracterizado por su textura extremadamente esponjosa y su sabor suave a manteca de cerdo (saïm, de donde procede su nombre). Esta receta casera está pensada para quienes quieren reproducir en casa el estilo tradicional de las panaderías de Mallorca, respetando los reposos largos que permiten desarrollar una miga aireada y elástica. Es ideal para desayunos de fin de semana, meriendas familiares o para preparar con antelación y disfrutar durante varios días.
En Mallorca, pocas vitrinas de pastelería están completas sin una bandeja de ensaimadas recién espolvoreadas con azúcar glas. Este dulce forma parte del paisaje cotidiano de la isla desde hace siglos y sigue siendo una de las preparaciones de bollería más reconocibles de la gastronomía española.
Ficha técnica de la receta
Tiempo de preparación: 30 minutos
Tiempo de reposo / fermentación: 10–12 horas
Tiempo de horneado: 15–18 minutos
Tiempo total: 11–13 horas
Porciones: 8 ensaimadas pequeñas o 1 grande
Nivel de dificultad: Media
Ingredientes
Para la masa
- 500 g de harina de fuerza
- 100 g de azúcar
- 2 huevos grandes
- 150 ml de agua templada
- 25 g de levadura fresca de panadería (o 8 g seca)
- 50 ml de aceite de oliva suave
- 1 pizca de sal
Para el formado
- 120–150 g de manteca de cerdo (a temperatura ambiente)
Para terminar
- Azúcar glas para espolvorear
Nota importante: la manteca de cerdo es el ingrediente que define la identidad de la ensaimada. Sustituirla cambia notablemente el resultado final.
Elaboración paso a paso
- Activar la levadura. Disuelve la levadura en el agua templada y deja reposar 5 minutos.
- Mezclar los ingredientes. En un bol grande añade la harina, el azúcar y la sal. Incorpora los huevos, el aceite y la mezcla de levadura.
- Amasar. Trabaja la masa durante 10–15 minutos hasta obtener una textura lisa, elástica y ligeramente pegajosa.
- Primer reposo. Forma una bola, colócala en un bol ligeramente aceitado y cubre con un paño. Deja reposar 1–2 horas hasta que doble su tamaño.
- Estirar la masa. Divide la masa en porciones si quieres ensaimadas individuales. Estira cada porción muy fina sobre una superficie ligeramente aceitada.
- Untar la manteca. Cubre toda la superficie con una capa fina de manteca de cerdo.
- Enrollar. Enrolla la masa formando un cilindro largo.
- Formar la espiral. Enrolla el cilindro sobre sí mismo dejando espacio entre las vueltas para permitir que crezca.
- Fermentación larga. Coloca las ensaimadas en una bandeja con papel de horno y deja reposar entre 8 y 10 horas (tradicionalmente toda la noche).
- Hornear. Precalienta el horno a 180 °C y hornea durante 15–18 minutos hasta que estén ligeramente doradas.
- Acabado final. Deja templar y espolvorea generosamente con azúcar glas.
Consejos del chef para una ensaimada perfecta
Estira la masa muy fina
Cuanto más fina quede antes de enrollar, más capas y más aireada será la miga.
Respeta el reposo largo
La fermentación nocturna es clave para conseguir la textura ligera característica.
Trabaja con manteca blanda
Debe poder extenderse fácilmente sin romper la masa.
Errores comunes y cómo evitarlos
Masa demasiado dura
Suele ocurrir por exceso de harina. La masa debe quedar ligeramente pegajosa.
Fermentación insuficiente
Si no se deja reposar lo suficiente, la ensaimada quedará densa.
Enrollar demasiado apretado
Hay que dejar espacio entre las vueltas para que crezca durante el reposo.
Cómo conservar la ensaimada
- A temperatura ambiente: 2–3 días bien envuelta.
- Congelación: se puede congelar hasta 1 mes.
- Para consumir: basta templarla ligeramente en horno o microondas.
Variante alternativa: ensaimada rellena de crema
Una de las versiones más populares consiste en abrir la ensaimada una vez horneada y rellenarla con crema pastelera, cabello de ángel o incluso nata montada. Esta variante es habitual en muchas pastelerías de Mallorca y convierte el dulce en un postre más contundente.
La ensaimada es uno de esos dulces que premian la paciencia. No es una receta rápida, pero el resultado —una masa ligera, aromática y delicadamente dulce— explica por qué sigue siendo uno de los iconos de la repostería española.
