Cualquier acto que realice un contribuyente puede tener implicaciones fiscales. En el caso de la compra de una vivienda habitual, este efecto se manifiesta a largo plazo. Para aquellos que adquirieron su vivienda antes de 2013, existe la posibilidad de reclamar una deducción fiscal que podría superar los 1 350 euros anuales. Esto se debe a que, aunque han pasado más de diez años desde la compra, la normativa fiscal permite estos reclamos por deducción en el IRPF hasta que se agoten los plazos establecidos por la ley.

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