La nueva marquesina acristalada ya toma forma en la estación de Santiago, pero el bloqueo burocrático del aparcamiento mantiene incompleta una infraestructura clave para miles de viajeros gallegos.
La marquesina avanza mientras el párking sigue atrapado en los despachos
Lo que debía convertirse en uno de los grandes símbolos de la modernización ferroviaria en Galicia continúa avanzando a medio gas. Mientras los operarios trabajan estos días en el montaje de la gran marquesina acristalada de la estación de Santiago, el esperado nuevo párking de la intermodal sigue paralizado por trámites administrativos dentro del ADIF.
La infraestructura cubrirá completamente la zona situada frente al antiguo edificio de viajeros y permitirá a los usuarios desplazarse protegidos de la lluvia entre el futuro aparcamiento y la terminal ferroviaria. También beneficiará al servicio de taxis y a los peatones que transitan diariamente por la plaza de acceso.
Sin embargo, detrás de esta imagen de modernización se esconde una realidad incómoda: el proyecto de la intermodal continúa incompleto por culpa de nuevos retrasos burocráticos que vuelven a afectar a una obra estratégica para Santiago.
Una estructura diseñada para transformar la entrada ferroviaria de Santiago
La nueva cubierta forma parte del diseño ideado por el arquitecto Juan Herreros, responsable del concepto arquitectónico de la intermodal compostelana. La estructura tendrá una planta trapezoidal y una llamativa sección transversal en forma de sierra.
Sobre la base metálica que actualmente están instalando los operarios se colocarán paneles tipo sándwich y superficies acristaladas destinadas a favorecer la entrada de luz natural hacia la plaza inferior.
Otro de los elementos destacados del diseño es su altura. La marquesina ha sido concebida para permitir el paso de autobuses urbanos, vehículos de emergencias y transporte público, una cuestión clave en una estación concebida para integrar diferentes sistemas de movilidad.
Las obras requieren además el uso de autogrúas de gran tonelaje, lo que ha obligado a trasladar temporalmente la parada de taxis de la estación. Una vez finalizados los trabajos, los taxis regresarán a su ubicación original frente al antiguo edificio ferroviario, donde también se están ejecutando tareas de acondicionamiento interior y limpieza exterior.
El párking, la gran promesa incumplida de ADIF
Pese a los avances visibles en la marquesina, la pieza decisiva de la intermodal continúa bloqueada. El nuevo aparcamiento, considerado esencial para absorber la demanda de viajeros y vehículos, sigue pendiente de la aprobación definitiva del modificado del proyecto por parte del ADIF.
La situación resulta especialmente polémica porque este mes se cumple un año exacto desde que el organismo dependiente del Ministerio de Transportes prometió en el Ayuntamiento de Santiago desbloquear la actuación.
En abril del 2025, el calendario oficial fijado por ADIF establecía que las obras del párking arrancarían en septiembre de ese mismo año y tendrían un plazo de ejecución de 9 meses. Según aquel cronograma, la infraestructura debería encontrarse actualmente en su fase final.
Nada de eso ha ocurrido.
A día de hoy, el expediente administrativo continúa prácticamente inmóvil y el proyecto sigue atrapado en los circuitos burocráticos del ente ferroviario estatal. Una situación que vuelve a alimentar las críticas contra la gestión de las infraestructuras públicas y los reiterados retrasos que afectan a Galicia.
Un proyecto de 9 millones que sigue sin arrancar
La solución prevista contempla una inversión cercana a los 9 millones de euros para levantar un aparcamiento de dos alturas sobre la actual explanada con acceso desde la avenida de Lugo.
El objetivo es ampliar de forma drástica la capacidad de estacionamiento de la estación, pasando de las 369 plazas actuales a un total de 935.
Para preparar la futura construcción ya fueron demolidas las edificaciones anexas al viejo edificio de viajeros, una actuación que dejó claro que el proyecto estaba listo para iniciar su siguiente fase. Sin embargo, el inicio real de las obras nunca llegó.
Galicia vuelve a sufrir la lentitud de las infraestructuras estatales
El caso de la intermodal compostelana se suma a una larga lista de infraestructuras gallegas afectadas por retrasos, modificaciones eternas y promesas incumplidas desde la administración central.
Mientras las obras visibles permiten vender una imagen de avance, la realidad es que el elemento más importante para miles de usuarios —el aparcamiento— continúa sin fecha clara de inicio.
La situación genera además dudas sobre la capacidad real del ADIF para cumplir los plazos comprometidos públicamente y sobre el impacto que estos retrasos tienen en la movilidad diaria de Santiago, una ciudad marcada por el turismo, el tráfico ferroviario y la presión creciente sobre el transporte urbano.
Una intermodal aún lejos de completarse
La marquesina representa el penúltimo paso de una infraestructura llamada a redefinir la entrada ferroviaria de Santiago. Pero sin el nuevo párking, la intermodal seguirá funcionando de forma incompleta y con importantes limitaciones para usuarios y conductores.
La pregunta que empieza a extenderse entre viajeros y vecinos es evidente: ¿cuánto tiempo más seguirá ADIF aplazando una obra que ya debería estar prácticamente terminada?
