Margarita Robles comunica a Pedro Rollán que no acudirá el 18 de agosto a la Comisión de Defensa y alega que necesita más tiempo para preparar su comparecencia sobre la crisis de Ceuta. La decisión llega después de que Moncloa pusiera en duda su asistencia.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, finalmente no comparecerá el próximo 18 de agosto en el Senado para explicar la crisis de Ceuta, pese a haber mostrado inicialmente su disposición a acudir en una fecha alternativa a la planteada por el PP.
La ministra ha comunicado su decisión mediante una carta dirigida al presidente del Senado, Pedro Rollán, en la que argumenta que necesita más tiempo para preparar adecuadamente su comparecencia.
El cambio de posición vuelve a elevar la tensión entre el Gobierno y la Cámara Alta después de que el PP ya anunciara posibles acciones legales por la ausencia del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
Robles cancela su comparecencia del 18 de agosto
La polémica comenzó después de que el PP reclamara la presencia en el Senado de los ministros directamente relacionados con la gestión de la crisis de Ceuta.
Robles había manifestado su «predisposición» a comparecer, aunque solicitó hacerlo en una fecha diferente a la planteada inicialmente. Las conversaciones entre Defensa y el Senado terminaron situando la comparecencia el 18 de agosto.
Sin embargo, la situación cambió después.
Según la información publicada por Libertad Digital, Moncloa puso posteriormente en duda que la ministra fuera finalmente a acudir.
Este jueves, Robles ha terminado comunicando que no asistirá en esa fecha.
La ministra alega que necesita «más tiempo»
El argumento trasladado al presidente del Senado es que no dispone de tiempo «suficiente» para preparar la comparecencia.
La explicación abre inevitablemente una nueva batalla política.
El PP considera que los ministros competentes deben acudir a la Cámara Alta para explicar lo sucedido en Ceuta, mientras que el Gobierno ha apostado por que las comparecencias se produzcan a finales de agosto en el Congreso de los Diputados.
La cuestión trasciende así el calendario parlamentario y entra de lleno en el choque institucional entre un Senado controlado por el PP y el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
Moncloa ya había enfriado la comparecencia
La marcha atrás resulta especialmente significativa porque Robles había mostrado inicialmente una posición diferente a la de otros miembros del Gobierno.
Una vez trascendió que existía una fecha para su comparecencia, desde Moncloa se advirtió de que su asistencia todavía no estaba asegurada.
Preguntada posteriormente por los periodistas durante su visita a Ceuta, la ministra evitó confirmar definitivamente qué haría.
Ahora la incógnita ha quedado despejada: Robles no estará en el Senado el 18 de agosto.
No puede afirmarse como hecho probado que la decisión responda a «presiones de Moncloa» salvo que existan pruebas directas que lo acrediten. Lo verificable es que Moncloa cuestionó públicamente que la comparecencia estuviera cerrada y posteriormente Robles comunicó que no acudiría en la fecha prevista.
Robles había marcado distancias durante la crisis de Ceuta
La posición de la ministra de Defensa había llamado especialmente la atención durante los últimos días.
Robles fue una de las voces del Ejecutivo que más claramente defendió la españolidad de las ciudades autónomas. Durante su visita afirmó que Ceuta y Melilla son «españolísimas» y sostuvo que los acontecimientos registrados en la frontera no podían volver a repetirse.
También protagonizó diferencias públicas con Interior después de las críticas dirigidas hacia los servicios de inteligencia por lo ocurrido.
La ministra defendió al Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y mantuvo una posición particularmente contundente sobre la necesidad de garantizar la seguridad territorial.
Su disposición inicial a acudir al Senado reforzó todavía más la percepción de que estaba adoptando una estrategia diferente a la seguida por otros ministros.
Marlaska ya faltó a su cita con el Senado
La decisión de Robles llega apenas después de otra fuerte controversia parlamentaria.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, no compareció ante la Comisión de Interior del Senado para informar sobre la situación de Ceuta.
El PP mantuvo la sesión pese a su ausencia y el presidente de la comisión, Fernando Martínez-Maíllo, calificó lo sucedido como un «acto de desobediencia al Senado», anunciando posibles acciones legales.
El conflicto, por tanto, ya no afecta únicamente a un ministro.
El principal partido de la oposición reclama explicaciones parlamentarias sobre una crisis que ha situado nuevamente en el centro del debate cuestiones como la seguridad fronteriza, la inmigración irregular, las relaciones con Marruecos y la soberanía española sobre Ceuta.
El PP aumenta la presión sobre el Gobierno
La mayoría absoluta del PP en el Senado permite a los populares utilizar la Cámara Alta como uno de sus principales instrumentos de control parlamentario al Ejecutivo.
La oposición considera que la magnitud de lo ocurrido en Ceuta justifica la comparecencia inmediata de los responsables políticos.
El Gobierno, en cambio, ha defendido otro calendario para ofrecer explicaciones.
La disputa plantea una cuestión institucional de fondo: hasta dónde puede el Ejecutivo determinar cuándo y ante qué Cámara comparecen sus ministros cuando existe un requerimiento parlamentario.
La Constitución establece mecanismos de control sobre el Gobierno por parte de las Cortes Generales, mientras que cada Cámara dispone además de sus propias normas para solicitar información y comparecencias.
Precisamente por ello, cualquier iniciativa legal anunciada por el PP deberá concretar qué obligación considera incumplida y ante qué instancia pretende reclamarla.
Ceuta sigue en el centro de la batalla política
Todo ocurre después de la grave crisis registrada en Ceuta, que ha vuelto a poner bajo presión las relaciones entre España y Marruecos.
La controversia ha crecido todavía más tras las declaraciones del ministro de Justicia marroquí, Abdellatif Ouahbi, sobre las aspiraciones de Rabat respecto a Ceuta y Melilla.
El presidente ceutí, Juan Vivas, respondió de forma categórica: «Ceuta es España».
Vivas también ha reclamado que España reduzca su dependencia de Marruecos en cuestiones esenciales para la ciudad y ha defendido una estrategia basada en «más España y más Europa».
En este contexto, la comparecencia de Defensa había adquirido una relevancia política considerable.
La marcha atrás abre otro frente para Sánchez
La decisión de Margarita Robles de no acudir al Senado el 18 de agosto proporciona ahora al PP nuevos argumentos para intensificar su ofensiva parlamentaria contra el Ejecutivo.
Robles había aparecido durante los primeros días de la crisis como una de las ministras con una posición más diferenciada: visitó Ceuta, defendió públicamente al CNI, reivindicó la españolidad de Ceuta y Melilla y manifestó su predisposición a acudir a la Cámara Alta.
Finalmente, esa comparecencia no se producirá en la fecha acordada inicialmente.
La clave estará ahora en conocer cuándo ofrecerá Defensa sus explicaciones, si se establece una nueva fecha en el Senado y qué recorrido tendrán las acciones legales anunciadas por el PP.
Mientras tanto, la crisis de Ceuta continúa trasladándose desde la frontera hasta las instituciones: el choque entre el Gobierno y el Senado amenaza con convertirse en un nuevo frente político para Pedro Sánchez.
