Rubio y Zapatero mantuvieron varias conversaciones telefónicas en los días previos al viaje del ex presidente del Gobierno español a Venezuela, según han confirmado fuentes conocedoras de estos contactos. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, habló en repetidas ocasiones con José Luis Rodríguez Zapatero antes de que este aterrizara en Caracas, en una visita clave dentro del nuevo escenario político venezolano tras la caída de Nicolás Maduro.

Las llamadas entre Rubio y Zapatero se produjeron en los días inmediatamente anteriores al desplazamiento del ex jefe del Ejecutivo español, que llegó a Venezuela el pasado viernes para reunirse con la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y con otros altos dirigentes del chavismo y de la oposición. Todo el viaje estuvo supervisado por la Casa Blanca, lo que confirma la importancia estratégica que Washington concedió a esta mediación.


El papel de Rubio y Zapatero en la hoja de ruta de Venezuela

El hecho de que Rubio y Zapatero mantuvieran contactos directos sitúa al ex presidente español como un interlocutor relevante en la hoja de ruta diseñada por Estados Unidos para Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. Marco Rubio ha sido el principal impulsor de la estrategia norteamericana para forzar una transición política en el país caribeño, basada en una combinación de presión internacional y negociación interna.

Según las fuentes consultadas, Rubio y Zapatero coordinaron los términos de la mediación que el ex mandatario socialista iba a desempeñar en Caracas, especialmente en lo relativo a la ley de amnistía que actualmente debate la Asamblea Nacional venezolana. Washington considera esta ley una condición imprescindible para avanzar en la normalización política y en el reconocimiento internacional del nuevo escenario venezolano.

Lejos de cuestionar el papel de Zapatero —frecuentemente criticado en España por su cercanía al chavismo—, Rubio habría avalado su intervención como intermediario ante los hermanos Rodríguez, en particular con Delcy Rodríguez, con quien el ex presidente español mantiene una relación fluida y constante.


Una relación directa con Delcy Rodríguez

Durante su estancia en Caracas, Zapatero reconoció públicamente que mantiene un contacto “casi diario” con Delcy Rodríguez, a quien en tono informal ha llegado a referirse como “mi príncipe”. Este vínculo personal ha sido clave para que Rubio y Zapatero consideraran viable una mediación eficaz en un momento de máxima tensión política y social en Venezuela.

El ex presidente español lleva cerca de una década ejerciendo como mediador en procesos de diálogo entre el chavismo y la oposición, especialmente en la liberación de presos políticos. Ahora, ese rol cobra un nuevo impulso tras las conversaciones previas entre Rubio y Zapatero, que han reforzado la legitimidad internacional de su intervención.


La ley de amnistía, eje central de las conversaciones

Uno de los asuntos principales abordados por Rubio y Zapatero fue la futura ley de amnistía. Durante su visita, Zapatero pidió de manera expresa que la norma fuera “lo más amplia posible” y que su aplicación se realizara en plazos rápidos, con el objetivo de facilitar la excarcelación de presos políticos y reducir la tensión interna.

El ex presidente español también se integró en la Comisión por la Convivencia Democrática y la Paz, creada por Delcy Rodríguez, desde donde mantuvo reuniones tanto con dirigentes del chavismo como con líderes opositores como Henrique Capriles o Enrique Márquez, recientemente liberado.

Este movimiento fue interpretado en círculos diplomáticos como una prueba más de que Rubio y Zapatero actuaron de forma coordinada para facilitar una transición política controlada y evitar un escenario de ruptura violenta.


Zapatero defiende su papel como mediador

Días antes de viajar a Caracas, Zapatero reivindicó públicamente su labor en la presentación del libro Las huellas de la Transición. Allí aseguró que durante “casi una década” ha trabajado para evitar un conflicto civil en Venezuela y lograr la salida de prisión de numerosos opositores.

Las conversaciones previas entre Rubio y Zapatero refuerzan esta narrativa del ex presidente español, que se presenta como un puente entre Washington, el chavismo y la oposición, en un momento en el que Estados Unidos busca resultados concretos y rápidos.


Críticas en España y supervisión internacional

El papel de Zapatero sigue generando una fuerte controversia en España, donde sectores políticos y mediáticos cuestionan su cercanía al chavismo y su falta de condena explícita a los abusos del régimen. Sin embargo, el respaldo implícito que supone que Rubio y Zapatero hayan hablado varias veces antes del viaje otorga al ex presidente una cobertura internacional difícil de ignorar.

Además, el hecho de que la Casa Blanca supervisara toda la visita demuestra que Washington no dejó ningún detalle al azar y que confía en la capacidad de Zapatero para transmitir mensajes sensibles al poder venezolano.


Rubio y Zapatero, una alianza diplomática clave

En definitiva, que Rubio y Zapatero mantuvieran múltiples conversaciones antes del viaje a Venezuela confirma la existencia de una coordinación diplomática de alto nivel. Estados Unidos ha optado por una estrategia pragmática, utilizando a un interlocutor europeo con acceso directo al chavismo para avanzar en su hoja de ruta.

El futuro de la ley de amnistía, la liberación de presos políticos y la estabilidad del país dependerán en gran medida de los resultados de esta mediación. Por ahora, el dato es claro: Rubio y Zapatero jugaron un papel conjunto y decisivo antes de que el ex presidente español pisara Caracas, marcando un nuevo capítulo en la compleja transición venezolana.

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