Moscú amenaza con “contramedidas apropiadas” mientras la Alianza Atlántica activa la operación Arctic Sentry para reforzar su presencia en el norte polar
La tensión geopolítica en el Ártico ha escalado de forma significativa tras la advertencia del ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, quien aseguró que Moscú adoptará “contramedidas apropiadas, incluidas las militares y técnicas” si Groenlandia es militarizada en contra de los intereses del Kremlin.
Durante una intervención ante la Duma Estatal, Lavrov señaló que Rusia no considera el estatus de Groenlandia como un asunto directo, pero dejó claro que cualquier despliegue de capacidades militares dirigidas contra su país provocará una respuesta proporcional. “El Ártico debe seguir siendo una zona de paz y cooperación”, afirmó el jefe de la diplomacia rusa, en un contexto de creciente competencia estratégica en la región.
La OTAN activa la misión Arctic Sentry
La advertencia rusa coincide con el lanzamiento por parte de la OTAN de una nueva misión de seguridad en el Ártico, denominada Arctic Sentry, destinada a coordinar y reforzar la presencia militar de los aliados en la zona.
Según informó la Alianza Atlántica desde Bruselas, la operación busca integrar bajo un mando común los ejercicios y despliegues ya existentes, como las maniobras danesas en Groenlandia y otras iniciativas conjuntas en el Atlántico Norte. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, explicó que la misión permitirá evaluar brechas operativas y fortalecer la vigilancia en una región que adquiere cada vez mayor relevancia estratégica debido al deshielo y la apertura de nuevas rutas marítimas.
Aunque la OTAN no detalló el número de tropas ni los recursos implicados, sí dejó claro que la iniciativa responde al aumento de la actividad militar rusa y al interés creciente de China en el Ártico.
El factor Estados Unidos y la presión sobre Dinamarca
El nuevo escenario también está condicionado por la postura de Estados Unidos respecto a Groenlandia. El presidente Donald Trump ha reiterado en diversas ocasiones la importancia estratégica de la isla para la seguridad nacional estadounidense, aludiendo a su ubicación clave para la detección de misiles y el control de rutas árticas.
Washington ya mantiene presencia militar en la isla en virtud de un acuerdo bilateral con Dinamarca firmado en 1951. No obstante, la posibilidad de ampliar esa presencia ha generado fricciones diplomáticas y un debate interno en la OTAN sobre el equilibrio estratégico en la región.
Dinamarca, respaldada por la Unión Europea, ha reforzado su cooperación con la Alianza para garantizar la seguridad del territorio semiautónomo, al tiempo que insiste en que cualquier decisión debe contar con el respaldo de la población groenlandesa.
Un Ártico cada vez más estratégico
El Ártico se ha convertido en uno de los nuevos tableros de competencia global. El retroceso del hielo ha abierto rutas comerciales más cortas entre Asia, Europa y América del Norte, además de facilitar el acceso a recursos energéticos y minerales estratégicos.
En este contexto, la militarización progresiva de la región preocupa a la comunidad internacional. Rusia posee una extensa costa ártica y ha invertido en modernizar bases militares en el norte, mientras que la OTAN busca equilibrar esa presencia con mayor coordinación y despliegues conjuntos.
Tratado nuclear expirado y nueva incertidumbre
El aumento de la tensión se produce apenas días después del vencimiento del tratado nuclear New START, que durante más de una década limitó los arsenales estratégicos de Rusia y Estados Unidos. La falta de un nuevo acuerdo vinculante incrementa la incertidumbre en materia de control de armamento y refuerza el clima de desconfianza entre las dos potencias.
Lavrov aseguró que Rusia actuará de forma “responsable y equilibrada”, aunque advirtió que Moscú analizará cuidadosamente los movimientos militares occidentales antes de definir su respuesta.
Con Groenlandia en el centro del debate y el Ártico convertido en escenario de disputa estratégica, la región deja de ser un espacio periférico para transformarse en uno de los focos clave de la nueva rivalidad global entre grandes potencias.
