La aerolínea irlandesa recorta conexiones en Santiago pese a perder más de 123.000 pasajeros en solo dos meses, dejando a Valencia sin enlace directo con Galicia.
Nuevo golpe a la conectividad gallega
La estrategia de recortes de Ryanair en el aeropuerto de Santiago de Compostela vuelve a encender todas las alarmas. A pesar de haber sufrido un desplome histórico de pasajeros, la compañía ejecuta esta semana un nuevo tijeretazo que elimina dos rutas clave: Sevilla y Valencia.
El viernes 27 de marzo de 2026 despegará el último vuelo hacia Sevilla, mientras que el sábado será el turno de Valencia. Esta última cancelación resulta especialmente grave: Galicia se queda sin ninguna conexión aérea directa con la ciudad del Turia, un hecho que evidencia el progresivo aislamiento de la región en materia de transporte.
En total, la aerolínea apenas movió 41 069 pasajeros en enero y febrero de 2026, una cifra que representa solo una cuarta parte del volumen registrado hace tres años. El contraste es demoledor.
Una caída que no frena los recortes
Lejos de rectificar, Ryanair continúa ejecutando una hoja de ruta iniciada en otoño de 2023, cuando comenzó a retirar rutas de forma masiva. Desde entonces, la compañía ha eliminado 13 de las 18 conexiones que operaba en temporada alta.
El resultado es una pérdida acumulada de más de 150 000 pasajeros en el primer bimestre del año en comparación con ejercicios anteriores. Mientras tanto, otras aerolíneas aprovechan el vacío:
- Vueling ha crecido hasta alcanzar 171 614 pasajeros en el mismo periodo.
- Iberia y Air Nostrum consolidan su presencia con rutas nacionales.
La consecuencia es clara: Ryanair ha pasado de liderar el aeropuerto de Santiago a disputar el segundo puesto.
El pulso político con Aena
Detrás de este repliegue hay un conflicto abierto con Aena, gestor de los aeropuertos españoles. El consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary, acusó recientemente a Aena de aplicar tarifas “idénticas” en aeropuertos grandes y regionales, calificando la política de “idiota”.
Sin embargo, Aena ha respondido con contundencia:
“Es falso”, aseguran, subrayando que las tasas en Santiago son más bajas que en Madrid-Barajas.
Además, el gestor recuerda que ha implementado un sistema de incentivos para aeropuertos con menos de 3,5 millones de pasajeros, lo que permite a Santiago acceder a tarifas aún más competitivas en 2026.
¿Presión empresarial o abandono estratégico?
A pesar de estas condiciones favorables, Ryanair mantiene su plan de recortes sin cambios. La compañía ya había anunciado en septiembre el desmantelamiento de su base en Santiago, en una maniobra interpretada por muchos como un intento de presión sobre las instituciones públicas.
El problema es que los efectos los sufren directamente los ciudadanos:
- Menos rutas
- Menor competencia
- Billetes más caros
- Y una pérdida evidente de oportunidades económicas y turísticas
Un aeropuerto en crisis… y nuevas oportunidades
El aeropuerto Rosalía de Castro atraviesa su mayor crisis en 15 años, coincidiendo con la retirada progresiva de Ryanair. Sin embargo, otras aerolíneas están comenzando a cubrir parte del hueco dejado.
La programación de verano de Ryanair queda reducida a apenas ocho destinos: Bruselas, Londres-Stansted, Dublín, Barcelona, Ibiza, Tenerife Sur, Lanzarote y Alicante.
Un recorte drástico que contrasta con la creciente demanda de movilidad en Galicia.
Conclusión: Galicia paga el pulso empresarial
La situación plantea una pregunta incómoda:
¿Estamos ante una legítima estrategia empresarial o ante un abandono calculado que castiga a regiones periféricas como Galicia?
Mientras las administraciones defienden sus políticas y Ryanair mantiene su presión, los gallegos ven cómo su conectividad se reduce y su dependencia del transporte centralizado aumenta.
