El LGM-35A Sentinel supera una prueba clave de ensamblaje en California mientras EEUU prepara el relevo de sus ICBM más antiguos.
Estados Unidos ha dado un paso físico en uno de los programas más importantes de su modernización nuclear. La Fuerza Aérea estadounidense ha completado el ensamblaje vertical de un LGM-35A Sentinel inerte en la base espacial de Vandenberg, California, durante una prueba denominada Pathfinder.
El ejercicio permitió comprobar que las distintas etapas, elementos de propulsión, carenado y subsistemas pueden integrarse en una única configuración sobre la plataforma de lanzamiento. El misil utilizado no llevaba una cabeza nuclear operativa.
El objetivo inmediato es preparar las primeras pruebas de vuelo del nuevo misil balístico intercontinental (ICBM), previstas actualmente por la Fuerza Aérea para 2027.
El Sentinel está destinado a sustituir progresivamente al LGM-30 Minuteman III, que lleva más de medio siglo formando parte de la disuasión nuclear estadounidense.
El Sentinel supera una prueba de ensamblaje decisiva
La prueba Pathfinder no fue un lanzamiento ni un ensayo nuclear. Fue una demostración de integración física y logística.
Durante aproximadamente cuatro meses, los equipos trabajaron en la campaña que permitió comprobar la viabilidad del ensamblaje de los distintos componentes del misil.
La operación incluyó el transporte de las diferentes etapas, el empleo de grúas especializadas y la integración de los elementos necesarios para configurar el misil sobre una plataforma de pruebas.
La Fuerza Aérea estadounidense considera que este ejercicio demuestra una mayor madurez del diseño y permite verificar que los principales subsistemas avanzan hacia la primera campaña de vuelos.
La importancia del ensayo está precisamente en que traslada parte del programa desde el terreno del diseño y la ingeniería a una demostración física del sistema completo.
¿Qué es el LGM-35A Sentinel?
El LGM-35A Sentinel es el futuro misil balístico intercontinental terrestre de Estados Unidos.
Su función será reemplazar al Minuteman III, actualmente desplegado como componente terrestre de la tríada nuclear estadounidense.
Un ICBM es un misil capaz de recorrer distancias intercontinentales siguiendo una trayectoria balística. En el caso estadounidense, estos sistemas constituyen uno de los tres grandes componentes de la disuasión estratégica, junto con los submarinos lanzamisiles balísticos y los bombarderos estratégicos.
El Sentinel está concebido como un sistema completamente nuevo, no simplemente como una actualización del Minuteman III.
Su desarrollo incluye tanto el misil como buena parte de las infraestructuras, sistemas de lanzamiento, comunicaciones y elementos de mando necesarios para mantener operativa esta parte de la fuerza nuclear durante las próximas décadas.
Un misil de más de 10 000 kilómetros de alcance
El Sentinel está diseñado para superar las 6 000 millas de alcance, equivalentes a aproximadamente 9 700 kilómetros.
La cifra exacta de alcance operativo depende de la configuración y de los parámetros técnicos del sistema, pero la magnitud deja claro que se trata de un arma concebida para cubrir distancias intercontinentales.
El diseño emplea tres etapas de propulsión de combustible sólido.
Este tipo de propulsión permite almacenar los misiles durante largos periodos y mantenerlos preparados para su utilización, un requisito fundamental para una fuerza nuclear de alerta permanente.
El Sentinel no se plantea como un arma para ser empleada de manera convencional. Su función es formar parte de la capacidad de disuasión estratégica estadounidense.
Sustituirá a un misil con más de 50 años
El relevo resulta necesario porque el Minuteman III lleva más de medio siglo en servicio.
El sistema entró en servicio durante la década de 1970 y ha sido sometido a múltiples programas de modernización y extensión de vida.
La propia GAO señala que Estados Unidos ha mantenido el Minuteman III durante más de 50 años, muy por encima de los diez años de vida útil originalmente previstos para el sistema.
La infraestructura que lo sostiene tampoco se limita a los propios misiles.
La red actual comprende más de 600 instalaciones, incluidos aproximadamente 450 silos de lanzamiento, distribuidos por cinco estados.
Por eso, la sustitución del Minuteman III no consiste simplemente en sacar un misil de un silo e introducir otro.
El programa Sentinel implica una renovación de gran parte de la infraestructura asociada a la fuerza terrestre estadounidense.
Wyoming, Montana y Dakota del Norte, claves para el despliegue
El futuro sistema se desplegará en las instalaciones que actualmente sostienen la fuerza de ICBM estadounidense.
El programa contempla alrededor de 400 misiles desplegados, junto con la modernización de los silos, centros de lanzamiento y otras infraestructuras.
Los principales estados afectados por el programa son Wyoming, Montana y Dakota del Norte.
El cambio tendrá una dimensión considerable porque afecta simultáneamente al armamento, las instalaciones, las comunicaciones y los sistemas de mando y control.
La transición deberá realizarse además sin dejar un vacío en la capacidad de disuasión estadounidense.
El primer vuelo está previsto para 2027, pero el calendario ha cambiado
La Fuerza Aérea estadounidense afirma actualmente que los principales subsistemas del Sentinel avanzan hacia el primer vuelo en 2027. La prueba Pathfinder se ha presentado precisamente como un paso hacia esa fase.
Sin embargo, el calendario del programa ha sufrido retrasos importantes.
La GAO, en un informe publicado en febrero de 2026, indicó que el primer vuelo se había retrasado aproximadamente cuatro años respecto a las previsiones originales y que la planificación entonces vigente apuntaba a marzo de 2028.
La diferencia entre ambas fechas refleja que el programa continúa sometido a una reestructuración.
Por ello, la referencia a 2027 debe entenderse como el calendario que maneja actualmente la Fuerza Aérea, no como una fecha garantizada.
El Sentinel arrastra un fuerte incremento de costes
La modernización de la fuerza nuclear estadounidense no está exenta de problemas presupuestarios.
En enero de 2024, la Fuerza Aérea notificó al Congreso que el programa Sentinel había sufrido una violación del umbral de crecimiento de costes establecido por la legislación estadounidense, conocida como Nunn-McCurdy breach.
La desviación alcanzó al menos un 37 % respecto a la línea de referencia de costes unitarios, lo que desencadenó una revisión obligatoria del programa.
El Departamento de Defensa decidió mantener el programa, pero ordenó su reestructuración y retiró la aprobación de Milestone B, una fase esencial que permite avanzar hacia el desarrollo y demostración de un gran programa de adquisición.
La revisión identificó problemas relacionados con el calendario, la ingeniería de sistemas y la madurez del diseño, además de dificultades en la base industrial estadounidense de los ICBM.
Más de 140 000 millones de dólares en juego
El incremento de costes ha convertido al Sentinel en uno de los grandes programas de modernización militar estadounidense.
La GAO señaló en 2025 que el Departamento de Defensa estimaba el coste total del programa en más de 140 000 millones de dólares.
En una evaluación posterior, la GAO indicó que el programa había experimentado un incremento de costes de más de 36 000 millones de dólares en un año debido principalmente al problema de costes del Sentinel.
Otra estimación citada por la GAO situaba el coste potencial de un programa Sentinel reestructurado en torno a 170 000 millones de dólares, aunque la propia oficina advertía de que las cifras seguían evolucionando.
La magnitud económica explica por qué el programa está sometido a un escrutinio considerable en Washington.
Un programa que debe sustituir también cientos de instalaciones
Uno de los mayores desafíos del Sentinel no es el misil en sí mismo.
La transición afecta a una infraestructura construida durante décadas.
Los actuales emplazamientos cuentan con silos, centros de lanzamiento, instalaciones de apoyo, sistemas de comunicación y elementos de seguridad.
La GAO considera que el programa de sustitución constituye uno de los proyectos de infraestructura más complejos emprendidos por la Fuerza Aérea estadounidense.
Además, durante la transición Estados Unidos deberá mantener operativo el Minuteman III mientras desarrolla y despliega el Sentinel.
Esto obliga a gestionar simultáneamente dos generaciones de sistemas estratégicos.
El Minuteman III tendrá que seguir operativo más tiempo
Los retrasos del Sentinel tienen una consecuencia directa: el Minuteman III tendrá que continuar en servicio durante más tiempo del previsto originalmente.
La GAO ha advertido de que la Fuerza Aérea podría necesitar mantener el sistema antiguo durante décadas adicionales mientras completa la transición.
El problema no es únicamente la edad de los misiles.
También existe el riesgo de que determinados componentes sean cada vez más difíciles de obtener y mantener debido a la antigüedad del sistema y a la reducción de la base industrial que lo produjo.
Por ello, Washington debe mantener un delicado equilibrio: modernizar el arsenal sin comprometer la disponibilidad del sistema actualmente operativo.
El objetivo: mantener la tríada nuclear estadounidense
El Sentinel constituye la renovación de la pata terrestre de la tríada nuclear estadounidense.
La tríada está formada por:
- ICBM terrestres, como el Minuteman III y en el futuro el Sentinel.
- Submarinos de propulsión nuclear con misiles balísticos, que proporcionan una capacidad de represalia estratégica.
- Bombarderos estratégicos, capaces de transportar armamento nuclear y realizar misiones de largo alcance.
La lógica de mantener tres componentes diferentes es proporcionar redundancia y capacidad de respuesta ante distintos escenarios estratégicos.
El Sentinel, por tanto, no es un programa aislado.
Forma parte de una renovación mucho más amplia de las capacidades nucleares estadounidenses.
El nuevo misil está pensado para durar décadas
Uno de los objetivos del programa es que el Sentinel permanezca operativo durante buena parte del siglo XXI.
La arquitectura del sistema se está diseñando con la intención de facilitar futuras actualizaciones de software, electrónica, comunicaciones y otros componentes.
La idea es evitar que el nuevo ICBM llegue a quedar tecnológicamente obsoleto como consecuencia de los rápidos cambios tecnológicos.
El programa pretende así mantener una plataforma capaz de evolucionar durante décadas en lugar de repetir el ciclo de sustitución completa que ha caracterizado a generaciones anteriores.
La prueba Pathfinder cambia el estado del programa
La operación realizada en Vandenberg tiene una importancia que va más allá de la imagen de un misil montado verticalmente.
Hasta ahora, una parte significativa del trabajo se había desarrollado mediante diseño, simulaciones, pruebas de componentes y validaciones independientes.
La integración de un Sentinel completo e inerte permite comprobar cómo encajan conjuntamente esos elementos.
La Fuerza Aérea ha señalado que la prueba permitió verificar los procesos de manipulación y ensamblaje y demostrar la madurez de los diferentes componentes.
El siguiente gran salto será mucho más exigente: hacer volar el misil y demostrar que el sistema completo funciona conforme a sus requisitos.
Qué queda por delante
Antes de que el Sentinel pueda sustituir al Minuteman III todavía quedan numerosas fases.
Entre ellas se encuentran:
- Pruebas de vuelo.
- Validación de los sistemas de lanzamiento.
- Integración de los sistemas de mando y control.
- Desarrollo y modernización de las infraestructuras.
- Certificación de los diferentes componentes.
- Producción de los misiles.
- Formación de las unidades encargadas de operar y mantener el sistema.
- Transición progresiva desde el Minuteman III.
La GAO continúa señalando que el calendario y los costes están sujetos a cambios mientras el programa completa su reestructuración y avanza hacia una nueva aprobación de Milestone B.
Los datos clave del Sentinel
- Nombre: LGM-35A Sentinel.
- Tipo: misil balístico intercontinental o ICBM.
- Misión: componente terrestre de la disuasión nuclear estadounidense.
- Predecesor: LGM-30 Minuteman III.
- Propulsión: tres etapas de combustible sólido.
- Alcance previsto: más de 6 000 millas, aproximadamente 9 700 kilómetros.
- Primer vuelo: previsto actualmente para 2027 por la Fuerza Aérea.
- Prueba Pathfinder: completó el ensamblaje vertical de un misil inerte en Vandenberg.
- Despliegue previsto: alrededor de 400 ICBM.
- Estados implicados: Wyoming, Montana y Dakota del Norte.
- Coste estimado: más de 140 000 millones de dólares, según estimaciones del Departamento de Defensa recogidas por la GAO.
- Programa sometido a reestructuración: sí, después de la desviación de costes Nunn-McCurdy de 2024.
Un relevo estratégico con grandes retos
El ensamblaje vertical del Sentinel representa un avance tangible para Estados Unidos en la sustitución de una fuerza de ICBM que ya supera las cinco décadas de servicio.
Pero el programa todavía tiene por delante un recorrido complejo.
El próximo gran examen será el vuelo de prueba. Y, más allá de la tecnología del misil, Washington tendrá que resolver simultáneamente los problemas de coste, calendario, infraestructura y transición desde el Minuteman III.
La prueba Pathfinder demuestra que el Sentinel ya puede pasar de sus componentes individuales a una configuración integrada. El verdadero desafío será convertir ese avance en un sistema operativo, desplegable y sostenible durante las próximas décadas.

