Cientos de personas se concentraron en las Setas de la Encarnación para denunciar conflictos internacionales, bajo la bandera de la “paz real”, en un acto que mezcla política, ideología y espectáculo.
Manifestación artística y política en pleno centro
Este domingo, la céntrica Setas de la Encarnación se convirtieron en escenario de una protesta masiva organizada por la Plataforma Abierta por la Paz, bajo el lema: “¡Hagamos oír nuestras voces cantando!”. Los participantes entonaron canciones de libertad y realizaron actuaciones artísticas con el objetivo de “romper el silencio” sobre los conflictos en Palestina y el Sáhara Occidental.
Los organizadores han denunciado la supuesta “ocupación militar” y responsabilizado a EEUU e Israel de una escalada militar en Oriente Medio, así como de lo que califican como “castigo estructural” a los pueblos que resisten el imperialismo. La plataforma, que aglutina organizaciones sociales, sindicales y políticas, aseguró en un comunicado que “Sevilla no es indiferente ante la guerra” y que la movilización pretende ser una herramienta de transformación social.
Cultura y espectáculo como herramienta de protesta
El acto combinó política y arte: se presentaron actuaciones del cantautor Daniel Mata, el rapero senegalés Oumar, la bailarina Laila Al-khouli y la compañía de teatro La Cólquide, entre otros. Estas intervenciones artísticas buscaron dar visibilidad a la causa y reforzar el mensaje de denuncia social.
Apoyo de figuras mediáticas
La movilización contó con el respaldo de personalidades de la cultura y el activismo como Rozalén, Carlos Bardem, Isidoro Moreno y Aminatu Haidar, reforzando la dimensión mediática y política del evento.
Reflexión crítica
Aunque la protesta reivindica la “paz real”, la narrativa del acto plantea una lectura parcial y sesgada de los conflictos internacionales, poniendo el foco exclusivamente en ciertos actores y omitiendo contextos complejos de seguridad y política regional. La concentración evidencia la creciente politización de eventos culturales en Sevilla y el uso de la cultura como altavoz de ideologías específicas.
