Andrea Restrepo, joven repartidora de 31 años, rompe su silencio tras ser señalada falsamente como responsable de robos en el municipio de Teo. Explica por qué su vehículo sigue rojo y pide respeto: «No se debe juzgar sin conocer los hechos».
Vecinos de Teo levantan alerta contra repartidora por error
Hace apenas dos días, Andrea Restrepo, autónoma y trabajadora de CTT Express, decidió enfrentar la campaña de difamación que se había generado en el grupo de Facebook “Vivir en Teo”. Tras ver cómo se viralizaban comentarios que la acusaban de robos, la joven se presentó públicamente para explicar su trabajo, aclarar el uso de su furgoneta roja y detener el hostigamiento: “Me rompió ver cómo me difamaban en redes, me seguían o me insultaban”, señaló.
El conflicto comenzó a inicios de marzo, cuando Andrea empezó a cubrir la última parte de su ruta de reparto en Teo, un recorrido que apenas llevaba un mes realizando. La joven, colombiana de nacimiento y criada en Santiago, circulaba despacio por zonas como Feros o Raxó, lo que despertó sospechas entre algunos vecinos: “Si miro el móvil estando parada es porque busco la geolocalización o guardo ubicaciones en Google Maps”, aclara.
Rumores en redes que derivaron en hostigamiento
Todo se agravó cuando un usuario del grupo señaló la presencia de una “furgoneta encarnada que parece vigilar algo”, alentando a otros a apuntar la matrícula y notificarla a la policía. Las publicaciones crecieron en tono agresivo: se afirmaba que Andrea tomaba fotos de casas, lo que ella niega: “Solo documento la entrega de paquetes con autorización del cliente, nunca saco fotos de casas ni de vecinos”.
El hecho de que su furgoneta no esté aún pintada de blanco —la norma de la empresa— también fue motivo de sospecha. Andrea explica que compraron el vehículo en Málaga, automático por motivos de salud, y que la pintura se realizará el 12 de abril, momento en que también se rotulará como las demás unidades de la empresa. Por ahora, porta un cartel y una sudadera identificativa de CTT Express para evitar confusiones.
Consecuencias del señalamiento público
Los comentarios en Facebook provocaron que Andrea viviera situaciones de acoso en la vía pública: vecinos la seguían con coches, la insultaban o evitaban abrirle la puerta para recibir paquetes. La situación afectó su seguridad y bienestar psicológico: “Lo que empezó como un reparto relajante se convirtió en algo que me hacía sentir muy mal”, relata.
Decidió escribir en el grupo de Facebook para explicar su trabajo y pedir responsabilidad a los vecinos: “La gente debería aprender que no se debe juzgar ni difamar sin conocer los hechos, porque puede causar mucho daño psicológico”.
Apoyo tras su exposición pública
Tras compartir su experiencia, la publicación de Andrea ya suma más de 200 comentarios de apoyo. Señala que la jornada siguiente transcurrió sin incidentes y que espera que los vecinos se acerquen a conocerla y entender su labor: “Soy buena persona, responsable y trabajadora”, afirma, agradecida por la solidaridad recibida.
