La Xunta autoriza la ampliación de la planta sin nuevas inversiones ni impacto ambiental significativo, consolidando a Tepsa como referente del sector en Galicia.
La apuesta de Tepsa por el plástico reciclado
Tepsa (Técnica de Envases Pesqueros, SA), empresa del Grupo Plásticos Ferro, ampliará su actividad en Muras con la producción de envases fabricados con plástico reciclado, tratando hasta 510 toneladas anuales de residuos procedentes de distintos sectores. Los materiales principales serán polietileno y polipropileno, muchos de ellos obtenidos de otras firmas, sin necesidad de levantar nuevas instalaciones ni invertir en maquinaria adicional.
Según la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático, el proyecto no presenta impactos ambientales significativos, siempre que se cumplan las medidas de protección de la atmósfera, el suelo y las aguas. Durante la fase de información pública no se registraron alegaciones, lo que refleja un consenso implícito sobre su viabilidad y seguridad ambiental.
Trayectoria de Tepsa y conexión con el sector local
La compañía lleva más de 25 años fabricando envases de plástico en Muras, y en 2009 diversificó su producción hacia tubos flotadores articulados y piezas de sujeción para estructuras marítimas, así como productos de carpintería plástica como estanterías y tarimas. Su estrecha relación con el tejido empresarial local se evidencia en su vinculación con Puerto de Celeiro, que figura entre sus accionistas y gestiona el puerto de la comarca de A Mariña.
Muras: un impulso económico estratégico
La ubicación de Tepsa en las afueras de la capital murense coincide con un momento clave para el desarrollo industrial del municipio. Recientemente, el Parlamento gallego aprobó por unanimidad una iniciativa del BNG instando a la Xunta a considerar la construcción de un polígono industrial en Muras, lo que podría aliviar la histórica falta de suelo para empresas y reforzar la economía local.
Este proyecto demuestra que es posible combinar reciclaje, industria y desarrollo económico, sin depender de costosas inversiones ni perjudicar el entorno natural. Sin embargo, plantea la pregunta: ¿se replicará este modelo en otras zonas rurales de Galicia, o seguirá siendo una excepción?
