Terror venezolano: la extorsión del chavismo a ciudadanos
Desde su llegada al poder en 1999, Venezuela ha atravesado un ciclo económico marcado por la crisis y el colapso. En el año 2026, tras la caída de Nicolás Maduro, el país evidenció un drástico deterioro en sus indicadores económicos.
El Producto Interno Bruto (PIB) de Venezuela se contrajo a 82.000 millones de dólares en 2025, lo que representa una disminución de aproximadamente el 70 % desde su máximo histórico. La producción petrolera, esencial para la economía venezolana, se redujo de más de 3 millones de barriles por día a menos de 1,2 millones.
La inflación, otro indicador alarmante, alcanzó niveles extremos de hiperinflación. En su punto más alto, la inflación superó el 1,5 millones %. Aunque algunas cifras oficiales reportaron una moderación en 2024, análisis independientes indicaron que las tasas permanecieron alarmantemente altas en los años 2025 y 2026.
Finalmente, al momento de la caída de Maduro, la economía venezolana presentaba un panorama complicado, con un nivel de emigración de más de 8 millones de ciudadanos y una gran pérdida de ingresos petroleros, lo que marcó más de una década de estancamiento económico y contracción.
