El presidente estadounidense sostiene que Venezuela todavía no está preparada para votar. Delcy Rodríguez promete elecciones, pero evita poner fecha mientras Caracas profundiza su alianza energética con Washington.
La nueva Venezuela posterior a Nicolás Maduro se encuentra ante una contradicción cada vez más difícil de ignorar: mientras Washington y Caracas aceleran acuerdos multimillonarios sobre el petróleo venezolano, las elecciones que deberían definir el futuro político del país continúan sin una fecha concreta.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha vuelto a sostener que Venezuela “no está preparada” para celebrar elecciones, aunque asegura que quiere que los comicios tengan lugar y ha elogiado públicamente la gestión de la presidenta interina, Delcy Rodríguez.
La dirigente venezolana responde con una promesa: “Habrá proceso electoral”. Sin embargo, condiciona la convocatoria al momento en que Venezuela esté preparada, sin establecer por ahora un calendario.
La posición de Trump no es nueva. Ya el pasado 24 de julio declaró que Venezuela todavía no estaba lista para votar, aunque consideró que había realizado importantes progresos bajo Rodríguez.
Trump respalda a Delcy Rodríguez pero aplaza las elecciones
Trump volvió a elogiar a la dirigente que fue vicepresidenta durante la etapa de Maduro.
Según las declaraciones difundidas este miércoles, el presidente estadounidense considera que Rodríguez está haciendo “un trabajo muy, muy bueno” y sostiene que Washington mantiene actualmente una buena relación con las autoridades venezolanas.
“Delcy lo quiere, pero todavía no están preparados”, afirmó Trump en referencia a la celebración de elecciones.
La situación política venezolana cambió radicalmente después de la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero de 2026. Reuters confirmó posteriormente que el dirigente depuesto compareció ante un tribunal federal de Manhattan y se declaró inocente de los cargos de narcotráfico presentados contra él.
Tras la caída de Maduro, Rodríguez asumió interinamente el poder y comenzó un acercamiento con Washington. Ya el 5 de enero pidió públicamente abrir una agenda de cooperación con Estados Unidos.
Delcy Rodríguez promete elecciones, pero no pone fecha
La presidenta interina mantiene una posición muy similar a la expresada por Trump.
Rodríguez aseguró durante una comparecencia junto al secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, que ha trabajado para que el país esté preparado cuando llegue el momento de acudir a las urnas.
“Habrá proceso electoral”, aseguró.
El problema político está en la segunda parte del planteamiento: los comicios tendrán lugar cuando existan las condiciones que las actuales autoridades consideren adecuadas.
Eso deja una pregunta esencial sin respuesta: quién determina que Venezuela ya está preparada y bajo qué criterios.
La ausencia de una fecha electoral concreta alimenta las críticas de quienes consideran que la estabilización económica y los acuerdos energéticos están avanzando mucho más deprisa que la normalización democrática.
El petróleo venezolano avanza mucho más rápido que las urnas
Mientras las elecciones esperan, el petróleo de Venezuela se ha convertido en una prioridad inmediata.
El Departamento de Energía estadounidense confirmó este 2 de septiembre nuevos acuerdos con Chevron, Eni y GE Vernova, destinados a incrementar la producción petrolera y modernizar parte de la deteriorada infraestructura eléctrica venezolana.
Reuters sitúa actualmente la producción venezolana alrededor de 1,25 millones de barriles diarios, muy lejos de los aproximadamente 3 millones diarios alcanzados durante los años noventa.
Washington considera posible cambiar esa situación rápidamente.
El Departamento de Energía sostiene que las nuevas inversiones podrían duplicar la producción petrolera venezolana en menos de cinco años.
Chevron ha anunciado inversiones superiores a 7 000 millones de dólares durante los próximos cinco años, con el objetivo de elevar a 600 000 barriles diarios la producción correspondiente a sus proyectos.
Eni, por su parte, prevé invertir aproximadamente 1 500 millones de dólares en el área de crudo pesado Junín 5 y aspira a alcanzar unos 400 000 barriles diarios entre sus operaciones venezolanas al finalizar la década.
EE. UU. obtiene una posición extraordinaria sobre las reservas venezolanas
El movimiento más trascendental, sin embargo, llegó con el acuerdo anunciado el 28 de agosto.
Según el Departamento de Energía estadounidense, el pacto establece un control mayoritario de Estados Unidos sobre unos 65 000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas.
El acuerdo afecta a 17 yacimientos y ha generado interrogantes jurídicos y económicos por su enorme alcance y por las condiciones bajo las que fue negociado.
Reuters informó de que expertos y abogados han pedido una mayor transparencia sobre el contrato. Entre las cuestiones señaladas se encuentran la ausencia de una licitación competitiva, la estructura jurídica utilizada y las consecuencias que el acuerdo podría tener para futuras inversiones.
Washington, por su parte, sostiene que el acuerdo forma parte de una estrategia más amplia para estabilizar Venezuela, reconstruir su sector energético y favorecer una futura transición democrática.
Washington vigilará el dinero generado por los acuerdos
La influencia estadounidense no se limitará a los barriles.
Chris Wright aseguró en Caracas que Estados Unidos mantendrá una estrecha supervisión sobre los flujos financieros relacionados con uno de los nuevos acuerdos energéticos, concretamente el vinculado a North American Blue Energy Partners (NABEP).
La cuestión resulta particularmente relevante después de décadas de deterioro institucional, sanciones internacionales y falta de inversiones suficientes en la industria petrolera venezolana.
Rodríguez también ha señalado que ambos gobiernos trabajan sobre la posibilidad de avanzar en el levantamiento de sanciones económicas.
El intercambio resulta evidente: Venezuela necesita capital, tecnología, mercados y reconstrucción de infraestructuras; Estados Unidos busca acceso estable a unas de las mayores reservas petroleras del planeta.
Maduro intenta ahora que la Justicia estadounidense archive su caso
Mientras Delcy Rodríguez negocia el futuro económico y político de Venezuela, Nicolás Maduro permanece detenido en Estados Unidos.
Este miércoles, su defensa solicitó a un juez federal estadounidense que desestime los cargos por narcotráfico alegando que Maduro debería disfrutar de inmunidad como jefe de Estado.
Su abogado sostiene que el derecho internacional concede inmunidad a los jefes de Estado y cuestiona jurídicamente su captura.
La Administración estadounidense tiene una posición radicalmente distinta: Washington dejó de reconocer a Maduro como presidente legítimo de Venezuela en 2019.
Ese elemento puede resultar determinante porque los tribunales estadounidenses suelen conceder un peso considerable a la posición del Ejecutivo a la hora de determinar quién es reconocido como dirigente legítimo de un Estado extranjero.
Maduro se declaró inocente y, salvo que prospere su intento de desestimar el procedimiento, su juicio está previsto para comenzar el 1 de junio de 2027.
Elecciones pendientes y petróleo en plena aceleración
La Venezuela de septiembre de 2026 vive así dos procesos a velocidades muy diferentes.
La reconstrucción de su industria energética avanza mediante acuerdos, inversiones multimillonarias y una creciente implicación de Estados Unidos. La transición electoral, en cambio, permanece condicionada a un concepto mucho más ambiguo: que el país esté “preparado”.
Trump respalda por ahora a Delcy Rodríguez. Rodríguez promete elecciones. Washington presenta los acuerdos petroleros como parte del camino hacia una Venezuela estable y democrática.
Pero todavía no existe una fecha electoral concreta.
Esa será la verdadera prueba para la transición. Recuperar producción petrolera puede mejorar las cuentas del país y atraer inversiones, pero la legitimidad política exige algo distinto: reglas claras, garantías para todas las fuerzas políticas y unas elecciones competitivas cuyo calendario no dependa indefinidamente de la voluntad de quienes ya están en el poder.
Mientras tanto, el dato político resulta difícil de pasar por alto: el petróleo venezolano ya tiene acuerdos y objetivos para los próximos años; las urnas, de momento, siguen esperando una fecha.
