Donald Trump aseguró que ya no mantiene “tensiones” con España después de saludar a Pedro Sánchez y a los reyes Felipe VI y Letizia durante la final del Mundial de Fútbol 2026. El gesto llega tras semanas de duras críticas de Washington al Gobierno español por su política de defensa y su relación con la OTAN.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, saludó este domingo al jefe del Ejecutivo español, Pedro Sánchez, y a los reyes Felipe VI y Letizia en el palco de autoridades del estadio de Nueva Jersey, antes de la final del Mundial de Fútbol 2026 entre España y Argentina.
El encuentro, breve pero cargado de simbolismo político, se produjo después de varias semanas de enfrentamientos verbales entre Washington y Madrid. Trump había criticado con dureza al Gobierno de Sánchez por su nivel de gasto militar y por la posición española ante determinados conflictos internacionales.
Horas después del saludo, el mandatario estadounidense trató de rebajar la tensión.
“No tengo tensiones con nadie”, afirmó Trump antes de embarcar en el Air Force One, al ser preguntado por la relación bilateral con España.
Trump felicita a España por su selección
El presidente estadounidense explicó que había hablado con representantes españoles y que les había trasladado su felicitación por el rendimiento de la selección nacional.
“Hablé con España y les felicité por tener un gran equipo”, declaró Trump, aunque no precisó si ese comentario se lo dirigió personalmente a Pedro Sánchez.
Las imágenes mostraron al dirigente republicano estrechando la mano de Sánchez, de Felipe VI y de la reina Letizia en el palco protegido por un cristal blindado.
El intercambio de palabras fue breve y tuvo lugar antes de que las autoridades ocuparan sus respectivos asientos.
Un palco repleto de líderes internacionales
Trump estuvo acompañado por su esposa, Melania Trump, y por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Sánchez acudió junto a los reyes y al presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Rafael Louzán.
En el palco también estuvieron presentes la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el primer ministro de Canadá, Mark Carney, representantes de los otros dos países organizadores del Mundial 2026.
La presencia conjunta de mandatarios convirtió la final en un importante escaparate diplomático, además de deportivo.
Sánchez reivindica los vínculos entre España y Estados Unidos
Antes del partido, Pedro Sánchez había adelantado en declaraciones a TVE que aprovecharía el encuentro para felicitar a Trump por los 250 años de la independencia de Estados Unidos.
El presidente del Gobierno afirmó también que transmitiría al dirigente estadounidense que existen “muchas cosas que unen” a las sociedades española y norteamericana.
Sánchez calificó la final entre España y Argentina como un “día histórico” y aseguró que se trataba de la final soñada.
“Que gane el mejor y que el mejor sea España”, manifestó antes del inicio del encuentro.
Preguntado por el hecho de que Trump fuera el encargado de entregar la Copa del Mundo, Sánchez evitó entrar en la polémica.
“Más que quién entregue la copa, lo importante es quién la reciba, y espero que sea la selección española”, respondió.
Los reyes muestran su apoyo a la selección
Felipe VI y la reina Letizia viajaron a Estados Unidos acompañados por sus hijas para apoyar a la selección española.
Antes del encuentro, la Familia Real aseguró que afrontaba la final “con nervios, pero con confianza”.
Su presencia reforzó el carácter institucional de una cita deportiva que congregó a representantes de las principales instituciones españolas.
Las duras críticas de Trump a Sánchez
El saludo entre Trump y Sánchez se produjo después de un periodo de notable deterioro en las relaciones entre ambos gobiernos.
La última coincidencia entre ambos dirigentes había tenido lugar en la cumbre de la OTAN celebrada en Ankara a comienzos de julio.
En aquel encuentro, el presidente estadounidense reprochó al Ejecutivo español su escaso compromiso presupuestario con la defensa colectiva de la Alianza Atlántica.
Trump también criticó la negativa de España a respaldar determinadas posiciones militares impulsadas por Washington.
El republicano llegó a definir a España como una “causa perdida” y amenazó con adoptar medidas comerciales contra el país.
Estas declaraciones provocaron una respuesta inmediata del Gobierno español.
Defensa y OTAN, el gran foco de conflicto
El principal punto de fricción entre Trump y Sánchez continúa siendo el gasto en defensa.
Estados Unidos exige que los países europeos eleven significativamente sus presupuestos militares y asuman una mayor responsabilidad dentro de la OTAN.
España se encuentra desde hace años entre los miembros de la Alianza que destinan un menor porcentaje de su producto interior bruto a defensa.
Esta situación ha generado críticas recurrentes desde Washington y desde otros gobiernos aliados.
Sánchez, por su parte, ha defendido que España es “un país fiable” y que cumple con sus compromisos internacionales.
Sin embargo, las diferencias entre ambos ejecutivos no han desaparecido y podrían volver a aflorar en futuras reuniones de la OTAN.
El fútbol ofrece una tregua diplomática
La final del Mundial permitió proyectar una imagen de normalidad institucional después de semanas de enfrentamientos públicos.
El saludo entre Trump, Sánchez y los reyes no supone necesariamente un cambio profundo en la relación bilateral, pero sí representa una tregua diplomática.
La frase del presidente estadounidense negando la existencia de tensiones contrasta con sus declaraciones anteriores y rebaja, al menos temporalmente, la confrontación con Madrid.
El Gobierno español intentará ahora aprovechar este gesto para recuperar una relación más estable con Washington.
Una distensión todavía frágil
Las relaciones entre España y Estados Unidos dependen de asuntos estratégicos que van mucho más allá de un saludo protocolario.
El gasto en defensa, la política exterior, la relación con la OTAN y los intercambios comerciales seguirán marcando la agenda bilateral.
Por ello, el encuentro de Nueva Jersey debe interpretarse como un gesto de cortesía institucional y no como la solución definitiva a las discrepancias.
Trump ha rebajado el tono, pero las diferencias políticas con el Gobierno de Sánchez continúan abiertas.
La imagen de ambos dirigentes saludándose durante una final histórica ofrece una tregua, aunque será en las futuras negociaciones donde se comprobará si la distensión es real o únicamente circunstancial.
