La UE lanza un ambicioso plan de inversión en SMR (reactores modulares pequeños) para reforzar su seguridad energética y competir con Estados Unidos y China. La Comisión Europea destinará más de 240.000 millones de euros hasta 2050 para desarrollar estos reactores, considerados clave para la transición energética y la independencia tecnológica del continente.
¿Qué son los minirreactores nucleares y por qué importan?
Los reactores modulares pequeños (SMR) son plantas nucleares avanzadas que utilizan la fisión para generar electricidad, con capacidades de hasta 300 MW(e) por unidad, aproximadamente un tercio de un reactor convencional. Su principal ventaja es que son modulares y prefabricados, lo que permite ensamblarlos en fábrica y transportarlos a su ubicación final, reduciendo costes y tiempos de construcción.
Además, los SMR ocupan menos espacio y pueden instalarse en regiones donde los reactores tradicionales serían inviables. Su diseño simplificado incorpora sistemas de seguridad pasivos, que permiten que el reactor se detenga automáticamente sin intervención humana o externa en caso de fallo. Esto reduce significativamente los riesgos de emisiones radiactivas al medio ambiente y a la población.
Ventajas estratégicas frente a la competencia internacional
Actualmente, países como Rusia, China, Canadá, Estados Unidos, Corea del Sur y Argentina ya avanzan en la construcción y operación de SMR, incluyendo la primera central nuclear flotante del mundo, Akademik Lomonosov en Rusia. Con su plan de 240.000 millones, la Comisión Europea busca no quedarse atrás en esta tecnología, considerada crítica para la competitividad industrial y la seguridad energética.
Los SMR también ofrecen beneficios ambientales y operativos: requieren menos combustible, con recargas cada 3 a 7 años y algunos diseñados para funcionar hasta 30 años sin repostar, además de poder integrarse con energías renovables para compensar su variabilidad.
Riesgos, regulaciones y objetivos de la UE
La Comisión Europea enfatiza que estos reactores cumplirán los más altos estándares de seguridad, incluyendo protección radiológica, gestión responsable de residuos y control de proliferación nuclear. El objetivo declarado es que los SMR contribuyan a descarbonizar sectores difíciles, reforzar la independencia energética frente a conflictos geopolíticos y avanzar hacia la neutralidad climática de la UE.
Expertos señalan, sin embargo, que la inversión masiva también revela la dependencia tecnológica de Europa frente a potencias que ya lideran la industria nuclear avanzada, y plantea interrogantes sobre la viabilidad de un despliegue rápido y seguro en múltiples países del continente.
