El neerlandés saldrá octavo en el GP de Azerbaiyán después de sufrir un fallo en el motor de combustión que redujo su velocidad punta, afectó a la batería y arruinó la temperatura de los neumáticos en Q3.
Max Verstappen ha explicado qué ocurrió realmente durante la clasificación del Gran Premio de Azerbaiyán de Fórmula 1. Después de liderar los últimos entrenamientos libres y presentarse como uno de los candidatos a pelear por la primera fila, el piloto de Red Bull terminó octavo por un problema que, según él mismo aclaró, no comenzó en la parte eléctrica de la unidad de potencia, sino en el motor de combustión interna (ICE).
El fallo apareció ya en Q1 y fue empeorando progresivamente hasta convertirse, en palabras de Verstappen, en un problema grave durante Q3. La pérdida de rendimiento provocó además otros efectos secundarios: menor velocidad punta, dificultades para cargar la batería, cortes agresivos de potencia y una preparación deficiente de los neumáticos para su último intento.
Verstappen perdió al menos medio segundo frente a Hadjar
El neerlandés explicó que desde Q1 ya estaba perdiendo una cantidad importante de tiempo respecto a su compañero de equipo.
Según su estimación, la diferencia atribuible al problema era de al menos medio segundo, y la situación fue empeorando durante las siguientes fases de la clasificación.
En Q3, Verstappen consideró que el motor de combustión “ya no estaba funcionando correctamente”.
El resultado final fue especialmente frustrante porque el Red Bull había mostrado velocidad durante el fin de semana. Verstappen había sido el más rápido en la última sesión de libres y parecía capaz de disputar, como mínimo, una posición en la primera fila.
No era inicialmente un problema eléctrico
La primera impresión durante la sesión fue que Red Bull podía estar sufriendo un fallo de despliegue eléctrico.
Verstappen aclaró posteriormente que el origen estaba en otra parte.
El problema afectaba al ICE, es decir, al motor de combustión interna de la unidad de potencia. A medida que el fallo se agravó, comenzó entonces a provocar problemas en los demás sistemas.
Eso explica por qué posteriormente aparecieron también síntomas relacionados con la batería y el despliegue eléctrico.
La velocidad punta fue cayendo progresivamente
Uno de los efectos más visibles fue la pérdida de velocidad en las rectas.
Bakú es uno de los circuitos donde la potencia y la eficiencia aerodinámica resultan más importantes, especialmente por la larguísima zona de aceleración que desemboca en la recta de meta.
Verstappen explicó que su velocidad punta fue disminuyendo progresivamente y que el problema del motor terminó generando una cadena de fallos adicionales.
En un trazado con estas características, una pérdida de potencia puede tener un impacto especialmente elevado en el tiempo por vuelta.
El fallo del motor terminó afectando a la batería
El problema de combustión terminó alterando también la gestión energética.
Según Verstappen, el motor comenzó a sufrir fallos de funcionamiento que confundieron al conjunto del sistema y provocaron que la batería dejara de cargarse correctamente en determinados momentos.
La pérdida de velocidad obligaba además al piloto a utilizar más energía eléctrica a la salida de las curvas para compensar.
Eso agotaba antes la batería y terminaba provocando recortes de potencia especialmente bruscos en determinadas zonas.
El coche dio un fuerte tirón entre las curvas 15 y 16
Las imágenes onboard permitieron apreciar uno de estos episodios.
Entre las curvas 15 y 16, la cabeza de Verstappen se desplazó bruscamente hacia delante cuando el coche perdió de repente parte de su empuje.
El piloto explicó posteriormente que en ese momento la batería había dejado de aportar potencia.
En una sección que normalmente se recorre a fondo, ese tipo de interrupción tiene un efecto evidente tanto sobre el cronómetro como sobre la confianza del piloto.
El problema también arruinó su preparación de neumáticos
Las consecuencias no terminaron en el motor.
Verstappen tuvo que abortar una de sus vueltas rápidas, lo que le hizo perder temperatura en los neumáticos.
En Bakú, donde el asfalto no es especialmente abrasivo y existe una larga recta que enfría las gomas, mantener la temperatura correcta resulta especialmente importante. La propia Fórmula 1 había destacado antes del fin de semana que la gestión térmica podía convertirse en un factor determinante.
Al cancelar el intento, Verstappen llegó a su última vuelta sin la preparación óptima.
Una bandera amarilla terminó de complicar su último intento
Todavía apareció un obstáculo más.
En su última vuelta rápida, Verstappen se encontró con una bandera amarilla relacionada con Lando Norris, lo que le obligó a levantar el pie.
El piloto estimó que perdió alrededor de dos décimas únicamente en aquella zona.
Con el motor degradado, la batería comprometida, los neumáticos fuera de su ventana ideal y una bandera amarilla en el último intento, la sesión terminó convirtiéndose en una sucesión de problemas.
Russell se llevó una pole contundente
Mientras Red Bull sufría, George Russell aprovechó la oportunidad para conseguir la pole position.
El piloto de Mercedes terminó por delante de Charles Leclerc y Oscar Piastri, después de firmar una vuelta con una ventaja muy amplia sobre sus perseguidores.
Verstappen considera que quizá no habría podido igualar el tiempo de Russell incluso sin problemas, pero cree que sí tenía rendimiento suficiente para estar entre la primera y la segunda posición.
Red Bull estudia cambiar el motor
El equipo está analizando ahora el estado de la unidad de potencia.
Verstappen admitió que, si siguen existiendo dudas sobre su fiabilidad, Red Bull podría sustituir el motor de combustión antes de la carrera.
La buena noticia para el neerlandés es que un eventual cambio no supondría una penalización inmediata en parrilla, porque todavía dispone de otra unidad dentro de su asignación permitida.
Por tanto, mantendría inicialmente su octava posición de salida.
La penalización llegará más adelante
Verstappen reconoció, sin embargo, que probablemente tendrá que asumir una sanción por componentes de motor más adelante durante la temporada.
El piloto confirmó que Red Bull espera superar en algún momento el número permitido de unidades y que, entonces sí, tendrá que cumplir una penalización en parrilla.
Bakú podría parecer un circuito adecuado para asumirla por sus oportunidades de adelantamiento, pero Verstappen introdujo un matiz importante.
Adelantar en Bakú puede ser más difícil de lo que parece
El neerlandés explicó que la nueva generación de unidades de potencia complica el adelantamiento en la recta principal.
Los pilotos consumen buena parte de la energía eléctrica disponible a lo largo de esa extensa zona de aceleración, lo que reduce la posibilidad de reservar batería para atacar a otro monoplaza.
Así, aunque Bakú ha sido tradicionalmente un circuito favorable para los adelantamientos, la gestión energética de los coches de 2026 añade una nueva dificultad.
Verstappen saldrá octavo
A falta de cambios mecánicos que impliquen sanciones, Verstappen comenzará el Gran Premio de Azerbaiyán desde la octava posición.
El resultado supone un golpe después de haber ganado en Bakú en 2025 desde la pole y de haber mostrado un buen nivel durante los entrenamientos de este año.
Su objetivo será ahora remontar y acercarse al podio.
Un problema técnico que ocultó el verdadero ritmo del Red Bull
La clasificación deja una lectura distinta de la que ofrecía simplemente la tabla de tiempos.
El octavo puesto de Verstappen no parece reflejar el rendimiento potencial del coche durante el fin de semana.
Red Bull había introducido mejoras, el neerlandés lideró la última sesión de libres y estuvo cerca del ritmo de Russell en Q1 y Q2 antes de que el problema se agravara.
La principal incógnita para la carrera será ahora si Red Bull consigue solucionar el fallo del motor sin introducir nuevas limitaciones de fiabilidad.

