Una sentencia judicial sacude la gestión urbanística del Concello de Vigo y reclama sanciones más contundentes contra las antenas de telefonía instaladas sin licencia, tras años de inacción administrativa.
La justicia reprocha la pasividad del Concello de Vigo
Un juzgado de lo contencioso-administrativo ha lanzado un serio aviso a las autoridades municipales de Vigo: las antenas de telefonía instaladas sin licencia urbanística deben ser retiradas y las sanciones contra las empresas responsables deben ser más rápidas y contundentes.
La sentencia, dictada por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Vigo, respalda el uso de multas coercitivas reiteradas y de mayor cuantía para obligar a las operadoras a cumplir las órdenes de retirada dictadas por el propio Ayuntamiento.
El fallo judicial llega tras el recurso presentado por una vecina afectada, que denunció ante los tribunales la inacción del Concello de Vigo durante años para ejecutar una resolución que ya había declarado ilegal una antena situada en la cubierta de un edificio en la calle Doutor José Mato.
Una antena ilegal desde 2021 que siguió funcionando
El origen del conflicto se remonta a mayo de 2021, cuando el Concello declaró ilegal la instalación de una base de telefonía al constatar que:
- No contaba con título jurídico habilitante.
- No acreditaba cumplir la ordenanza municipal que regula la localización y funcionamiento de equipos de telecomunicaciones.
La resolución municipal ordenaba retirar la antena y cesar inmediatamente su uso. Sin embargo, la orden quedó sin ejecutar durante más de tres años, lo que llevó a la vecina afectada a acudir a la vía judicial.
Solo una multa en tres años: el juez lo considera insuficiente
El magistrado fue especialmente crítico con la actuación municipal. Aunque el Concello inició finalmente el procedimiento de ejecución, lo hizo con una única multa coercitiva impuesta en septiembre de 2024, más de tres años después de que la orden de retirada fuese firme.
La sentencia es clara al respecto:
«La solitaria multa coercitiva impuesta por la demandada se revela insuficiente», señala el fallo.
Para el juez, las administraciones deben imponer sanciones repetidas y próximas en el tiempo si quieren que las empresas responsables cumplan las órdenes urbanísticas.
Multas para obligar a cumplir la ley urbanística
El juzgado recuerda que las multas coercitivas no tienen solo un carácter punitivo, sino que su objetivo principal es forzar el cumplimiento de las resoluciones administrativas.
Por ello, la sentencia considera imprescindible que las sanciones tengan la suficiente intensidad económica como para “remover la voluntad renuente de la obligada”, es decir, obligar a la empresa responsable a desmontar la instalación.
Además, el fallo insiste en que la legislación urbanística obliga a las administraciones a restaurar la legalidad vulnerada cuando se detectan obras o instalaciones ilegales.
El Concello deberá imponer sanciones constantes
Tras analizar el caso, el juzgado estima el recurso de la vecina y declara que la falta de ejecución de la resolución municipal fue contraria a derecho.
Como consecuencia, la sentencia condena al Concello de Vigo a continuar con la ejecución forzosa del expediente, imponiendo multas coercitivas de forma regular hasta lograr la retirada total de la antena.
La decisión judicial supone un serio toque de atención a la administración local, que ahora deberá demostrar mayor firmeza frente a las instalaciones de telecomunicaciones que incumplan la normativa urbanística.
Antenas en edificios: preocupación vecinal creciente
Más allá del conflicto legal, la presencia de antenas de telefonía en edificios residenciales sigue generando inquietud entre algunos vecinos de la ciudad.
Las preocupaciones giran principalmente en torno a:
- La exposición a radiaciones electromagnéticas.
- El impacto visual y urbanístico en los edificios.
- La posible depreciación del valor de las viviendas cercanas.
Por su parte, las operadoras sostienen que todas sus instalaciones cumplen los límites legales de emisión establecidos por la normativa estatal, un argumento que suele estar en el centro del debate entre empresas, administraciones y comunidades de vecinos.
Un precedente que puede marcar futuros conflictos urbanísticos
La sentencia refuerza el uso de multas coercitivas como herramienta clave para hacer cumplir la legalidad urbanística, especialmente en casos donde las empresas ignoran las órdenes de retirada.
El mensaje del juzgado es contundente: cuando la administración detecta una instalación ilegal, no basta con dictar la resolución; debe ejecutarla con firmeza y rapidez.
La cuestión ahora es si este fallo abrirá la puerta a una ofensiva municipal más dura contra las antenas sin licencia en Vigo, o si volverá a repetirse el mismo patrón de lentitud administrativa.
Porque la pregunta que queda en el aire es evidente: si una orden de retirada puede quedar sin ejecutarse durante años, ¿qué eficacia real tienen las resoluciones urbanísticas?
