El jefe de Mercedes, Toto Wolff, ha salido con firmeza al paso de las acusaciones lanzadas por varios equipos de la parrilla sobre una supuesta irregularidad en la unidad de potencia de la escudería alemana. Tras las primeras jornadas de pruebas y con los monoplazas ya en pista, el dirigente austriaco ha querido cerrar lo que ha sido uno de los grandes culebrones técnicos del invierno en la Fórmula 1.

La controversia gira en torno al ratio de compresión del motor Mercedes. Algunos rivales sostienen que el propulsor alcanza una relación de 18:1 cuando está en funcionamiento y a temperatura óptima, superando así el límite reglamentario de 16:1. Sin embargo, los controles técnicos de la FIA se realizan con el motor en frío, momento en el que, según el organismo, la unidad de potencia cumple estrictamente la normativa.

Ante estas sospechas, Wolff fue tajante durante una conferencia virtual celebrada este lunes:
“No entiendo que algunos equipos se concentren tanto en el resto y sigan discutiendo un caso que está bastante claro y es transparente. La comunicación con la FIA ha sido positiva. Así que resolved vuestras mierdas y no hagáis reuniones secretas para inventar formas de chequear piezas que todavía no existen”.

Mercedes suministra motores a cuatro escuderías de la parrilla —además del equipo oficial, McLaren, Williams y Alpine—, lo que añade aún más peso al debate técnico. Aun así, Wolff insistió en que su equipo no tiene nada que ocultar y que cuenta con el respaldo total de la Federación.

“Queremos minimizar las distracciones cuando está claro lo que dicen las reglas y la FIA. Seremos diferentes, quizás otros buscan excusas antes de empezar la temporada. Nosotros no hacemos las cosas así”, afirmó el dirigente.

El responsable de la escudería alemana fue aún más claro al referirse al núcleo del conflicto:
“El motor es legal. Se ajusta a cómo se han escrito las reglas, a cómo se realizan los test y a cómo se miden estas cosas en cualquier vehículo. Eso no lo decimos nosotros, lo dice la FIA y su presidente”.

Wolff también dejó la puerta abierta a posibles protestas formales en el futuro, aunque se mostró tranquilo de cara al inicio del campeonato:
“Esperaremos y veremos si alguien protesta después del Gran Premio de Australia, pero sentimos que tenemos un respaldo claro”.

Con el arranque del Mundial cada vez más cerca, Mercedes intenta pasar página de la polémica y centrar su atención en el rendimiento en pista, mientras el debate técnico evidencia, una vez más, la fina línea entre innovación y reglamento en la Fórmula 1 moderna.

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