La Xunta da luz verde ambiental al gran desarrollo residencial del norte de Santiago. El proyecto prevé 2 950 viviendas —la mayoría protegidas— en más de 522 000 m², aunque el informe impone condiciones y abre debate sobre el modelo urbanístico.
La Xunta aprueba el informe ambiental para el gran desarrollo residencial de Mallou
El Gobierno de Alfonso Rueda ha dado un paso decisivo para impulsar uno de los proyectos urbanísticos más ambiciosos previstos en Santiago de Compostela en las últimas décadas.
La Xunta de Galicia ha aprobado el informe ambiental estratégico que permitirá avanzar en la construcción de 2 950 viviendas en la zona de Mallou, un área situada al norte de la capital gallega y destinada a convertirse en el llamado “Ensanche norte” de la ciudad.
El documento, elaborado por la Consellería de Medio Ambiente e Cambio Climático, concluye que el desarrollo urbanístico “no prevé efectos ambientales adversos significativos”. Sin embargo, el informe sí introduce condiciones específicas que deberán cumplirse durante la planificación y ejecución del proyecto para profundizar en determinados aspectos ambientales.
Este trámite administrativo supone un avance clave para el inicio de las obras, aunque todavía quedan fases técnicas y urbanísticas antes de que las máquinas entren en la zona.
Un macroproyecto de 522 737 metros cuadrados
El plan urbanístico, promovido por el Instituto Galego de Vivenda e Solo (IGVS), afectará a una superficie total de 522 737 metros cuadrados en el entorno de Mallou.
Según el borrador del Proyecto de Interés Autonómico (PIA), el desarrollo incluirá:
- 2 950 viviendas, en su mayoría de protección pública
- Equipamientos comunitarios
- Amplias zonas verdes y espacios libres
- Infraestructuras urbanas y nuevas conexiones viarias
El objetivo declarado de la administración autonómica es ampliar la oferta de vivienda asequible en Santiago, una ciudad que en los últimos años ha sufrido una fuerte presión inmobiliaria derivada del crecimiento universitario, el turismo y el alquiler temporal.
Nuevas conexiones y casi 800 plazas de aparcamiento
El desarrollo de Mallou también implicará una profunda reorganización del tráfico y la movilidad urbana.
El diseño viario sigue las directrices del Plan Xeral de Ordenación Municipal de Santiago, que establece dos ejes principales:
Eje norte-sur
Conectará Boisaca, Cancelas y Fontiñas, enlazando:
- la avenida de Asturias
- con la rúa Xoán Paulo II
La conexión se realizará mediante una rotonda y un viaducto, lo que pretende mejorar la comunicación entre barrios actualmente separados por barreras urbanas.
Eje este-oeste
Unirá Mallou con el núcleo de Porto do Medio, creando una nueva puerta de entrada al norte de la ciudad.
Además, el proyecto contempla una red secundaria de calles con alrededor de 800 plazas de aparcamiento público en los márgenes de las vías.
Consulta pública y revisión ambiental
Antes de emitir el informe ambiental, la administración autonómica sometió la documentación del proyecto a consulta de organismos públicos y a participación ciudadana.
Durante 30 días hábiles, tanto el borrador del PIA como el documento ambiental estratégico estuvieron publicados en el portal de la Consellería de Medio Ambiente para que administraciones, entidades y ciudadanos presentaran sugerencias o alegaciones.
Una vez publicada oficialmente la resolución en el Diario Oficial de Galicia, el informe completo se entregará al IGVS y se hará público su contenido íntegro.
El “Ensanche norte” que puede cambiar Santiago
El proyecto de Mallou se presenta como una de las mayores expansiones urbanísticas de Santiago en décadas. Sus promotores lo plantean como una solución a la escasez de vivienda asequible.
Sin embargo, algunos urbanistas advierten de que un crecimiento tan rápido puede generar nuevos problemas: presión sobre infraestructuras, cambios en la movilidad o integración urbana deficiente si no se planifica correctamente.
La gran incógnita ahora es cuándo comenzarán realmente las obras y si este nuevo barrio logrará resolver el problema de acceso a la vivienda o simplemente añadirá más tensión al modelo urbanístico de la capital gallega.
¿Estamos ante la solución al problema de vivienda en Santiago o ante otro macroproyecto urbanístico cuyo impacto real solo se verá dentro de una década?
