Carlos Alcaraz, número uno mundial, prolongó su racha invicta de 2026 al imponerse a Arthur Rinderknech por 6-4 y 7-6(5) en su debut del Open 500 de Doha, en un duelo que duró 1 hora y 47 minutos. Con este triunfo, el murciano se mete en los octavos de final, donde se enfrentará mañana al francés Valentin Royer, número 60 del mundo, en un partido sin precedentes entre ambos.
Victoria histórica sobre pista dura
A pesar de haber crecido sobre tierra batida, Alcaraz ha demostrado su adaptabilidad en superficie dura, convirtiéndose en el tercer jugador nacido en este siglo con 150 victorias en pista rápida, con un porcentaje de efectividad superior al 78%. Se une al podio de la nueva generación junto a Jannik Sinner (233) y Felix Auger-Aliassime (194).
En arcilla acumula 103 triunfos y en hierba 35. Comparativamente, en la Era Open, otros miembros de la ‘Armada’ que alcanzaron cifras similares incluyen Rafael Nadal (518), David Ferrer (346) y Feliciano López (277), consolidando a Alcaraz como referente actual del tenis español.
Dominio táctico desde el fondo de la pista
El pupilo de Samuel López impuso su juego desde el fondo, neutralizando el potente servicio de Rinderknech, que mide 1,96 metros. La primera manga fue decisiva tras pasar de 2-2 y 40-0 a 4-2 a su favor, cerrando el set con claridad. En el segundo parcial, Rinderknech se mantuvo competitivo hasta la muerte súbita, donde Alcaraz terminó imponiéndose con un misil de derecha que sentenció el partido.
El murciano ofreció además pases y voleas espectaculares, que merecieron los aplausos del público y del propio Rinderknech, consolidando su reputación como un jugador completo capaz de brillar en cualquier superficie.
Condiciones perfectas para el campeón
Tras las ráfagas de viento del primer día, la jornada se disputó bajo condiciones ideales: 21 grados y ligera brisa, lo que permitió a Alcaraz ejecutar golpes limpios y precisos, aprovechando su velocidad y técnica para dominar el partido.
Con la vista puesta en Doha, la atención del tenis mundial se centra en la posible final entre Alcaraz y Jannik Sinner, que podría repetirse en apenas cuatro días y cuatro partidos, consolidando la rivalidad más emocionante de la nueva generación del tenis.

