Jugadores del equipo local propinaron puñetazos y patadas a rivales cadetes tras la anulación del gol del empate en el minuto final. El árbitro suspendió el partido.
Violencia en categoría cadete en Málaga
Nuevo episodio de violencia en el fútbol base malagueño. El encuentro de Cuarta Andaluza Cadete entre el Cortijillo Bazán y el Pizarra Atlético terminó suspendido tras una brutal pelea entre jugadores en los instantes finales del choque.
El partido, correspondiente a la jornada 18 y aplazado en su día por los temporales que afectaron a Málaga, enfrentaba a los dos primeros clasificados en la lucha por el ascenso a Tercera Andaluza. El Pizarra defendía el liderato en el campo del segundo clasificado.
La anulación del gol desató la violencia
Con el marcador 1-2 a favor del Pizarra, el Cortijillo dispuso de una falta lateral en la última jugada. El balón acabó en la red, pero el árbitro anuló el tanto por fuera de juego.
Fue entonces cuando la situación se descontroló. Varios jugadores locales protestaron la decisión arbitral y, según los vídeos grabados por testigos, algunos futbolistas del Cortijillo Bazán iniciaron una agresión física contra rivales, con puñetazos y patadas.
En las imágenes difundidas se observa cómo un jugador del equipo local derriba a un contrario y le golpea cuando se encontraba en el suelo, mientras otro futbolista del Pizarra trata de huir por el terreno de juego.
Ante la gravedad de los hechos, el árbitro decretó la suspensión inmediata del partido cuando restaban apenas 30 segundos.
Presencia policial y advertencias previas
El encuentro estaba catalogado como sensible por la rivalidad y lo que estaba en juego. El Pizarra Atlético había solicitado presencia policial a la Subdelegación del Gobierno y un delegado federativo a la Federación Andaluza.
La Policía Nacional acudió al recinto mediada la segunda parte tras varias llamadas desde la grada visitante denunciando amenazas. Los agentes fueron testigos de los incidentes finales.
Preocupación creciente en el fútbol base
Este suceso se suma a otros altercados recientes en el fútbol formativo malagueño. Diferentes interlocutores del entorno deportivo denuncian que situaciones similares se repiten cada fin de semana y reclaman mayor firmeza disciplinaria por parte de los organismos competentes.
Desde el Cortijillo Bazán han lamentado los hechos y anunciado que la directiva adoptará medidas internas contra los implicados. También han señalado que la tensión en la grada, con presencia masiva de adolescentes, contribuyó a caldear el ambiente.
Una imagen dañada
Lo ocurrido reabre el debate sobre la seguridad en el deporte base y la necesidad de reforzar los protocolos de prevención en partidos con especial tensión clasificatoria.
El fútbol formativo debería ser un espacio de aprendizaje en valores. Sin embargo, episodios como este vuelven a poner en entredicho el control y la educación en determinadas categorías.
La cuestión es clara:
¿Qué medidas deben adoptarse para erradicar la violencia en el fútbol base antes de que sea demasiado tarde?

