Un conductor de 69 años, vecino de Pamplona, está siendo investigado por un presunto delito de homicidio imprudente tras el fallecimiento de un operario de grúa en la A-23. Dio negativo en alcohol y drogas.
Accidente mortal en la A-23 a la altura de Jaca
Un vecino de Pamplona, de 69 años, ha sido investigado como presunto autor de un delito de homicidio imprudente tras verse implicado en un atropello mortal ocurrido el pasado 20 de febrero en la A-23, a la altura de Jaca.
La víctima, un operario de grúa de 65 años, se encontraba trabajando en el kilómetro 423 de la vía, asistiendo a un vehículo averiado cuando fue arrollado por el turismo conducido por el investigado.
Investigación de la Guardia Civil
La Guardia Civil, a través de la Unidad de Siniestros Viales (UNIS) del Subsector de Tráfico de Huesca, ha instruido las diligencias correspondientes tras analizar las circunstancias del accidente.
En el lugar de los hechos, los agentes practicaron al conductor las pruebas de detección de alcohol y drogas, que arrojaron resultado negativo en ambos casos.
Las actuaciones han sido remitidas a la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Guardia de Jaca. El investigado deberá personarse ante la autoridad judicial cuando sea requerido.
Posibles penas según el Código Penal
El delito de homicidio por imprudencia con vehículo a motor está tipificado en el artículo 142 del Código Penal.
- Si los hechos se califican como imprudencia grave, la pena puede oscilar entre 1 y 4 años de prisión y la privación del derecho a conducir de 1 a 6 años.
- En caso de considerarse imprudencia menos grave, se contempla multa de 3 a 18 meses y retirada del carné por un periodo similar.
Será el juez quien determine el grado de imprudencia tras valorar las circunstancias concretas del siniestro.
Llamamiento a la prudencia en carretera
Desde la Guardia Civil recuerdan la importancia de extremar la precaución al volante, especialmente en tramos donde trabajan operarios de mantenimiento o asistencia en carretera.
Respetar la distancia de seguridad, adecuar la velocidad a las condiciones de la vía y mantener una atención constante son factores clave para evitar tragedias como la ocurrida en la A-23.
El suceso vuelve a poner el foco sobre la vulnerabilidad de los profesionales que desarrollan su labor a pie de carretera y la necesidad de reforzar la concienciación al volante.

