La negativa del Gobierno de Pedro Sánchez a deflactar la tarifa del IRPF se mantiene como un tema de discusión en el contexto actual del encarecimiento de la vida en España y el récord de recaudación fiscal alcanzado por Hacienda. Según los últimos informes del INE, la tasa interanual del Índice de Precios de Consumo (IPC) se elevó en marzo a un 3,3%, el nivel más alto desde junio de 2024, lo que refleja un aumento acumulado de más del 20% en el IPC desde 2021.
El Gobierno ha decidido no aplicar deflactaciones, lo que implica que los contribuyentes podrían estar pagándole más a Hacienda sin haber incrementado su poder adquisitivo. Este fenómeno, a menudo denominado «progresividad en frío», permite un aumento encubierto en la carga impositiva sin necesidad de una reforma fiscal formal.
En 2025, la Agencia Tributaria reportó ingresos totales de 325 356 millones de euros, un aumento del 10,4% respecto al año anterior, con el IRPF generando 142 466 millones de euros, lo que representa casi la mitad de la recaudación total de la AEAT. En los primeros dos meses de 2026, el fisco ha acelerado esta tendencia, registrando una recaudación de 56 702 millones de euros, un incremento del 13,5%.
Según el Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), si el Gobierno hubiera deflactado el IRPF, los ciudadanos con diferentes niveles de ingreso habrían visto una significativa reducción en su carga fiscal.
Por ejemplo, un contribuyente con una renta de 25 000 euros podría estar pagando entre 250 y 263 euros adicionales dependiendo de su región, mientras que aquellos con ingresos de 70 000 euros enfrentarían un incremento que oscila entre 750 euros en Baleares y 769 euros en la Comunidad Valenciana. Para rentas de 400 000 euros, las cifras superan los 2 134 euros en Madrid y 2 163 euros en Valencia. Además, el IVA también ha alcanzado niveles de recaudación históricos, contribuyendo a la expansión de las arcas públicas.

