Lo que ocurrió en Cleveland fue una de esas noches que el béisbol deja grabadas incluso cuando el resultado final ya no cuenta toda la historia.
Porque más allá de la victoria de los Guardianes, el nombre propio fue uno: Parker Messick, que estuvo a solo tres outs de firmar una hazaña histórica.
Un dominio absoluto durante ocho entradas
El abridor de los Cleveland Guardians, Parker Messick, mantuvo un no-hitter intacto hasta la novena entrada en la victoria por 4-2 frente a los Baltimore Orioles en el Progressive Field.
Su línea fue simplemente dominante:
- 8.2 entradas sin hit permitido
- 2 boletos en todo el juego
- 9 ponches (récord personal)
- 112 lanzamientos (78 strikes)
Messick no solo controló el partido: lo sometió por completo durante casi nueve innings.
El momento que rompió la hazaña
El sueño del no-hitter se rompió en el noveno episodio, cuando el dominicano Leody Taveras conectó un sencillo rodado que superó el intento defensivo del intermedista Juan Brito.
Un batazo débil, casi inofensivo… pero suficiente para borrar la posibilidad de entrar en la historia.
Una noche que pudo ser histórica para Cleveland
La última vez que los Guardianes habían logrado un no-hitter se remonta a hace más de cuatro décadas:
- Len Barker (juego perfecto en 1981)
Messick estuvo a solo tres outs de igualar ese hito histórico, lo que habría roto una sequía de 45 años sin un juego sin hit ni carrera para la franquicia.

Apoyo total de la ofensiva y la defensa
El intento histórico no fue en solitario. Cleveland jugó una de sus noches más completas del año.
En ataque, el dominicano José Ramírez marcó el ritmo desde el inicio con:
- Jonrón de dos carreras en la primera entrada
Y en defensa, el equipo también respondió:
- Steven Kwan salvó un extrabase con una atrapada estelar contra la pared
- Ramírez volvió a aparecer con una jugada defensiva clave en la octava
Todo parecía alinearse para una noche perfecta… hasta el último momento.
El nacimiento de una posible estrella
Más allá del resultado, la actuación de Messick deja una impresión clara: no fue una casualidad.
Sus números en la temporada refuerzan la tendencia:
- 4 aperturas
- ERA de 1.05
- 25.2 entradas lanzadas
- 25 ponches
- Solo 7 bases por bolas
Un inicio de campaña que lo coloca como uno de los lanzadores más dominantes del momento.
Conclusión: un no-hitter que no fue, pero que lo dice todo
Messick no logró el hito, pero sí algo igual de importante: cambiar la percepción sobre su potencial.
Porque cuando un lanzador domina así durante nueve entradas, la pregunta deja de ser si puede lograrlo… y pasa a ser cuándo.
¿Estamos ante una joya puntual o ante el próximo gran brazo de la rotación de Cleveland?

