Una gasolinera low cost bajo sospecha: colas, irregularidades y riesgo eléctrico real
Durante meses, una gasolinera de bajo coste en el municipio pontevedrés de Salvaterra de Miño ha funcionado con normalidad aparente mientras acumulaba denuncias vecinales, advertencias técnicas y un grave problema de seguridad eléctrica que finalmente ha obligado a su cierre.
La estación, operada por Plenergy Grupo S.L. (antigua Plenoil), llegó a convertirse en un punto de referencia para conductores de Portugal y el sur de Galicia, con colas constantes debido a sus precios competitivos. Sin embargo, detrás del volumen de negocio se escondía una situación que las autoridades consideran potencialmente peligrosa.
El origen del conflicto: una instalación sin protección eléctrica adecuada
El detonante del cierre ha sido la constatación de que la estación operaba desde su apertura, el 26 de septiembre de 2025, hasta el 10 de abril de 2026, sin contar con la protección frente a sobretensiones eléctricas necesaria para una instalación industrial de este tipo.
Según la distribuidora Electra Alto Miño, el suministro eléctrico instalado era únicamente de obra y carácter provisional, con una validez limitada y sin la infraestructura definitiva exigida. De hecho, todavía permanecía abierta la zanja donde debía ejecutarse la conexión industrial completa.
Este escenario ha encendido todas las alarmas: técnicos y vecinos advierten de que un fallo eléctrico en una estación de servicio podría derivar en un incendio de consecuencias potencialmente mortales.
Vecinos alertaron del riesgo: “¿Qué pasaría si explota la gasolinera?”
La preocupación no es reciente. Residentes de la zona, como Paula Mosquera, que vive justo enfrente de la estación, fueron quienes alertaron tanto al Concello como a la Guardia Civil sobre la situación.
La vecina denunció abiertamente el riesgo:
“¿Qué pasaría si explota la gasolinera?”, una frase que resume el temor de un entorno que ha convivido durante meses con una actividad intensa, ruido constante y tráfico elevado.
Además, los vecinos denuncian otros problemas añadidos como contaminación acústica, flujo continuo de vehículos y posibles irregularidades urbanísticas en la ocupación de los terrenos.
Urbanismo, licencias y acusaciones de “fraude de ley”
El Concello de Salvaterra de Miño sostiene que la empresa habría incurrido en un “fraude de ley”, ya que la actividad se habría iniciado sin cumplir todas las condiciones técnicas exigidas.
Aunque actualmente la normativa permite la apertura mediante comunicación previa, esta exige aportar documentación completa y veraz. Sin embargo, el Ayuntamiento considera que en este caso existían omisiones relevantes, especialmente relacionadas con el suministro eléctrico industrial.
El propio consistorio ordenó el cese de actividad el 9 de marzo de 2026, pero una inspección posterior de la Policía Local constató que la gasolinera seguía funcionando con normalidad, con vehículos repostando y personal operativo.
Presión administrativa, multas y el cierre final
Ante el incumplimiento reiterado, el Concello advirtió de la posibilidad de imponer multas coercitivas de entre 7 000 y 70 000 euros, además de medidas como el precinto de la instalación o la suspensión de suministros.
Finalmente, antes de que se ejecutara el precinto físico, la propia empresa decidió interrumpir la actividad y cerrar la estación de servicio.
El concejal de Urbanismo, Ernesto Groba, fue tajante en su informe: la actividad se mantenía “sin título habilitante” pese a las órdenes formales de paralización.
Plenergy responde y lleva el caso a los tribunales
Lejos de aceptar la decisión municipal, Plenergy Grupo S.L. ha presentado un recurso contencioso-administrativo ante el tribunal de Pontevedra, impugnando tanto la orden de clausura como la actuación del Ayuntamiento.
La empresa defiende que la comunicación previa de actividad fue presentada en tiempo y forma, mientras que el Concello insiste en que la falta de suministro eléctrico adecuado invalida toda la autorización.
El conflicto ya se encuentra en sede judicial, donde se decidirá si la actuación municipal fue correcta o si existió una interpretación excesiva de la normativa urbanística.
Un caso que reabre el debate sobre el control de las gasolineras low cost
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el crecimiento acelerado de las gasolineras low cost en España, su impacto en el entorno urbano y rural, y la capacidad de las administraciones para controlar instalaciones críticas.
Mientras algunos defienden que estas estaciones democratizan el acceso a combustible más barato, otros alertan de que la presión por reducir costes puede derivar en deficiencias técnicas, vacíos legales y riesgos para la seguridad pública.
Conclusión: seguridad, regulación y confianza en juego
El caso de Salvaterra de Miño no es solo una disputa administrativa. Es un ejemplo de cómo la combinación de crecimiento empresarial rápido, regulación flexible y posibles incumplimientos técnicos puede derivar en situaciones de alto riesgo.
La gran incógnita ahora es si los tribunales avalarán la actuación del Concello o si se abrirá un nuevo frente jurídico en torno a la regulación de estas instalaciones.
¿Se está priorizando el precio del combustible por encima de la seguridad ciudadana?

