“No hice ninguna gestión”: la defensa de Miguel Reija en un caso que sacude a Loterías
Lo que está ocurriendo en la Audiencia Provincial de A Coruña ha reabierto uno de los casos más polémicos de la última década dentro del sistema de Loterías del Estado (SELAE). El exdelegado provincial, Miguel Reija, ha declarado este martes negando cualquier irregularidad en la gestión de un boleto de la Primitiva premiado con 4,7 millones de euros en 2012, un asunto que ha tardado 14 años en llegar a juicio.
La Fiscalía sostiene una acusación grave: blanqueo de capitales, y solicita para él 6 años de prisión, la misma pena que para su hermano, lotero de la administración donde apareció el boleto.
Reija, sin embargo, insiste en que su actuación fue correcta y ajustada a los protocolos internos, aunque el caso ha puesto bajo la lupa la transparencia del sistema de gestión de premios millonarios en España.
Un hallazgo clave: el boleto premiado apareció en una administración de A Coruña
El origen del caso se remonta a junio de 2012, cuando un boleto de la Primitiva premiado con 4,7 millones de euros apareció supuestamente en la administración de San Agustín (A Coruña), gestionada por su hermano, Manuel Reija.
Según la versión del exdelegado:
- Fue informado del premio mediante un SMS automático de SELAE.
- Supo del caso alrededor de las 10 de la noche del día 30.
- El boleto fue entregado por su hermano tras ser encontrado en el mostrador.
Reija sostiene que no hubo manipulación ni contacto irregular con el premio, y que todo siguió el cauce interno habitual.
El punto más polémico: “guardar el boleto en un sobre”
Uno de los elementos más controvertidos de su declaración ha sido la decisión de guardar el boleto en un sobre para, según explicó, “proteger sus huellas”.
Este gesto, lejos de disipar dudas, ha generado debate jurídico:
- La Fiscalía cuestiona la cadena de custodia del boleto.
- Se investiga si hubo intervención indebida antes del registro oficial del premio.
- El acusado afirma que fue una medida de precaución, no de ocultación.
La Fiscalía endurece la acusación: posible blanqueo de capitales
El Ministerio Fiscal mantiene una posición firme:
- Solicita 6 años de prisión para Miguel Reija.
- Acusa una posible gestión irregular del premio millonario.
- Señala inconsistencias en la comunicación del hallazgo del boleto.
El caso se centra en una cuestión clave: si hubo o no interferencia en el proceso legítimo de reclamación del premio, algo que Reija niega de forma tajante.
Testimonios divididos: apoyo interno frente a sospechas externas
Durante el juicio han declarado distintos actores del sistema de Loterías:
A favor de Reija:
- Varios cargos de SELAE avalan su actuación.
- Loteros afirman que actuó en un contexto “excepcional sin protocolo claro”.
- Se destaca que siguió directrices internas.
En contra:
- Loteros de Carrefour aseguran que Reija afirmó que el premio “ya estaba cobrado”.
- La Fiscalía sostiene que hubo contradicciones en su versión.
- Se cuestiona la ausencia de notificación inmediata a autoridades.
Un sistema bajo sospecha: el debate sobre SELAE y la transparencia
Más allá del caso individual, el proceso ha abierto un debate incómodo sobre el funcionamiento interno de SELAE y la gestión de premios de alta cuantía.
Críticos del sistema apuntan a:
- Falta de protocolos claros en boletos extraviados.
- Posibles vacíos de control en premios millonarios.
- Dependencia de decisiones individuales sin supervisión inmediata.
Este caso ha reavivado la discusión sobre si el sistema actual garantiza realmente la transparencia absoluta en el reparto de grandes premios.
La defensa de Reija: “seguí instrucciones, no actué por mi cuenta”
El exdelegado insiste en que:
“No hice ninguna gestión para que mi hermano pudiera cobrar el premio, en absoluto”
También sostiene que:
- Actuó siguiendo directrices de SELAE.
- No percibió ninguna irregularidad inicial.
- Consideró que el boleto debía protegerse ante posibles reclamaciones.
Un juicio que puede marcar precedente en el sistema de Loterías
Con el juicio en su fase final, el caso de Miguel Reija se ha convertido en un símbolo de tensión entre la administración pública, la gestión de premios millonarios y la confianza ciudadana en el sistema.
La resolución podría sentar un precedente sobre cómo se deben gestionar los boletos premiados en situaciones excepcionales y hasta qué punto los responsables administrativos pueden incurrir en delito por decisiones interpretativas.
Conclusión: entre la duda judicial y la credibilidad institucional
El caso sigue dividido entre dos narrativas irreconciliables: la de una actuación administrativa sin mala fe y la de una posible gestión irregular de un premio multimillonario.
Mientras la Fiscalía endurece su petición de cárcel, la defensa insiste en la legalidad de cada paso.
La pregunta que queda en el aire es inevitable:
¿falló el sistema o fallaron las personas encargadas de aplicarlo?

