Craig Dalton, uno de los epidemiólogos que investigó el primer gran brote de hantavirus en Estados Unidos en 1993, advierte de que la situación vivida en el crucero MV Hondius recuerda peligrosamente a los inicios de una nueva crisis sanitaria. Aunque descarta un escenario similar al Covid, alerta de la elevada letalidad del virus y del riesgo del hacinamiento en espacios cerrados.
“Daba verdaderamente miedo”. Así resume el científico australiano Craig Dalton los días en los que, hace más de tres décadas, participó en la investigación del primer gran brote de hantavirus detectado en Estados Unidos. Hoy, mientras Europa sigue con preocupación la crisis sanitaria surgida en el crucero MV Hondius, el experto observa el escenario con una inquietante sensación de déjà vu.
La historia vuelve a repetirse. Un virus poco conocido, contagios en espacios cerrados, cuarentenas, incertidumbre y autoridades sanitarias tratando de evitar el pánico social. La diferencia es que ahora el mundo ya sabe lo que ocurre cuando se subestima una amenaza epidemiológica.
El científico que descubrió el origen del hantavirus en EEUU
Craig Dalton trabaja actualmente como profesor en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Newcastle, en Australia, pero en 1993 era un joven epidemiólogo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).
Fue entonces cuando recibió una llamada urgente para desplazarse al suroeste estadounidense, donde una extraña enfermedad estaba provocando muertes fulminantes entre población navaja.
Adultos jóvenes y aparentemente sanos comenzaban con síntomas leves —fiebre y tos— y en cuestión de horas desarrollaban insuficiencias respiratorias extremadamente graves.
“Algunos parecían estar perfectamente por la noche y morían horas después”, recuerda Dalton.
La situación llegó a generar auténtico terror entre los investigadores.
El miedo a una guerra biológica
En los primeros momentos del brote, nadie sabía qué estaba ocurriendo. La rapidez de los contagios y la elevada mortalidad llevaron incluso a contemplar hipótesis extremas.
“Se llegó a pensar que podía tratarse de un accidente de guerra biológica”, explica el epidemiólogo.
Finalmente, tras semanas de trabajo de campo, análisis de laboratorio y rastreo epidemiológico, el equipo logró identificar al culpable: un nuevo tipo de hantavirus transmitido por partículas procedentes de excrementos, saliva y orina de roedores.
Aquel hallazgo marcaría un antes y un después en la epidemiología moderna.
El origen del inquietante “virus Sin Nombre”
El nuevo patógeno descubierto en Estados Unidos generó incluso controversia a la hora de bautizarlo.
Las autoridades rechazaron utilizar nombres asociados a comunidades indígenas o regiones concretas para evitar estigmatizaciones políticas y sociales. Finalmente se optó por un nombre peculiar heredado de la época española en Norteamérica: “Sin Nombre”.
Así nació oficialmente el conocido como virus Sin Nombre, el primer hantavirus del llamado “Nuevo Mundo”.
Aquel brote dejó al menos 15 muertos y sirvió para demostrar que estos virus podían provocar enfermedades extremadamente agresivas en humanos.
El caso del MV Hondius dispara las alarmas sanitarias
Treinta años después, el brote detectado en el crucero MV Hondius vuelve a poner al hantavirus en el centro de la preocupación internacional.
El barco permanece bajo vigilancia sanitaria tras detectarse varios casos sospechosos entre pasajeros, incluidos 14 españoles actualmente en cuarentena en el Hospital Gómez Ulla de Madrid.
Las autoridades tratan de reconstruir ahora la cadena epidemiológica mientras aumentan las dudas sobre el verdadero alcance del brote.
Dalton cree que el escenario más probable es que existiera un primer contagio antes del embarque y posteriormente se produjera transmisión entre pasajeros dentro del crucero.
“No es otro Covid, pero tampoco debe minimizarse”
Aunque el científico rechaza que el hantavirus pueda derivar en una pandemia global comparable al Covid, sí insiste en que la situación requiere vigilancia extrema.
“No se transmite con la facilidad del coronavirus”, explica.
Sin embargo, subraya que el verdadero problema del hantavirus sigue siendo su alta tasa de letalidad y la capacidad de algunos linajes —como la variante Andes— de transmitirse entre personas en determinadas circunstancias.
Según Dalton, el hacinamiento dentro del crucero pudo ser determinante para favorecer los contagios.
El análisis genético será clave
Uno de los puntos que más preocupa a los expertos internacionales es comprobar si el virus detectado en el MV Hondius presenta mutaciones que aumenten su transmisibilidad.
Por ahora no existen evidencias concluyentes, pero las autoridades sanitarias ya trabajan en el análisis genético de las muestras obtenidas.
Ese estudio permitirá:
- Determinar si existe una nueva variante
- Reconstruir la cadena de contagios
- Identificar el posible foco inicial
- Confirmar si hubo transmisión entre pasajeros
Críticas veladas a la preparación sanitaria europea
Aunque Dalton evita el alarmismo, sus declaraciones dejan entrever una crítica indirecta a la forma en que Europa sigue reaccionando ante emergencias sanitarias.
El experto insiste en que la clave está en actuar rápido, aislar casos y realizar un rastreo epidemiológico riguroso antes de que la situación escape al control institucional.
Todo ello mientras varios países europeos vuelven a activar protocolos de emergencia y aumentan los controles sanitarios en puertos y aeropuertos.
España vuelve a enfrentarse al fantasma de la improvisación
La crisis del MV Hondius llega además en un momento especialmente delicado para España, que todavía no dispone plenamente de una Agencia Estatal de Salud Pública operativa pese a las promesas realizadas tras el Covid.
La cuarentena de ciudadanos españoles en instalaciones militares y la creciente preocupación social han reabierto el debate sobre la preparación real del sistema sanitario ante amenazas infecciosas internacionales.
Mientras tanto, los llamados “detectives epidemiológicos” trabajan contrarreloj para reconstruir el rompecabezas sanitario del crucero.
La gran incógnita: ¿se está reaccionando a tiempo?
La experiencia demuestra que los primeros días son fundamentales en cualquier brote infeccioso. Y aunque los expertos insisten en que el hantavirus no tiene la capacidad expansiva del Covid, la elevada mortalidad de algunos casos sigue generando preocupación.
Craig Dalton lo sabe mejor que nadie. Hace 30 años ya vio cómo una enfermedad desconocida aparecía de repente y sembraba el miedo entre científicos, médicos y autoridades.
Hoy vuelve a observar señales inquietantes.
Y el mundo, todavía marcado por el recuerdo de la pandemia, escucha con atención.

