El presidente del Gobierno condena la operación de Trump contra el régimen venezolano, habla de “precedente peligroso” y acusa a Washington de querer apropiarse de recursos naturales.
Sánchez vuelve a defender al régimen chavista
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a situarse del lado del chavismo al condenar públicamente la operación militar de Estados Unidos que terminó con la captura del narcodictador venezolano Nicolás Maduro.
Desde París, tras participar en una reunión de la denominada Coalición de Voluntarios, Sánchez calificó la actuación de Washington como “una acción militar a todas luces ilegal”, asegurando que supone “un precedente muy peligroso” para el orden internacional.
Acusa a Trump de buscar recursos naturales
En su comparecencia ante los medios, el jefe del Ejecutivo español fue más allá y atribuyó a la Administración estadounidense motivaciones económicas. Según Sánchez, la operación impulsada por Donald Trump tendría como objetivo “apropiarse de los recursos naturales” de Venezuela, asumiendo de facto el relato del régimen chavista y de sus aliados internacionales.
El presidente español insistió en que este tipo de actuaciones “empujan al mundo a la ley de la selva” y recordó —sin citar directamente— otras intervenciones militares del pasado que, a su juicio, generaron inestabilidad e inseguridad global.
“Un precedente terrible para el mundo”
Sánchez reiteró su mensaje en varias ocasiones:
“Lo ocurrido en Caracas es un precedente terrible, muy peligroso, que nos recuerda a agresiones pasadas y nos empuja a un futuro de incertidumbre”, afirmó.
El líder socialista defendió el “orden internacional basado en reglas” y la Carta de Naciones Unidas, obviando las reiteradas denuncias internacionales sobre narcotráfico, represión política y violaciones sistemáticas de derechos humanos atribuidas al régimen de Maduro.
Silencio sobre el carácter criminal del régimen
Llama la atención que el presidente del Gobierno español no mencionara en ningún momento las causas judiciales abiertas en Estados Unidos contra Maduro ni las acusaciones de narcotráfico, terrorismo y crimen organizado, que motivaron la intervención estadounidense.
Tampoco hizo referencia a la situación de los presos políticos, el colapso económico del país o el éxodo de millones de venezolanos, centrándose exclusivamente en criticar a Washington.
Críticas también por Groenlandia
En su intervención, Sánchez aprovechó para cargar contra Estados Unidos por otros frentes, asegurando que España “no puede aceptar que se amenace la integridad territorial de un Estado europeo”, en alusión a Dinamarca y Groenlandia, reforzando así un discurso abiertamente confrontacional con la Casa Blanca.
Un mensaje que incomoda a aliados
Las palabras de Sánchez vuelven a tensionar la posición internacional de España, alineándola con regímenes autoritarios y alejándola de sus principales aliados occidentales en un momento clave para la estabilidad en América Latina.
Mientras Estados Unidos y otros países defienden la intervención como una acción contra el narcotráfico y el terrorismo internacional, el Gobierno español opta por asumir el marco discursivo del chavismo, una postura que ya ha generado malestar político y diplomático.

