Tras el reciente accidente ferroviario en Adamuz, agricultores y ganaderos de Castilla-La Mancha alertan sobre un nuevo riesgo para las infraestructuras: la creciente plaga de conejos, que socava taludes y terraplenes de las vías férreas. Según declaraciones de la Unión de Agricultores y Ganaderos, la actividad de los conejos está comprometiendo la estabilidad de las infraestructuras por las que circulan miles de personas diariamente.
La organización señala que las madrigueras de los conejos han debilitado el suelo. Los expertos advierten que esto puede causar asientos del terreno, deformaciones e incluso hundimientos, lo que incrementa el riesgo de fallos estructurales en líneas ferroviarias y carreteras.
Un informe de 2008 de la Demarcación de Carreteras en Castilla-La Mancha ya había alertado sobre la situación, indicando que los conejos estaban «minando los terraplenes». Sin embargo, los agricultores apuntan que no se ha implementado una solución eficaz a largo plazo y que la respuesta de las administraciones se ha centrado en medidas cinegéticas y no en abordar el problema estructural.
En términos económicos, los agricultores sufren pérdidas significativas debido a la voracidad de los conejos, que han comenzado a afectar cultivos ya no solo de cereales, sino también de viñedos y olivos. La Unión exige un plan integral que incluya control poblacional y reforzamiento de las infraestructuras para mitigar estos riesgos.
Los representantes agrícolas concluyen que el problema es prevenible y medible, y que es imperativo actuar para evitar un incremento de los costos económicos y el riesgo para las personas.

